Varias medios de comunicación del mundo entero, han publicado la noticia de que Roman Abramovich, el multimillonario ruso dueño del Chelsea estaría pensando vender el club inglés en los próximos meses producto de la crisis económica que aqueja al mundo y a consecuencia de la cual, se dice que la fortuna del ruso habría disminuido de 17700 millones de euros a solo 2300 millones.

El Chelsea valdría actualmente unos 210 millones de euros, por lo que la otra opción del magnate ruso para afrontar la crisis, sería vender su yate el “Pelorus”, un barco con 115 metros de estora y que cuenta hasta con un sistema anti misiles. Dicho yate estaría valorizado en unos 200 millones de euros, así que de venderlo, Abramovich obtendría una cantidad similar a la que obtendría por vender el club.
Lo que sucede hoy con Abramovich y el Chelsea y que estuvo a punto de suceder con el Newcastle y podría pasar también con el Manchester City y varios otros equipos, es una clara muestra del peligro de que un solo hombre sea el dueño de un equipo de fútbol. Es cierto que el ingreso de estos magnates en el fútbol europeo y sobre todo en el inglés, ha permitido que equipos como el Chelsea hagan contrataciones que rompen el mercado y que han convertido a la liga inglesa en la más competitiva del mundo. Sin embargo, también es cierto que si estos magnates tienen problemas financieros o simplemente se hartan del fútbol, los clubes que manejan corren un serio peligro de desaparecer. Es necesario que la FIFA y las federaciones locales ideen mecanismos legales que sin desanimar las inversiones en el fútbol, sirvan como escudos ante la volatilidad del mundo de los negocios.