
Un trabajo publicado en 'Science' describe dos anticuerpos capaces de frenar el 90% de las cepas del VIH-1, el mayor potencial descrito hasta la fecha.
La investigación, que ha sido desarrollada por investigadores del Centro de Investigación de Vacunas del Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas de EEUU (NIAID), es un gran avance en la búsqueda de terapias que permitan combatir al VIH.
"Hemos utilizado nuestro conocimiento de la estructura del virus –en este caso, de la superficie del VIH-, para afinar las herramientas moleculares que señalan sus puntos débiles y nos guían hacia los anticuerpos que se unen a ellos, bloqueando la entrada del virus en las células", explica Gary Nabel, director del Centro de Investigación de Vacunas.
Los científicos han examinado detenidamente el punto exacto en el que el VIH se une a linfocitos CD4, las células defensivas que infecta, y han creado una molécula que lo imita, modificada además para que sólo reaccionara ante la presencia de anticuerpos específicos para ese lugar de unión.
Gracias a esta técnica, los autores dieron en la sangre de un seropositivo con dos anticuerpos (VRC01 y VRC02) capaces de neutralizar el 91% de todas las cepas de VIH conocidas. Además, los autores han sido capaces de describir la estructura atómica de VRC01 y de observar cómo funciona exactamente cuando evita que el VIH penetre en los linfocitos CD4, las células defensivas que infecta el virus.
"El descubrimiento de estos anticuerpos excepcionalmente neutralizantes y el análisis estructural que explica cómo funcionan son avances excitantes que acelerarán nuestros esfuerzos para encontrar una vacuna preventiva del VIH de uso global", ha declarado Anthony Fauci, director del NIAID.
"Además, la técnica empleada por el equipo representa una nueva estrategia que podría aplicarse en el diseño de vacunas para otras enfermedades infecciosas".
Vía: elmundo
Científicos aseguran tener más conocimiento sobre cómo el cuerpo combate el VIH, un hallazgo que ofrece una posible nueva vía hacia una vacuna contra el virus que causa el SIDA, estudio que se publica en las páginas del Journal of Experimental Medicine.
Aunque de momento no hay forma de saber si la investigación ayudará a los científicos a desarrollar una vacuna, estos hallazgos ofrecen una idea de cómo preparar al cuerpo para enfrentarse a la amenaza del VIH, "una forma posible de considerar los tipos de respuesta que nos gustaría tener a mano antes de que el virus aparezca", dijo el autor del estudio, el Dr. M. Anthony Moody, subdirector médico del Instituto de Vacunas Humanas de la Universidad de Duke.
En esta investigación, los científicos hallaron cuatro tipos de anticuerpos (defensores del sistema inmunológico) que parecen crear una barrera que impide que el VIH encuentre su receptor en las células.
Estos anticuerpos actúan de forma diferente a sus contrapartes porque se centran en la creación de una barrera para proteger a las células en lugar de emprender una batalla directa contra las células del virus, señalo Moody.
"Uno de los problemas fundamentales que enfrenta la investigación del VIH es que cuando las personas se infectan, por lo general no generan una respuesta a los anticuerpos que sea muy efectiva en el control de la respuesta al inicio de la infección", apuntó Moody.
"La respuesta al virus es mucho más lenta y se retrasa, además se produce por etapas. Los tipos de anticuerpos generados sí parecen ejercer un efecto, pero el virus siempre va un paso por delante", añade el especialista.
El siguiente paso es "comprender aún más qué ocurre", explicó Moody. “Se podría considerar la posibilidad de examinar los anticuerpos en animales y en las personas para ver si estimulan su sistema inmunológico”, remarcó.
“No está claro si tener más de estos anticuerpos podría ayudar a las personas a hacer un mejor trabajo contra el VIH. Sin lugar a dudas, hay un espacio de mejora en esa área”, señaló Moody.
Según la revista Science, los investigadores de la Iniciativa Internacional para la Vacuna contra el Sida (IAVI), el Instituto Scripps de Investigaciones y dos empresas biotecnológicas, informaron sobre el descubrimiento de dos anticuerpos que muestran una vulnerabilidad en el virus del Sida, lo cual podría conducir a la a la producción de otros anticuerpos y la creación de una vacuna contra la enfermedad.
Estos anticuerpos, conocidos como PG9 y PG16, fueron descubiertos en muestras de sangre suministradas por 1.800 voluntarios infectados con el virus en centros clínicos de IAVI en siete países al sur del Sahara, así como en Tailandia, Australia, Reino Unido y EE UU.
Dichas muestras fueron enviadas a laboratorios de IAVI y del Instituto Scripps en Nueva York, donde los científicos centraron la búsqueda de anticuerpos que tuvieran capacidad de bloquear la infección. Para ello desarrollaron una nueva prueba especializada identificada como "ensayo de microneutralización".
“Esa prueba ha abierto nuevas vías para el estudio de otros donantes que tengan anticuerpos similares", señaló Christos Petropoulos, vicepresidente de investigación de virología de Monogram Biosciences (una de las empresas que participó en el estudio).
El estudio asegura que los anticuerpos hallados atacan una región viral del VIH que infecta las células y que contiene glicoproteínas que han evolucionado para neutralizar un ataque inmunológico. El ataque de ambos anticuerpos se centra en regiones virales que no se han modificado, lo que explicaría su amplia capacidad de neutralización del virus.
Por su parte, el profesor de inmunología del Instituto Scripps, Dennis Burton, manifestó: "Estos nuevos anticuerpos son más potentes que otros descritos hasta la fecha. Al tiempo que mantienen una amplia efectividad, atacan un punto nuevo y potencialmente más accesible del VIH, lo que facilitaría el desarrollo de una vacuna. Ahora es posible que tengamos mayores probabilidades de desarrollar una vacuna que aproveche la capacidad de neutralización de los anticuerpos”.
Según cifras de la Organización Mundial de la Salud el Sida es una de las epidemias más letales de la historia y se calcula que se ha cobrado la vida de más de 25 millones de personas desde que la enfermedad fue reconocida en 1981.