17 de Enero, 2019

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Cubelite Samsonite: aferrándose a lo importante para ti

Todo sobre coches


¿No es curioso? Siempre viajamos juntos. Mientras tú recorres el mundo, yo me encargo del frío asfalto” reflexiona una maleta mientras el avión hace la última maniobra antes de aterrizar. Están de regreso en la ciudad. Cuando la máquina se apaga, el dueño de la maleta va por un lado, agitando el paso por los pasillos al encuentro de la persona que tanto extrañó. Su maleta, en cambio, recibe algunos golpes cuando sale de la bodega y entra a la faja para dar lentas vueltas. Él la salva del mareo con un jalón y otra vez apuran para terminar el trámite de la llegada.


Cada uno tiene una misión. El dueño solo piensa en el reencuentro. Su maleta solo piensa en resguardar. Se parecen mucho, pues ambos cuidan lo que llevan en su interior, pero parece que solo ella lo ha notado. Trata con todas sus fuerzas de acomodar sus ruedas y no perder el ritmo veloz de su dueño. No quiere fallarle. Ha cursado tanto en este viaje que no claudicará en el último momento.


La premura y el temblor de las manos hacen penoso el largo trecho hasta la puerta de salida. No lo saben –pero imaginan bien- que la familia, la novia, los amigos están esperando con carteles del otro lado y solo esa imagen hace retumbar el corazón de los dos, dueño y maleta. Esta maratón por el aeropuerto ocasiona algunos accidentes: la maleta cae estrepitosamente por las escaleras, luego queda atascada en las compuertas del elevador. A ella le duele pero heroicamente conserva el interior intacto.




Ya se van acercando a la puerta de salida. Más choques y tropiezos ha habido en la ruta por el pasillo, pero ya falta poco. No falta nada para que la misión sea cumplida con éxito. Entonces, cuando las puertas se abren las puertas ambos ven la imagen que visualizaron minutos antes, la de todos los seres que quieren juntos y esperando. El dueño suelta la maleta para abrazar a todos y la maleta, agotada, reposa. “Tú te aferras a lo que es importante para ti, y yo también me aferro a lo que es importante para ti”, piensa finalmente la maleta Samsonite.


Él está absorto de alegría por regresar. Ella lo está también porque cumplió el encargo de devolver todo en perfecto estado. Dueño y maleta se parecen. Ambos llevan en su interior el corazón de alguien más.



Publicado en General por Alfonso Sachettini

Tags:  viaje , maletas , samsonite
17 de Enero, 2019


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