
El mítico Ford Capri celebra este año su 40 aniversario. Este coupé, nacido en 1969 para convertirse en el “hermano europeo” del Mustang, que ya cosechaba éxitos en Estados Unidos, fue creado con el fin de ofrecer un coche deportivo de altas prestaciones, pero sin sacrificar factores como la comodidad de un vehículo familiar. Y vaya que lo consiguió.

Su llegada al viejo continente fue un suceso. La marca fundada por Henry Ford inició una eficaz campaña de publicidad, centrándose en el llamado Marketing Viral, al situarlo en espacios públicos y concurridos del Reino Unido, buscando que la gente se familiarice con la atractiva estética del Capri. “El coche que te prometiste tener algún día”, rezaba el primer slogan.
Justo después de la crisis del petróleo, en 1973, nacía la segunda generación del Ford Capri. Ahora el coche se había convertido, coyuntura mediante, en un auto más racional, económico y más preparado para la conducción diaria. Se le introdujeron cambios como un capó más corto, un habitáculo mayor, así como un portón trasero para facilitar el acceso a la maletera.

Cinco años después, en 1978, se lanza la tercera generación, que no ofrecía cambios demasiado radicales con respeto a su pasada edición, aunque tomaba algunos detalles del Escort RS2000.
Pero el modelo que puede considerarse como el más emblemático del legendario coche no vio la luz sino hasta 1981: el Ford Capri 2.8 inyección con sus 160 CV de potencia.

En sus 18 años de existencia, se llegaron a fabricar cerca de 2 millones de unidades de este mítico auto, que hoy en día sigue congregando a fanáticos y propietarios; los mismos que aguardan ansiosos un remake o nueva versión del Ford Capri, un homenaje a la medida de los tiempos actuales. Lamentablemente para ellos, de especulaciones no pasan, ya que la marca en ningún momento ha anunciado intenciones de relanzar este coche; que quedó grabado en los recuerdos de miles, tal como pasa con el Mustang.
Tras haber pasado tres veces por un centro de rehabilitación, por la adicción que tiene hacia las bebidas alcohólicas y las drogas, la actriz de 21 años no pudo negarse a su vicio, y fue grabada bebiendo champán en una fiesta, en las celebraciones de la nochevieja.
Lindsay Lohan está en la ciudad de Capri, Italia, allí recibió un premio por toda su carrera artística en “El Festival de Cine de Capri”. Para celebrar y recibir el año nuevo, la actriz no tuvo mejor idea que aceptar una botella de champán y beber directamente de ésta. La página web “tmz” publicó las imágenes de Lindsay en el preciso instante que bebe de la botella.
Lo rescatable del desliz, es que dejó la botella después de haber bebido unos pocos sorbos, llamó a la persona que le ofrece orientación y no volvió a beber. No existe una cura mágica para sus problemas, expresó su abogada Blair Berk, al ser consultada sobre el traspié de la artista.
Estamos de acuerdo con la abogada de Lindsay Lohan, para salir de la adicción del alcohol y las drogas se necesita tiempo, ayuda, paciencia; pero sobre todo unas ganas inmensas de recuperarse.