
Según revela un estudio canadiense, el consumo de ácido fólico contribuye a disminuir la posibilidad de que los bebés nazcan con algún tipo de defecto cardíaco congénito. El trabajo, publicado en British Medical Journal, fue desarrollado por dos profesores de la Universidad McGill de Montreal (Canadá).
Está comprobado que el consumo de ácido fólico en fases tempranas del embarazo reduce el riesgo de que el bebé padezca defectos en el tubo neuronal y que sufra de espina bífida y según el estudio, ahora también evitará que le bebé sufra de alguna clase de cardiopatía.
La investigación, basada en datos estadísticos que maneja la administración canadiense, comparó el número de bebés que nacieron con alguna cardiopatía congénita antes de que la adición de ácido fólico a los productos derivados del cereal fuera obligatoria y después de tomar esta decisión.
Entre 1990 y 2005, en Quebec nacieron un total de 1.3 millones de bebés, de los cuales 2.083 lo hicieron con defectos de este tipo. En los años previos al consumo de ácido fólico no se produjo ningún cambio en la tasa de cardiopatías congénitas por número de bebés, mientras que una vez aprobada su inclusión en la dieta descendió a un ritmo del 6 % cada año.
Aunque los expertos reconocen que un 6 % puede parecer una cifra modesta, explican que el tratamiento para estos defectos es especialmente complejo, por lo que incluso una pequeña reducción es una gran noticia.

Medir la concentración de oxígeno en sangre de los recién nacidos, siguiendo unas pautas específicas, mejora las tasas de detección de malformaciones congénitas del corazón.
Según un estudio publicado en el ‘British Medical Journal’, la introducción de esta técnica en los exámenes rutinarios de los neonatos podría ayudar a salvar vidas.
Un equipo de especialistas suecos decidió probar la utilidad del pulsioxímetro (aparato que mide la saturación de oxígeno) para detectar las cardiopatías congénitas. Las maternidades de la región sueca de West Götaland implantaron esta herramienta como parte de la exploración rutinaria de los recién nacidos. La prueba consistía en medir la oxigenación en la mano derecha del bebé y en cualquiera de los pies. Si las saturaciones eran inferiores al 95% o la diferencia entre ambos gradientes era superior al 3% en tres medidas diferentes, el paciente era derivado para que se le realizara una ecocardiografía pues se consideraba sospechoso.
De otro lado, los expertos analizaron la utilidad de su nueva técnica con del examen físico habitual y por último la capacidad diagnóstica de ambos a la vez. En una segunda fase, compararon los resultados obtenidos en West Götaland con los registros de otras regiones del país en los que no se había utilizado el pulsioxímetro. Cerca de 40.000 bebés se beneficiaron de esta nueva herramienta. Gracias a ella, el 92% de los que padecían una patología dependiente del ductus((vaso que conecta la arteria pulmonar y aorta que es esencial para la circulación fetal pero que debe desaparecer tras el parto), fueron diagnosticados antes de abandonar el hospital, a pesar de que no manifestaban síntomas. Si sólo se hubiera utilizado la exploración física, casi un 28% se habría ido a casa sin que se detectara su problema.
Gracias a los adelantos tecnológicos y quirúrgicos, los bebés pueden ser diagnosticados y tratados desde el alumbramiento o incluso, de forma excepcional, dentro del útero.
Los avances en cirugía, tecnología, medicamentos, son los principales responsables, en horabuena, de la drástica caída de la tasa de mortalidad en estos niños. Si en la década de los 70 fallecía un 20% de los pequeños, actualmente esa cifra se sitúa en el 5%. Es así que uno de los progresos más destacados tiene que ver con el diagnóstico fetal.
Una mujer que tiene 16 semanas de gestación, puede conocer si su bebé padece de una cardiopatía y dependiendo de su complicación, los padres pueden decidir si desean interrumpir el embarazo o no. Esta identificación precoz también ayuda a los cardiólogos a saber a qué atenerse para asegurar la adecuada supervivencia cuando nazca.
Por otro lado, estos adelantos médicos también permiten intervenir quirúrgicamente sobre los fetos con daños cardiacos. "Es algo en el que los cardiólogos pediátricos estamos completamente comprometidos. Yo mismo tengo experiencia en el intervencionismo fetal. Es muy difícil pero es algo soñado, ya que podríamos evitar que los problemas se alargaran y se compliquen", ha declarado Federico Gutiérrez-Larraya, jefe de servicio de Cardiología Pediátrica del hospital de la Paz (Madrid).