La pizza es un alimento que muchas veces es satanizado, siendo señalada como comida chatarra, fuente de colesterol y calorías en exceso. Sin embargo, diversas investigaciones indican que no necesariamente es así. Un consumo excesivo e ingredientes inadecuados, sí que podrían perjudicarnos, pero de por sí este delicioso plato no es nocivo.
Incluso comerla dos o tres veces por semana es saludable y nos ayudaría a evitar enfermedades. La masa de trigo es rica en hidratos de carbono y antioxidantes, y buena para nuestra salud. Al hornearla, los antioxidantes aumentan un 82%. El tomate también los tiene en gran cantidad, mientras que el queso es una poderosa fuente de calcio.
El método de cocción del horneado, no reduce mucho las propiedades nutricionales, como si ocurre por ejemplo con el freído. Si queremos asegurarnos todavía más de comer una pizza saludable, podemos hacer nosotros mismos la masa, con harina, sal, agua y levadura. No son pocas; más bien miles las opciones de Receta pizza que podemos consultar o improvisar.
Escogiendo tomates frescos, carne de res de buena calidad o si preferimos pollo o pavo (versión más light) la digestión será menos pesada. Se pueden emplear vegetales muy variados, como pimiento, cebolla, berenjena, champiñones, aceitunas o lo que tengamos a la mano. Inclusive algunas frutas como piña o durazno. Con esto, nos aseguramos una considerable cantidad de proteínas y vitaminas.
Por último, si queremos evitar las calorías podemos usar un queso dietético: los resultados igualmente serán deliciosos. Así que ya lo sabe, comer pizza puede ser bastante sano. Incluso podemos reducir el riesgo de enfermedades cardiacas, cáncer de boca, colon y esófago.
Una reciente investigación demuestra que las palomitas de maíz son una gran fuente de antioxidantes, además de su extraordinario contenido de fibra e hidratos complejos.
El estudio, avalado por la Sociedad estadounidense de Química (ACS) ha demostrado que las palomitas poseen la misma cantidad de polifenoles que las fruta y verduras.
Como sabemos, los polifenoles reducen el riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares y degenerativas, protegiendo a cada una de las células del daño causado por los radicales libres.
Los expertos también aseguran que, a excepción de otros cereales integrales, las palomitas de maíz conservan más antioxidantes tras el proceso de cocción. Y para aprovechar de mejor manera esta fuente rica de antioxidantes, evita las palomitas envasadas y prepáralas tu misma en casa.
Los antioxidantes, un grupo de vitaminas, minerales, colorantes naturales y otros compuestos de vegetales y enzimas, que bloquean el efecto perjudicial de los denominados radicales libres (los que ocasionan a lo largo de la vida efectos negativos para la salud por su capacidad de alterar el ADN (los genes), las proteínas y los lípidos o grasas), se encuentran en su gran mayoría en los alimentos vegetales.
Incluir frutas, legumbres, verduras, hortalizas o cereales integrales en nuestra dieta resulta muy beneficioso para mantener nuestro organismo con cantidades adecuadas de estos compuestos y frenar los estragos de los radicales libres (culpables del envejecimiento de la piel).
Las cerezas, los alimentos rojos, té verde, acai berry, chocolate, jengibre, guayaba, kiwi, mango, piña, caqui, melón, fresas, bayas, pimientos, tomate, brasicáceas (verduras de la familia de la col), germen de trigo, aceite de soja, germen de cereales o cereales de grano entero, aceite de oliva, vegetales de hoja verde y frutos secos, son algunas fuentes ricas en antioxidantes.
Como sabemos, para poder tener una piel joven necesitamos consumir mayora cantidad de alimentos que contengan antioxidantes, los cuales tienen la función principal de luchar contra los radicales libres, que son los residuos que favorecen el envejecimiento de nuestra piel.
Por suerte, nuestro organismo es capaz de desarrollar por si mismo antioxidantes para contrarrestar los efectos de los radicales libres, pero también es beneficioso que aportemos con nuestra dieta un aporte extra de antioxidantes para rejuvenecer tu piel.
Vitamina C, los cítricos en general, kiwi, fresas, tomates y vegetales frescos.
Vitamina E, frutos secos, aceite de oliva, huevos.
Beta-Carotenos, frutas y verduras en tonos amarillos y naranjas.
Cobre, frutos secos, productos de soja, legumbres.
Flavonoides, cebolla, ajo, té, cerveza, vino, espinacas.
Glutatión, espinacas, ajo, maíz, patatas.
Lipoceno, tomates.
Selenio, levadura de cerveza, germen de trigo, cereales integrales, hígado, cebollas, espárragos.
Zinc, huevos, hígado carnes, levadura de cerveza.
Una dieta rica en antioxidantes nos ayuda a cuidarnos interiormente y mantener un aspecto saludable.