
Los jugadores del Barcelona comenzaron a jugar la Champions sabiendo que volver a tentar el título sería como marchar un arduo camino cuesta arriba, algo tempestuoso y polvoriento, pero jamás imaginaron que todo eso sería literal. Luego de haber ganado al Arsenal el siguiente rival a dejar de lado es el Milan, con el que jugarán el encuentro por las semis el día de mañana a las 20:45 horas para lo que tuvieron que trasladarse en autobús por haberse suspendido los todos los vuelos a Barcelona.

Esperan con ansias llegar a la final que se jugará nada más que en el Bernabéu, pero antes tienen que saldar todos los escollos que se les presenten en el camino y uno de ellos es precisamente el factor climático que le está jugando una mala pasada al cuadro de Guardiola. Pese a ello el técnico se ha mantenido en que no hay ninguna excusa que valga a la hora de jugar, y aunque hubieran llegado hasta la localidad italiana caminando de la misma forma les hubiera exigido el máximo de su capacidad.
Quizá la ilusión de jugar la final en la casa del eterno rival sea una de las motivaciones por las que los jugadores culés aceptaran viajar por carretera cual equipo juvenil, para disputar el encuentro contra uno de los más grandes de Italia.