En el periodo de la gestación, las mujeres experimentan cambios importantes tanto interior como exteriormente. Al respecto, el aumento de peso, es un problema que puede provocar en algunas mujeres una preocupación excesiva al grado de limitar su alimentación y privarse de muchos de los nutrientes que se necesitan para el desarrollo del bebé.
Este desequilibrio puede ocasionar un grave trastorno alimenticio conocido como pregnorexia (nombre que aún no es aprobado como tal; pero ya existen muchos casos), enfermedad que si no es tratada puede ser fatal tanto para la madre como el bebé. La alimentación durante el embarazo juega un papel fundamental, por eso todos los especialistas aconsejan llevar una dieta balanceada diseñado por un especialista y que ofrezca los nutrientes necesarios que ayuden al correcto crecimiento y desarrollo del bebé y además mantenga saludable a la madre.
El tipo de alimentación tiene una pequeña participación en el aumento de peso, normalmente la persona puede llegar aumentar hasta 30 libras (14 kilos). Esto es un cambio normal en el cuerpo de la mujer, pero algunas de ellas llegan a atravesar por una crisis de apariencia.
Para los especialistas, algunas embarazadas no asimilan correctamente los cambios, por lo que se sienten incómodas con la imagen que comienzan a adquirir. En ocasiones la pérdida de la figura influye tanto a nivel emocional que puede llegar a generar la idea del rechazo hacía el producto por lo que dejan de alimentarse cayendo en una terrible desnutrición.
La mujer que cae en este tipo de trastorno alimenticio presenta algunas características tanto emocionales como físicas: rechazo a su cuerpo e incluso al producto, no hay aumento normal de peso, pues debe haber un incremento de 2 libras (1 kilo) por mes, desarrollo anormal en el útero, ejercicio en exceso a pesar de que por indicación médica se le haya pedido que disminuyera el ritmo y lo más alarmante, reducción en el consumo de alimentos.
Según un estudio realizado sobre los desórdenes alimenticios, apunta que los factores de riesgo para desarrollar un problema como la anorexia o la bulimia varían en función del sexo. Estos problemas afectarían de maneras distintas a chicos y chicas:
"Esta es la razón del porque las estrategias de prevención de estos desórdenes tendrían que ser diferenciadas y específicas", explican los autores de este trabajo, publicado en el último número de la revista ‘Archives of Pediatrics and Adolescent Medicine’.
Miembros de la Escuela de Medicina de la Universidad de Harvard, Estados Unidos, autores de este estudio, analizaron durante aproximadamente siete años a una muestra de 6.916 chicas y 5.618 chicos, que, al inicio del estudio, tenían entre 9 y 15 años. A través de varios cuestionarios periódicos, evaluaron la frecuencia con la que los adolescentes se ponían a régimen, si tomaban como modelo a personas que aparecían en los medios de comunicación o si recibían comentarios negativos sobre su figura por parte de padres, amigos o compañeros, además tuvieron en cuenta si tenían hábitos relacionados con la bulimia o si había antecedentes de trastornos alimenticios en su familia.
Luego de los estudios, los investigadores se dieron cuenta de que "hacer dieta frecuentemente e intentar parecerse a las personas que aparecían en los medios de comunicación eran factores predominantes para hábitos de atracones en chicas de todas las edades".
En el caso de los chicos, este comportamiento era más habitual cuando ellos recibían comentarios negativos sobre su peso por parte de su padre, a la vez que comprobaron que tener una madre que sufría o había sufrido un trastorno alimenticio, era un factor de riesgo entre las adolescentes menores de 14 años.
Ellos aconsejan que si se desea evitar el desarrollo de comportamientos bulímicos en chicas deberían incorporar actuaciones en los medios y otras iniciativas que ayudaran a que las jóvenes fueran menos susceptibles a las imágenes que perciben y a los comentarios ofensivos de los hombres, mientras que en el caso de los varones las estrategias deberían centrarse en enfoques que les ayuden a no asumir los comentarios negativos que hagan sus padres sobre su peso.
El famoso diseñador Paco Rabanne visitó Barcelona para apoyar a la asociación de lucha contra el SIDA, enfermedad que padecen muchos amigos suyos, según comentó.
Paco Rabanne no oculto en ningún momento el repudio que tiene a esta terrible enfermedad, tanto que no podía ni mencionar ni el nombre (SIDA), solo la tildaba como “esta porquería“,
No habló solo del SIDA, también se refirió a Doña Letizia, a quien ya criticó por el vestido que lució en su boda. El vestido no me gustó, dijo Rabanne y eso ocasionó que Letizia casi ya no le dirija la palabra.
Paco parece no sentirse afectado por el trato cortante de la Princesa de Asturias, por el contrario, dijo haberla visto por televisión, y estas son sus palabras: “da miedo, esta chica está anoréxica”, y con la ironía que lo caracteriza, añadió: “debe ser que en la familia en la que está no le dan de comer “
Declaraciones fuertes las de Rabanne para con Letizia, quien seguramente ya no le dirigirá ni el saludo.
Vía: 20minutos.es