
Ante distintos problemas surgen alternativas, una de ellas es la Musicoterapia que no es otra cosa que la utilización de la música como técnica para aliviar dolencias físicas, problemas psíquicos y sociales.
Esta eficaz técnica se puede usar de 4 formas distintas: escuchando música, cantando, bailando o haciendo improvisaciones con instrumentos musicales. Se usa más a menudo para tratar aflicciones psicológicas.

Generalmente se usa con adultos mayores, que ya los ayuda a sentirse mucho mejor. Se puede aplicar en sesiones grupales eligiendo la música propicia para el promedio etario. Además lo que podemos trabajar con la musicoterapia son las más comunes afecciones psicológicas de nuestro tiempo como el estrés, la depresión y la ansiedad.
El ritmo de la música estimulará las funciones cerebrales, lo que influirá en el buen ánimo del paciente. Incluso se usa en casos de Alzheimer, esquizofrenia o una preparación de parto. Sus beneficios están demostrados en el incremento de la buena autoestima, cambios positivos a nivel emocional y mejores funciones motoras.

Dicen que la mayoría (o todos) tenemos por lo menos alguna manía escondida por ahí, quizá sabemos controlarla y por eso todavía no representa un problema para nosotros. Pero ¿qué sucede cuando esas manías se vuelven irrazonablemente indomables?
Para comenzar tenemos que saber que una manía es un acto rutinario que se transforma en algo repetitivo y que de alguna forma nos ayuda a tranquilizar la ansiedad que sentimos en un momento de tensión.
Hay pequeñas manías como morderse los labios o torcerse los dedos, pero hay otras que bordean lo ilógico como no pisar rayas en el suelo, picarnos la cara o la nariz constantemente, leer una revista de atrás hacia adelante o sentarnos siempre en el mismo lugar.

Todos estos actos se consideran hasta normal en la medida que no los llevemos a ningún extremo. Aunque las manías son difíciles de quitar, se necesita de una gran fuerza de voluntad y autocontrol para tratarlas.
Lo primero que debes hacer es investigar el momento en que éstas se dan, qué es lo que nos produce tal ansiedad que recurrimos a la manía. Generalmente los especialistas tratan el problema de fondo que es el que realmente causa las manías. Las más comunes son las relacionadas con la higiene, la seguridad y el orden
Estas acciones repetitivas suelen traer más problemas de los que te imaginas, dificultan la convivencia y hacen muy difícil compartir con otras personas. La mayoría de personas que presentan manías son las que viven solas, adultos mayores, los perfeccionistas y aquellos que viven rodeados de un ambiente de acciones compulsivas.

Para tratar las manías debemos acudir a un especialista y poner mucho de nuestra parte.
El cuerpo humano, en sus múltiples funciones, genera una sustancia, denominada adrenomedulina, encargada de proteger al cerebro frente al estrés y la ansiedad. Esta relación ha sida planteada por un grupo de investigadores del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) en un trabajo realizado con ratones.
En el estudio, han detectado que ante la falta de esta hormona, el organismo se vuelve hiperactivo y desarrolla conductas similares a las del síndrome obsesivo-compulsivo. Este importante hallazgo, abre las puertas a nuevos estudios para valorar de qué manera se puede modificar la función de esta sustancia para tratar así diferentes trastornos.
Alfredo Martínez, investigador del CSIC en el Instituto Cajal, acaba de demostrar esta relación mediante la aplicación de técnicas de ingeniería genética.
"El problema era que cuando se eliminaba el gen, los roedores morían. Nosotros hemos logrado uprimirlo sólo en el sistema nervioso y no en el resto del cuerpo, por lo que ahora contamos con un buen modelo de investigación", señala Martínez, director del estudio.
El estrés, ansiedad, hiperactividad y conductas obsesivas-compulsivas, fueron patologías que los científicos observaron en los roedores, cuando genéticamente les eliminaron el gen de la AM.
Sin embargo, eso no es todo, pues este trabajo, publicado en la revista 'Proceedings of the National Academy of Sciences', demostró también que los ratones carentes del gen, sometidos al estrés que genera una altitud elevada, morían antes que los ratones que si tenían el gen.
"Esto nos indica que el gen de la AM tiene que ver con la protección del cerebro y que podría ser útil en trastornos como las isquemias cerebrales, las hemorragias o en el daño cerebral originado por un traumatismo", explica Martínez.
Ahora los investigadores están probando algunas moléculas para potenciar su función: "Vamos con cuidado porque algunas moléculas regulan unas funciones de la AM y no otras. En algunos casos nos interesa potenciar su acción, como en la isquemia cerebral o en el estrés excesivo, pero en otras situaciones, como el caso de los tumores, estamos intentando frenarla con otras moléculas ya que esta hormona propicia una serie de condiciones que favorecen el cáncer", aclara Alfredo Martínez.
Por último, también están valorando la función intracelular de la adrenomedulina. Su disminución endurece el esqueleto celular (citoesqueleto). Por este motivo, estos científicos piensan que podría tener un papel sobre aquellos trastornos relacionados con el citoesqueleto como el Alzheimer, el Parkinson o la enfermedad Creutzfeldt-Jakob.