
Científicos del Instituto Tecnológico de Massachusetts y el Instituto Médico Howard Hughes (ambos en EEUU) han desarrollado un estudio que involucra al preciado metal en la lucha contra el cáncer.
En la investigación, llevada a cabo en el Baylor College of Medicine de Houston (EEUU) y que ha sido publicada en la revista 'Science Translational Medicine', los autores muestran que las nanopartículas de oro inyectadas en los tumores de mama convierten a las células cancerígenas en más sensibles al tratamiento de radiación.
Investigaciones previas han mostrado que las altas temperaturas pueden dañar y eliminar las células cancerígenas y hacer más sensibles a la radiación a las células madre del cáncer con efectos secundarios mínimos para los tejidos sanos. Sin embargo, en los pasados años se ha abandonado en gran medida la hipertermia debido a la dificultad de desarrollar herramientas para calentar los tumores de forma rápida, local y con menos toxicidad.
El equipo de científicos, dirigido por Rachel Atkinson, especialista en Biología Translacional y Medicina Molecular, ha diseñado nanopartículas de oro para activar el calor en las células madre y hacerlas más sensibles a la terapia de radiación. Los autores del trabajo demostraron que la hipertermia inhibe las células madre del cáncer en ratones con tumores de mama similares a los humanos o con injertos extraídos directamente de pacientes.
Los roedores recibieron una inyección de nanocápsulas (partículas microscópicas de sílice recubiertas con una finísima capa de oro) en el tumor. Éstas se distribuyen de forma uniforme a través de sus vasos sanguíneos y se filtran a través de unos pequeños poros para alojarse junto a las células malignas, donde produjeron calor local cuando se activaron por un láser.
El aumento de temperatura hizo que las células madre no repararan los daños en el ADN producidos por la radiación y aumentaron así su sensibilidad a la terapia. Es así que los investigadores observaron que los ratones que recibieron hipertermia con radiación tenían una tasa menor de células cancerígenas en proliferación y se les formaron menos tumores, lo que sugiere que la hipertermia bloqueó el crecimiento de las células madre del cáncer y que podría haber cambiado sus propiedades agresivas.
De otro lado, los ratones que sólo habían recibido radiación tenían células cancerígenas que se multiplicaban más rápido y formaban tumores más agresivos que los ratones que no recibieron tratamiento.
Vía:20minutos

Según un nuevo estudio, la acupuntura alivia los sofocos en las mujeres con cáncer de mama tratadas con tamoxifeno.
"La acupuntura es por lo menos tan efectiva como la terapia farmacológica y proporcionaría beneficios adicionales y de largo plazo sin efectos adversos", explica el equipo de Eleanor M. Walker, del Hospital Henry Ford, en Detroit.
Las mujeres con cáncer de pecho y tumores sensibles al estrógeno suelen usar fármacos que bloquean la hormona durante varios años y en forma alternada. Esos medicamentos, que incluyen al tamoxifeno, causan síntomas menopáusicos, como sofocos y sudoración nocturna.
El antidepresivo Effexor (venlafaxina) es el tratamiento estándar para esos síntomas, explicó el equipo en Journal of Clinical Oncology, pero puede tener efectos adversos molestos, como sequedad bucal, náuseas y constipación.
Para palear estos indeseables efectos: "Se necesitan con urgencia tratamientos no farmacológicos con pocos o sin efectos adversos”, subrayan los autores del estudio. La acupuntura podría ser uno de ellos.
En su camino para investigar si la acupuntura sería una buena opción, los científicos asignaron al azar a 25 mujeres Effexor o acupuntura durante 12 semanas. Las pacientes fueron seguidas durante un año después del tratamiento.
Ambos tratamientos disminuyeron por igual los sofocos, la sudoración nocturna y los síntomas de depresión. Además, mejoraron significativamente la salud mental. Sin embargo, a las dos semanas de finalizar el tratamiento, en el grupo que había usado Effexor volvieron a aumentar los sofocos, lo que no sucedió en el grupo tratado con acupuntura.
Además, un cuarto de las mujeres tratas con acupuntura dijo que su deseo sexual había aumentado.
Los autores destacan que Effexor podría contrarrestar la efectividad del tamoxifeno en algunas mujeres porque puede bloquear la metabolización del fármaco en el organismo.
“La acupuntura es un tratamiento seguro, efectivo y duradero contra los sofocos y otros síntomas menopáusicos por la terapia hormonal que bloquea el estrógeno en mujeres con cáncer de pecho. Esperamos que el estudio cambie el patrón de la práctica clínica en el tratamiento de esos síntomas en mujeres con cáncer mamario”, concluyeron los estudiosos.

El alcohol y obesidad se han convertido en dos grandes aliados del cáncer de mama. Un equipo de la división Kaiser Permanente evaluó a más de 1.800 mujeres que habían superado un cáncer de mama poco agresivo entre los años 1997 y 2000. Mediante una cuestionario sobre sus hábitos con el alcohol, los investigadores observaron que aquellas que tomaban más de tres o cuatro bebidas alcohólicas a la semana tenían hasta un 30% mayor riesgo de recaídas.
Tras ocho años de seguimiento, el equipo, dirigido por Marilyn Kwan, observó que los efectos dañinos del alcohol eran más evidentes en las mujeres postmenopáusicas o aquellas con sobrepeso; y se mantenía independientemente del tipo de bebida.
Precisamente, la obesidad es la protagonista de otro de los estudios presentados en esta conferencia monográfica (celebra en la localidad de San Antonio, EEUU) sobre cáncer de mama.
Un seguimiento realizado a 54.000 mujeres durante 30 años ha confirmado que aquellas con un índice de masa corporal superior a 30 (normal de 20 y 25) tenían peor pronóstico que el resto.
Aunque de momento no están claros los mecanismos que pueden estar detrás de esta relación (sobrepeso-cáncer) Marianne Ewertz y sus colegas del grupo danés de cáncer de mama observaron que las mujeres obesas tenían peor respuesta al tratamiento y más riesgo de morir a causa de su enfermedad.
Por otro lado, con respecto al alcohol, los investigadores insisten en que las mujeres deben conocer estos datos para llevar una vida más sana que mejore su pronóstico tras el diagnóstico.
"Es posible que la obesidad promueva la formación de estrógenos y la proliferación de células tumorales; y que, asimismo, el alcohol tenga una acción directa en el metabolismo de esta hormona femenina que puede promover el crecimiento de algunos cánceres de mama", subrayó Kwan.