
Si te has dado cuenta, la obesidad infantil es un problema que va creciendo con el paso del tiempo. Sin embargo, está en nuestras manos evitar malos hábitos en los niños y fomentar hábitos de alimentación saludables.
Aunque recientemente se ha comprobado que existe una mutación de un gen que tiene una relación directa con la obesidad, también se ha podido determinar que basta con tener la fuerza de voluntad necesaria para contrarrestar los efectos de este gen, sobre todo si la alimentación del niño está en nuestras manos.
Al respecto, podemos mencionar el error número uno de las madres a la hora de alimentar a los bebés. Es un error preguntar a los niños qué quieren comer, pues somos los adultos quienes tenemos las facultades correctas para elegir los alimentos. Lo recomendable es enseñarles a comer ofreciéndoles dos o tres alimentos saludables y dejando que ellos elijan cuál comer, además de ofrecerle entre dos o tres frutas de postre para que ellos puedan escoger el que más les guste.
Si optas por darle cereales que sean naturales, sin aditivos en el sabor, como los que se comprar a granel. Puedes armar tus mixes con centeno, sésamo, cebada, avena, acompañándolos con miel de abeja, leche, nueces y trozos de plátano.
El consumo excesivo de lácteos provoca trastornos en la dieta de los niños porque la vuelve monótona, aporta mucha grasa animal y saturada, no aporta la cantidad necesaria de hierro y puede provocar estreñimiento y dolor estomacal en grandes cantidades.
Ya sabes, estos son los consejos que debes tener en cuenta a la hora de alimentar a los bebés.
Gracias a los adelantos tecnológicos y quirúrgicos, los bebés pueden ser diagnosticados y tratados desde el alumbramiento o incluso, de forma excepcional, dentro del útero.
Los avances en cirugía, tecnología, medicamentos, son los principales responsables, en horabuena, de la drástica caída de la tasa de mortalidad en estos niños. Si en la década de los 70 fallecía un 20% de los pequeños, actualmente esa cifra se sitúa en el 5%. Es así que uno de los progresos más destacados tiene que ver con el diagnóstico fetal.
Una mujer que tiene 16 semanas de gestación, puede conocer si su bebé padece de una cardiopatía y dependiendo de su complicación, los padres pueden decidir si desean interrumpir el embarazo o no. Esta identificación precoz también ayuda a los cardiólogos a saber a qué atenerse para asegurar la adecuada supervivencia cuando nazca.
Por otro lado, estos adelantos médicos también permiten intervenir quirúrgicamente sobre los fetos con daños cardiacos. "Es algo en el que los cardiólogos pediátricos estamos completamente comprometidos. Yo mismo tengo experiencia en el intervencionismo fetal. Es muy difícil pero es algo soñado, ya que podríamos evitar que los problemas se alargaran y se compliquen", ha declarado Federico Gutiérrez-Larraya, jefe de servicio de Cardiología Pediátrica del hospital de la Paz (Madrid).

Los bebés nacidos de madres que sufren de diabetes son tres veces más propensos a nacer con un defecto. Así lo señala un estudio reciente, publicado en el “American Journal of Obstetrics and Gynecology”.
Las madres que padecen de diabetes juvenil (de tipo 1), o de tipo 2, tienen mayor riesgo de dar a luz bebés con diversos defectos congénitos : defectos cerebrales, cardiacos, medulares, en los riñones, labio leporino, anormalidades en los órganos reproductores y en las orejas, señalaron los investigadores.
El doctor Adolfo Correa, director del estudio, señala que la investigación ha demostrado que la diabetes se encuentra relacionada con un mayor número de defectos de nacimiento de lo que originalmente se pensaba. El estudio también arrojó que, al parecer, la diabetes gestacional no se encuentra relacionada con el incremento del riesgo de padecer defectos genéticos. Aunque la diabetes gestacional puede presentarse en mujeres embarazadas, generalmente los niveles de azúcar en la sangre suelen regresar a su normalidad.
El estudio tuvo una muestra de 13,030 bebés nacidos con algún defecto congénito en Estados Unidos y 4,895 niños sanos. Se recopiló la información sobre el estado de salud de las madres, de modo que se sabía cuales padecían de diabetes antes de quedar embarazadas. Luego, el resultado demostró que las mujeres con diabetes tenían un riesgo tres veces mayor de dar a luz un bebé con defectos congénitos.
Según un estudio realizado por la Universidad de Washington y el instituto de investigación del Hospital de Niños de Seattle, los expertos recomiendan a las mamás que el uso de las lociones y de los talcos, en vez de traer beneficios para el bebé, pueden acarrear problemas.
La investigación asegura que estos productos pueden generar la presencia de ftalatos (un grupo de compuestos químicos principalmente empleados para otorgar flexibilidad a los plásticos, siendo uno de sus usos más comunes, la conversión del cloruro de polivilino de un plástico duro a otro flexible), químico que es utilizado para estabilizar las fragancias en los productos de cuidado personal.
Algunos estudios han encontrado que estas sustancias son dañinas para el desarrollo. La Universidad de Washington comenta que esos productos químicos posiblemente pueden causar efectos en la salud y que sería mejor disminuir su uso, sobre todo en los recién nacidos.
"No se recomienda el uso de lociones por su elevado contenido de alcohol y el talco porque obstruye la transpiración de la piel, en su caso se pueden utilizar cremas con oxido de zinc especiales para el bebé, estas ayudan a evitar rozaduras y además hay algunas con aroma, que le dejarán un delicioso olor", explicaron.