

Una investigación realizada en Escocia ha demostrado que la reducción del humo del cigarrillo está directamente ligada con la reducción de los ingresos hospitalarios por asma infantil en ese país. Desde que marzo del año 2006 se aprobara la ley que prohíbe fumar en lugares públicos, la tasa de hospitalizaciones por asma infantil se redujo en un 18,2% respecto a los años anteriores.
La ley antitabaco ha causado un efecto positivo para la salud infantil en Escocia, algo que ha quedado cabalmente demostrado por las cifras de reducción de casos en los hospitales. Por lo tanto se concluye que contar con mayores espacios públicos sin humo ayudar a reducir el riesgo de asma en los niños.

La reducción de la que se habla se ha presentado en niños en edad escolar hasta los 15 años, observándose casos ocurridos entre los años 2000 y 2009. Además de tener efectos favorables en la prevención del asma infantil también se han presentado menos casos de síndrome coronario agudo y por supuesto menos afecciones respiratorias.
Otra prueba más que da el respaldo a la promoción de leyes que nos permitan tener más lugares libres de humo y que esta ley pueda ser imitada en países donde todavía no se aplique. El primer paso siempre se dará en casa, así que tu mismo puedes hacer de tu hogar un lugar libre de humo.



Investigadores de Londres, París, Múnich y Oxford, han identificado genes que predisponen a niños y adultos a desarrollar el asma.
Algunos de estos genes indican al sistema inmunitario cuándo ha resultado dañado el recubrimiento de las vías aéreas y otros podrían controlar la cicatrización de las vías respiratorias lesionadas, dicen los científicos.
La Dra. Erika von Mutius, coautora del estudio y profesora de pediatría del Hospital Infantil Universitario de Múnich (Alemania), subrayó que: “esos genes son distintos para los niños y para los adultos. Sin embargo, aún si logramos identificar varios de estos genes, no podemos predecir enfermedades únicamente en base a estos genes porque otros factores, como los ambientales, también son importantes. Los genes no lo explican todo".
Pare el estudio, GABRIEL, los investigadores examinaron los genes de 10,365 asmáticos y los compararon con los de 16,110 personas que no tenían asma.
Tras los análisis se halló algunos genes nuevos que predisponen al asma, los cuales se mostraron más débiles para desarrollar la enfermedad en los adultos y no así en los niños.
Entre los niños, el gen más importante relacionado con el asma se llama ORMDL3/GSDMB y no tiene que ver con los adultos que desarrollan la misma patología, según hallaron los estudiosos.
Estas variantes genéticas recién identificadas afectaron a más de la tercera parte de los niños con asma. Además, estos genes tuvieron efectos contundentes sobre el asma grave, según anotaron los autores del estudio.
Sin embargo, a pesar de estos hallazgos, las pruebas genéticas no tendrían valor para predecir al principio de la vida cuáles niños llegarían a desarrollar asma porque hay factores ambientales que también son importantes para el desarrollo del asma, advirtió von Mutius, otro de los autores del estudio, publicado en la edición del 23 de septiembre de la New England Journal of Medicine.
Ahora, los científicos también se encuentran trabajando en la identificación de las causas ambientales que pueden desencadenar el asma, lo que podría conducir algún día a mejores tratamientos para la enfermedad.



Tener un bebé es una de las experiencias que más realizar a una mujer, nos ayuda a comprender nuestra naturaleza divina y el importante rol que cumplimos como madres. Nuestras preocupaciones nos llevan a consultar al médico con mayor frecuencia, sobre todo porque queremos prevenir las dolencias que podrían sufrir en el futuro.
Se ha demostrado que la lactancia materna ayuda a prevenir las alergias, los eczemas y el asma, además de darnos un vínculo único con aquel pequeñin que tuvimos en nuestro vientre. Su alimentación exclusiva con leche materna es la mejor alternativa para su nutrición y como ahora lo vemos para prevenir las alergias.
Quedó en evidencia luego de un estudio de 8 años realizado en Suecia donde se siguió el desarrollo de 4000 niños en edad de lactancia. Aquellos infantes que recibieron una lactancia exclusiva de por lo menos 4 meses resultaron con 37% menos riesgos de sufrir de asma
En la Semana mundial de la Lactancia Materna queremos felicitar a todas las mujeres en el mundo que han optado por alimentar a sus bebés con el fruto de sus propios cuerpos. Es una gran responsabilidad que han aceptado y que traerá enormes beneficios para sus hijos.



Según un estudio, realizado por un grupo de investigadores del Instituto de Epidemiología de la Universidad Helmholtzstr, Alemania, y en el que también han intervenido centros de Madrid, Valencia, Cartagena y Almería, el consumo de hamburguesas eleva el riesgo de asma en niños.
"Tres o más hamburguesas a la semana son suficientes para elevar el riesgo de asma y sus síntomas en los menores, particularmente entre la población infantil de los países desarrollados", explica Gabriele Nagel, autor principal del 'Estudio Internacional de Alergias y Asma en Niños' (ISAAC).
Por lo visto, además de elevar el riesgo de obesidad, diabetes y patologías cardiovasculares en los niños, las hamburguesas también aumentan las posibilidades de padecer asma en la infancia.
Por el contrario, el estudio apunta a que la ingesta de fruta, pescado y de vegetales cocinados "se asocia a una disminución del asma y de sus síntomas, tanto en los niños de países ricos como en los pobres". Además, la ingesta más frecuente de estos alimentos contribuye a una menor prevalencia de la patología a lo largo de la vida.
La investigación ISAAC planea la elaboración de más ensayos que corroboren estos datos y que ayuden a clarificar aún más la relación entre dieta y asma.



Un grupo de investigadores australianos, liderados por Lisa Wood, catedrática de ciencias biomédicas y farmacia del Instituto Médico Hunter de New Lambton, examinó la relación de comidas ricas en grasa con el asma. Con la ayuda de los pacientes, que fueron analizados antes y después de una comida rica en grasa o después de una comida baja en grasa, se pudo llegar a la conclusión que las ricas en grasa incrementaron la inflamación y la función pulmonar reducida.
"Este es el primer estudio en examinar los efectos de un reto de grasa elevada sobre la inflamación de las vías respiratorias. Nuestros resultados preliminares demuestran que cuatro horas después del consumo de comidas desafiantes, los sujetos que consumieron comidas ricas en grasa presentaron un aumento en la inflamación de las vías respiratorias. También presentaron una respuesta impedida a los medicamentos para el asma", señaló Wood.
"Si estos resultados se pueden confirmar en investigaciones posteriores, quiere decir que las estrategias dirigidas a reducir la ingesta diaria de la dieta podrían ser útil para la gestión del asma", agregó la científica.
La grasa de la dieta puede activar una respuesta inmunitaria y causar inflamación por todo el organismo, pero los efectos específicos sobre las vías respiratorias no habían sido estudiados anteriormente, según explica la investigadora.
De otro lado, Wood aseguró “que los investigadores desconocen exactamente por qué el organismo parece responder a una comida rica en grasa de esta manera, pero puede ser el sistema inmunitario podría estar reconociendo la grasa saturada como patógeno invasor, que suscita la inflamación”.



La Administración de Drogas y Alimentos de los Estados Unidos (FDA) ha decidido endurecer los mensajes de advertencia en cuatro de los fármacos más utilizados en el tratamiento del asma.
El Serevent, Foradil, Advair y Symbicort, deben evitar ser utilizados como medio único o a largo plazo para el control de los síntomas.
Los fármacos, antes mencionados, que forman parte de una clase de medicamentos conocidos como agonistas beta de larga acción (LABA, cuya acción consiste en relajar los músculos de las vías respiratorias para facilitar la respiración) no deberían seguirse usando por sí mismo para tratar adultos y niños, según la FDA.
La decisión obedece a algunos estudios que hallaron que usar los medicamentos por sí solos en realidad puede incrementar la gravedad del asma y conducir a hospitalizaciones, e incluso a la muerte.
Los medicamentos deben ser usados el menor tiempo posible, hasta que los síntomas del asma estén bajo control y ser "descontinuados, si es posible, en cuanto se logre el control del asma", señaló la agencia en una declaración.
La gente debe cambiarse a otro medicamento para mantener el control de los síntomas, señaló la FDA.
"Consideramos que el beneficio general para la salud pública es reducir el uso de LABA", declaró el Dr. John Jenkins, director de la Oficina de fármacos nuevos del Centro para la evaluación e investigación de medicamentos de la FDA.
"A medida que sopesamos los riesgos contra los beneficios del medicamento, reconocimos que estos productos de todos modos tienen beneficios para pacientes que no controlan adecuadamente el asma con medicamentos", aseguró Jenkins.
"Queríamos mantener la disponibilidad de estos productos, a la vez que estimular el uso seguro del producto", añadió.
Según Jenkins, la mayoría de la gente solo debería necesitar un corticosteroide inhalado para controlar los síntomas.



La termoplastia bronquial, puede ser el fin de los fármacos para controlar los ataques de asma. Es una técnica endoscópica que aplica sobre los bronquios una corriente eléctrica que se transforma en energía térmica, su objetivo, reducir la musculatura y, de esta forma, prevenir las crisis asmáticas.
La energía por radiofrecuencia es la base de este nuevo tipo de broncoscopia. Ahora, los neumólogos pueden exponer los músculos de las vías respiratorias a estas ondas eléctricas e impedir que éstos se exijan, como sucede en los ataques de asma.
El autor principal del estudio y profesor de la Escuela de Medicina de la Universidad de Washington (EEUU), Mario Castro aseguró: "Tras el procedimiento, los pacientes tratados con termoplastia bronquial experimentaron un control prolongado del asma un año después. Así lo demuestra la mejora de la calidad de vida, de los ataques de asma severos y de las visitas a urgencias por una sintomatología respiratoria".
Con el paciente en un estado de sedación consciente, como ocurre con la broncoscopia habitual, los médicos alcanzan las vías aéreas mediante endoscopia (por la boca o la nariz). A través de un canal interno que llevan los broncoscopios, se introduce un catéter provisto de cuatro alambres que se extiende hacia los bronquios más periféricos. En ellos se aplicará la energía térmica en periodos de 10 segundos y tratando por segmentos de 5 mm todos los bronquios.
"El tratamiento completo requiere tres broncoscopias distintas, separadas en tres semanas, y cada una dura aproximadamente una hora. En cada sesión se trata una parte del árbol bronquial, salvo un pequeño lóbulo del pulmón derecho más susceptible al colapso e infecciones (el lóbulo medio)", aclara el neumólogo español.
En caso de que la nueva técnica sea aprobada, sería la primera opción no farmacológica para tratar el asma moderada o grave.
Vía: elmundo



Un nuevo trabajo confirma que los enfermeros tienen el doble de probabilidades de desarrollar el asma debido a la exposición a los productos de limpieza y desinfectantes. Estos productos (desinfectantes, aerosoles, guantes de látex) contienen ingredientes que pueden actuar como irritantes.
El estudio, publicado en las páginas de la revista ‘Occupational and Environmental Medicine’, analizó mediante cuestionarios individuales una muestra de 3.650 profesionales sanitarios de Texas, Estados Unidos. El trabajo se centra en los 941 que pertenecían al cuerpo de enfermería, los demás eran médicos, terapeutas ocupacionales o encargados de terapias respiratorias.
Los análisis fueron realizados por Ahmed Arif, de la Universidad de North Carolina; junto a los españoles Jordi Delclos, de la Universidad de Texas y Consol Serra, especialista en Medicina del Trabajo en la Pompeu Fabra, Barcelona.
Su trabajo señala que los enfermeros en contacto diario con productos de limpieza y desinfectantes tienen hasta un 72% riesgo más de desarrollar asma por primera vez; y hasta un 57% más de sufrir problemas respiratorios con síntomas similares. En el caso de quienes emplean diariamente instrumentos médicos desinfectados, el riesgo de convertirse en asmático se sitúa en el 67%.
Según los datos de algunos trabajos europeos previos que manejan estos especialistas, la incidencia de esta patología respiratoria entre el personal de enfermería de los hospitales ronda el 4,8%-6%. Esto significa que estos profesionales, junto al personal de limpieza y trabajadores de distintos ámbitos industriales tienen el doble de riesgo de sufrir el problema que la población general.

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