En estos tiempos la mayoría de las personas, no sólo los niños, se está acostumbrando al consumo de comida chatarra, en ocasiones porque papá y mamá trabajan y sean las hamburguesas, salchipapas y otras comidas parecidas a estas son rápidas y fáciles, sacan del apuro en un momento de hambre, pero no se dan cuenta lo perjudiciales que son para la salud.

El consumo de la comida chatarra produce obesidad a grandes y pequeños y lo más terrible vuelve menos inteligentes a los niños; una dieta basada en patatas o papas fritas de bolsa, galletas y pizzas en niños menores de tres años provoca daños en el cerebro hasta el punto de provocar la disminución del coeficiente intelectual.

El hecho de decir comida chatarra, no quiere decir que está hecha con chatarra. El término comida chatarra se usa para describir los ingredientes que contiene una determinada comida con pocos nutrientes nada que cubra las necesidades y exigencias del cuerpo, lo preocupante es que tiene un alto contenido de grasa, azúcar y sal, elementos que el cuerpo puede obtener en exceso con mucha facilidad. Entre las que se consideran comida chatarra están las papas fritas, las golosinas y las bebidas con gas. Si te gustan estos alimentos, la clave está en comer pequeñas porciones para lograr obtener los nutrientes que el cuerpo necesita diariamente.
¿Qué opinan al ver estas imágenes, les agrada o agradaría ver así a sus hijos, es triste?

Un estudio de la Universidad de Londres ha revelado una relación entre el consumo regular de fritos, grasas y azúcares con la depresión. Los investigadores sostienen que existe hasta un 58% más de riesgo de sufrir esta enfermedad que aquellas personas que basan su dieta en una alimentación equilibrada (frutas, verduras, pescado).
En una alimentación sana, la clave de la buena salud está en los antioxidantes de las frutas y verduras y en los ácidos poliinsaturados del pescado, que protegen las membranas neuronales del cerebro, beneficio que no acurre cuando la dieta se basa en la comida basura, sostienen los científicos.
Los estudiosos también refieren que aún es necesario realizar más investigaciones para establecer de mejor manera la relación comida-depresión; pero, por el momento, hacer un paréntesis para analizar qué comemos y cuáles pueden ser las consecuencias de una mala alimentación en nuestra salud, ya corre por nuestra cuenta.
Elije bien los productos que irán en tu alacena, inclínate por las verduras, frutas y carnes magras, sin olvidar los potenciales beneficios de una correcta hidratación.