
Familiares y amigos cercanos de la actriz se encuentran muy preocupados por su salud. Natasha Richardson fue hospitalizada de urgencia luego de sufrir un accidente mientras esquiaba en Canadá. El accidente de Natasha ocurrió en una pista de Mont Tremblant donde se dan lecciones de esquí a principiantes.
En los últimos minutos se ha reportado que aunque oficialmente no se ha dado a conocer el estado de salud de Natasha, un amigo cercano a la actriz, quien prefirió el anonimato por tratarse de un tema delicado para la familia Richardson, declaró que la esposa de Liam Neeson "no tiene ninguna posibilidad. Su corazón sigue latiendo, pero tiene muerte cerebral”, según dio a conocer People.com. La misma fuente señaló que los médicos informaron a la familia que Natasha, de 45 años, sufrió "una fuga de sangre entre el cerebro y el cráneo".
La madre de Natasha, Vanessa Redgrave, así como los hijos de la actriz, Michael Richard Antonio Neeson y Daniel Jack Neeson, su esposo Liam Neeson, familiares y amigos cercanos a ella se trasladaron de inmediato al Hospital Lenox Hill de la ciudad de Nueva York, donde especialistas se encuentran tratándola.
Natasha Richardson se hizo famosa por dar vida a la madre de Lindsay Lohan en la cinta ‘Juego de Gemelas’ y por hacerle la vida imposible a Jennifer López en la película ‘Maid in Manhattan’.

Un nuevo estudio certifica que los pacientes con Parkinson moderado o avanzado pueden beneficiar de la neuroestimulación cerebral. Los avances, como reducir los movimientos involuntarios o incrementar la calidad de vida, implantando dos electrodos en el cerebro son notables.
‘The Journal of the American’ publica un ensayo aleatorio que compara la eficacia de la neuroestimulación profunda con el tratamiento óptimo, sin cirugía, de cada paciente. Se realizó un seguimiento de seis meses de 255 participantes, que contaban con una edad media de 62,4 años, en su mayoría hombres. De ellos, 134 recibieron la mejor terapia en lo se refiere a fármacos, revisiones neurológicas, terapia física y ocupacional y al resto, se le implantaron dos electrodos en la base del cráneo para estimular el globo pálido medial (61 personas) o el núcleo subtalámico (60); esta técnica reduce la excesiva actividad que presentan los sujetos con Parkinson en esta zona cerebral.
Los resultados obtenidos en la primera fase del trabajo arrojaron que la neuroestimulación anuló la disquinesia, o movimientos involuntarios, durante 4,6 horas diarias. En el caso del otro grupo, este efecto no se logró mantener durante una hora. La función motora de los enfermos operados también mejoró a los seis meses: un 71% frente a un 32%.
Sin embargo, uno de los puntos más controvertidos de este método, y que más han dificultado su establecimiento en la práctica clínica, tiene que ver con los efectos secundarios (infecciones tras la cirugía, alteraciones en el sistema nervioso, problemas psiquiátricos (ansiedad, depresión) y una muerte por hemorragia cerebral). Por eso, los autores recalcan la importancia de poner sobre la balanza el riesgo de complicaciones y el beneficio potencial de la intervención.
Un trabajo publicado en ‘Natura Cell Biology’ demuestra que mediante un análisis de sangre, es posible diagnosticar un tipo de tumor cerebral. Estos tumores liberan pequeñas microvesículas capaces de alterar el tejido que los rodea para facilitar la propagación del cáncer, dichas membranas son localizadas en la sangre y esto permite diagnosticar a tiempo un agresivo cáncer del cerebro, el glioblastoma.
Este gran avance, que aún debe ser validado con otros estudios, podría algún día permitir detectar esta letal enfermedad mediante un análisis de sangre en lugar de los métodos invasivos que hoy siguen siendo necesarios (biopsia cerebral).
Xandra Breakefield, del Hospital General de Massachussets, Estados Unidos, nos explica que estas microvesículas se asemejan a pequeños sacos que se desprenden del tumor y van cargados de algunas sustancias. Entre ellas, ciertas proteínas angiogénicas y moléculas que le permiten ir 'allanando el terreno' en los tejidos circundantes para facilitar la expansión de las células sanguíneas.
Además, estas sustancias facilitan la invasión por parte de las células malignas y alteran la vasculatura normal para ir facilitando la creación de nuevos vasos sanguíneos, que aporten nutrientes y oxígeno al tumor. Por otro lado, estos 'emisarios' van transmitiendo la información genética del glioblastoma a las células receptoras, facilitando la aparición de metástasis. Aunque hasta ahora se sabía que formaban parte importante del sistema de comunicación de célula a célula, es la primera vez que se analiza con profundidad la información que transportan.
Lo que el trabajo ha demostrado es que estos 'sacos' contienen proteínas y ADN mensajero (ARN) que podrían ayudar a detectar la presencia de un glioblastoma en el cerebro y facilitar la mejor elección del tratamiento para estos pacientes.