La pizza es un alimento que muchas veces es satanizado, siendo señalada como comida chatarra, fuente de colesterol y calorías en exceso. Sin embargo, diversas investigaciones indican que no necesariamente es así. Un consumo excesivo e ingredientes inadecuados, sí que podrían perjudicarnos, pero de por sí este delicioso plato no es nocivo.

Incluso comerla dos o tres veces por semana es saludable y nos ayudaría a evitar enfermedades. La masa de trigo es rica en hidratos de carbono y antioxidantes, y buena para nuestra salud. Al hornearla, los antioxidantes aumentan un 82%. El tomate también los tiene en gran cantidad, mientras que el queso es una poderosa fuente de calcio.
El método de cocción del horneado, no reduce mucho las propiedades nutricionales, como si ocurre por ejemplo con el freído. Si queremos asegurarnos todavía más de comer una pizza saludable, podemos hacer nosotros mismos la masa, con harina, sal, agua y levadura. No son pocas; más bien miles las opciones de Receta pizza que podemos consultar o improvisar.

Escogiendo tomates frescos, carne de res de buena calidad o si preferimos pollo o pavo (versión más light) la digestión será menos pesada. Se pueden emplear vegetales muy variados, como pimiento, cebolla, berenjena, champiñones, aceitunas o lo que tengamos a la mano. Inclusive algunas frutas como piña o durazno. Con esto, nos aseguramos una considerable cantidad de proteínas y vitaminas.
Por último, si queremos evitar las calorías podemos usar un queso dietético: los resultados igualmente serán deliciosos. Así que ya lo sabe, comer pizza puede ser bastante sano. Incluso podemos reducir el riesgo de enfermedades cardiacas, cáncer de boca, colon y esófago.

Un grupo de investigadores australianos aseguran que consumir una dieta con niveles altos de carbohidratos y bajos en grasa ayuda a las personas a sentirse más felices que una alimentación con menos hidratos de carbono; pero con más carnes y lácteos.
Para desarrollar la investigación. Los estudiosos contaron con la participación de 106 adultos obesos o con sobrepeso de entre 24 y 64 años que vivían en Australia y que realizaron una de dos dietas durante un año: una de ellas con poca grasa y con muchos carbohidratos (pan, pasta, arroz) y otra con pocos hidratos de carbono y con mucha grasa.
Transcurrido un año, los investigadores hallaron que las personas que siguieron la dieta elevada en carbohidratos estaban menos enojadas, deprimidas y confundidas, caso que no ocurrió con las que siguieron el otro régimen.
Si piensas en eliminar por completo la ingesta de ciertos alimentos y aumentar la de otros ten en cuenta que:
Los alimentos bajos en grasas no funcionan como crees, no puedes perder peso recurriendo a esas dietas. Los alimentos bajos en grasas han sido populares durante más de 15 años, pero nuestra sociedad está incrementando su sobrepeso cada año que pasa. Este sólo hecho debería decirte que ingerir un menú rigurosamente bajo en grasas no es la respuesta para perder peso.
Las dietas bajas en calorías tampoco te darán los resultados que esperas, de hecho, comer pocas calorías es lo peor que puedes hacerle a tu cuerpo, porque solamente harás más lento el motor de quemar grasa y arruinarás las posibilidades de perder peso.
Y hablando de los carbohidratos, los menús bajos en estos componentes, tienden a robarle mucha energía a tu cuerpo y hacen casi imposible permanecer en el programa durante mucho tiempo.
A este entender, es mejor consultar a un especialista en nutrición, el cual después de una adecuada evaluación de tu organismo, procederá a recomendarte la mejor dieta a seguir.