
Según una revisión de estudios que publica el 'European Heart Journal', la revista de la Sociedad Europea de Cardiología, las personas de baja estatura tienen un mayor riesgo de padecer problemas cardiovasculares que el que poseen las personas más altas.
Al parecer, no solo la hipertensión, los niveles de colesterol o la obesidad, pueden ser causantes para que un individuo desarrolle un problema cardiovascular, pues a estos se suma ahora, la estatura.
"Nuestros datos muestran que una estatura baja en la edad adulta confiere un riesgo de morbilidad y mortalidad cardiovascular; 1,5 veces mayor que el de los individuos altos", dijeron los investigadores, miembros de la Universidad de Tampere en Finlandia.
En sus conclusiones, los científicos reconocen que, debido a la heterogeneidad de los 52 estudios que revisaron, no han podido establecer cuál es la estatura crítica a partir de la cual el riesgo cardiovascular comenzaría a ser más alto. Además, tampoco han podido dilucidar qué mecanismos están detrás de esta asociación.
Sin embargo, entre las hipótesis que barajan destacan especialmente la posibilidad de que las personas más bajas tengan también un calibre arterial más pequeño, lo que haría más sencilla la obstrucción de los vasos. En tal sentido, serán necesarios más estudios al respecto que aclaren esta posible relación, subrayan los expertos.
El mundo laboral, ahora más competitivo, cada vez nos exige y presiona para mantenernos en carrera y poder lograr los objetivos trazados. Ese cúmulo de tensiones nos lleva al límite de la resistencia, dando paso al estrés.
El estrés es consecuencia de una presión psicológica frente a situaciones de presión a las que nos podemos hacer frente y que simplemente se desbordan, dando paso a muchas enfermedades tanto psicológicas como orgánicas.
Lo peligroso es que cuando estamos muy estresados nuestra presión arterial aumenta y con ella el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares, inclusive puede traer consigo otro tipo de afecciones como trastornos gastrointestinales, respiratorios, musculares o dermatológicos.
Debemos hacer hincapié que frente a este llamado “mal de siglo” (estrés), lo mejor es recurrir a técnicas de relajación; es importante seguir una dieta correcta, debemos practicar ejercicio, mantener una actitud positiva frente a los problemas, organizar bien nuestro tiempo y tomarnos las cosas con calma para evitar situaciones críticas.
Si eres de esas personas que vive – para mala fortuna – en situaciones de excesiva presión, es aconsejable controlar la presión arterial y los niveles de colesterol y triglicéridos en sangre a través de análisis periódicos.