Según un estudio publicado en el 'British Medical Journal', las mujeres embarazadas que toman antidepresivos durante los tres primeros meses de embarazo presentan un riesgo de dar a luz un bebé con defectos en el corazón.
Los científicos analizaron los cuatro antidepresivos más utilizados en la práctica clínica: sertralina, citalopram, paroxetina y fluoxetina y sólo los dos primeros fueron asociados con un defecto muy concreto del corazón, relacionado con el septo (unión entre la aurícula y el ventrículo de la izquierda y la aurícula y el ventrículo de la derecha del corazón).
Un grupo de investigadores de la Universidad de Aarhus, Dinamarca, estudió los casos de cerca de 500.000 niños nacidos entre 1996 y 2003 en dicho país. Observaron que la prevalencia de los defectos septales de los pequeños aumentaba en aquellos cuyas madres tomaban inhibidores de la recaptación de la serotonina, concretamente sertralina y citalopram, durante los tres primeros meses, periodo donde el feto se está formando y pueden producirse malformaciones.
"Los resultados son importantes en cuanto a que relacionan el uso de determinados antidepresivos con un aumento de la prevalencia de problemas septales ", comenta Christina Chambers, profesora de la Universidad de California en San Diego y autora del editorial que acompaña la investigación.
A tomar en cuenta el riesgo-beneficio en la ingesta de antidepresivos durante el embarazo. Consulta con tu especialista los riesgos que corre tu bebé en el vientre.

Se ha demostrado que algunos alimentos estimulan la producción de sustancias cerebrales que tienen una enorme influencia en el humor, el desempeño físico y mental, e incluso en el comportamiento de las personas. Está comprobado el vínculo que existe entre el consumo de determinados alimentos y el estado anímico. Algunos alimentos pueden provocar reacciones en la química cerebral originando cambios benéficos en el humor del ser humano.
La gran mayoría de los panes integrales contienen aminoácidos, entre ellos uno llamado triptófano, es un importante precursor de la serotonina (neurotransmisor relacionado con el estado de ánimo que mejora la depresión leve y el insomnio).
Espinaca y legumbres, la cuales por su contenido de folatos (precursores de la adenosilmetionina), pueden ayudarte con la depresión.
El agua, está demostrado que se puede padecer de agotamiento y depresión leve simplemente por no tomar suficiente agua, la deshidratación pasa inadvertida y se cree que es cansancio lo que en realidad se debe a la falta de líquidos.
Carbohidratos, algunos experimentos revelan que alimentos como el arroz, las papas y el pan causan calma y sedación porque elevan la concentración de serotonina.
El pavo, carne de bajo contenido calórico, es rica en tirosina, aminoácido que eleva la producción de dopamina y noradrenalina en el cerebro, lo que causa un efecto vigorizante e incrementa la resistencia del organismo al estrés. Basta con una porción de 300gramos de pechuga.
Frutos secos con su alto porcentaje de magnesio, ayuda a reducir los dolores de cabeza y a controlar el estrés. Naranja y mandarina, con una dosis diaria de 150 miligramos de Vitamina C bastará para disminuir el nerviosismo y el mal humor.
Nueces, contienen una gran cantidad de selenio, mineral que según los investigadores aumenta la energía y disminuye la ansiedad.
La leche y sus derivados son ricos en triptófano, que regula el estado de ánimo a través del incremento de la serotonina. Se aconseja el consumo de 3 porciones diarias.
La fresa, además de su alto valor nutricional y energético, eleva las defensas del organismo, mejora el ánimo y según los investigadores produce tranquilidad y alivio durante la menstruación.
Chocolate, con su aporte de triptófano y productor de feniletilamina, es un excelente antidepresivo que normaliza el humor. Además también es un efectivo antiestrés.
Un reciente estudio, publicado en el Archives of General Psychiatry, concluye que la combinación de los medicamentos antidepresivos y los antiinflamatorios implica un riesgo nueve veces mayor de sufrir hemorragias digestivas altas.
Si la asociación entre los antidepresivos y la hemorragia digestiva alta ya aparece en algunos informes anteriormente publicados, los autores de esta investigación refieren que:
“Todavía son necesarios estudios que proporcionen una estimación más exacta de los riesgos que entraña la ingesta de estos medicamentos, que identifiquen los factores que aumentan dicho riesgo y que determinen si el uso de antisecretores, como el omeprazol, puede reducir la posibilidad de sufrir hemorragias digestivas asociadas a estos antidepresivos”.
Francisco José de Abajo, jefe de la División de Farmacoepidemiología y Famarcovigilancia de la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios y Luís Alberto García, director del Centro Español de Investigación Farmacoepidemiológica, autores de esta investigación, examinaron a 1.321 pacientes entre los años 2001 y 2005 con casos de hemorragia digestiva alta.
Los datos de los participantes fueron comparados con los de otras 10.000 personas que no habían sufrido hemorragias de este tipo. Después de analizar la comparación entre ambos grupos, los investigadores concluyeron que el riesgo de padecer hemorragias digestivas incrementa nueve veces entre aquellas personas que además de tomar antidepresivos (inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina o venlafaxina) ingieren fármacos antiinflamatorios no esteroideos (destinados a aliviar el dolor o la inflamación, tales como el ibuprofeno o el naproxeno).
Sin embargo, "cuando los pacientes que combinan estos dos tipos de terapias toman antisecretores gástricos, reductores de la secreción gástrica, el riesgo de sufrir hemorragias digestivas prácticamente desaparece", afirma Francisco José de Abajo.
"Creemos que sería una buena recomendación añadir un antisecretor como omeprazol en aquellos pacientes que necesiten venlafaxina o duloxetina y además requieran un antiinflamatorio no esteroideo de forma continuada o un antiagregante plaquetar y, muy especialmente, si presentan algún otro factor de riesgo como antecedentes de hemorragia digestiva o úlcera o edad superior a los 60 años", añade uno de los autores.