
El modisto alemán desfiló sus propuestas en París, en las cuales destacó la cintura, retorciendo las siluetas, apostando nuevamente por el negro y blanco, dejando un poco de protagonismo al gris perla y al azul marino. Las cinturas se ajustaban con amplios cinturones y corsés: “Se trata de un juego gráfico con cinturones que giran como una escalera de caracol”, explicó el diseñador.
El mismo movimiento que se encuentra en los “tatuajes” en encaje de cuero barnizado blanco o negro que se enrollan en el brazo. Capas transparentes negras adornan la silueta como una ligera sombra. Y nada mejor que la propia imagen de Karl Lagerfeld, para ilustrar uno de los bolsos de su nueva línea, que saldrá a la venta en la próxima primavera.