Un estudio revela que la contraindicación que este popular ungüento prescribe en la etiqueta de su envase, debe ser obedecido al pie de la letra. Vicks VapoRub, recomienda que su uso este restringido para niños menores de dos años, y un reciente estudio acaba de confirmar esta advertencia en la revista ‘Chest’.
El uso del bálsamo en estos niños, provoca más problemas respiratorios de los que éste pretende solucionar. A pesar de las recomendaciones, algunos padres siguen untando unas gotas de este remedio bajo la nariz de los niños para que respiren mejor durante los catarros. En el caso de los más pequeños, según advierte el nuevo trabajo, este medicamento puede aumentar la producción de mocos que provoquen un estrechamiento de las vías respiratorias en los niños.
Por su parte, un portavoz de la compañía,ha declarado a Europa Press que "el medicamento está indicado para adultos y niños mayores de tres años", al tiempo que ha recordado que "lleva el suficiente tiempo en el mercado con lo que tiene una seguridad probada".
Bruce Rubin y sus colegas, firmantes del estudio, atendieron en el departamento de Pediatría de la Universidad Wake Forest, Estados Unidos, a un bebé cría de 18 meses que empezó a experimentar graves dificultades respiratorias después de que sus abuelos untasen un poco de bálsamo debajo de la nariz, precisamente con la intención de despejarle la nariz.
Para comprobar si el caso que habían visto podía relacionarse con el bálsamo, los investigadores desarrollaron varios experimentos con hurones, unos animales que según explican tienen unas vías aéreas muy parecidas en estructura y funcionamiento a los humanos.
Sus conclusiones, tanto 'in vitro' como 'in vivo', mostraron que el descongestionante a base de mentol provoca inflamación de las vías respiratorias y estimula la producción de mocos, que se acumulan en la tráquea, impidiendo el paso normal del aire. De hecho, cuando se cultivó 'in vitro' la tráquea de varios animales junto con el fármaco, la producción de mucosidad aumentó un 59% con respecto a una sustancia inactiva.
Por otro lado, cuando se aplicó directamente en ejemplares vivos, Vicks VapoRub provocó un 14% más de mocos. Además, la velocidad a la que pudo eliminar la tráquea esta sustancia se vio entorpecida un 36%, algo que se midió a través de la llamada frecuencia del movimiento de los cilios.
Según explican los autores de este trabajo, aunque el producto se viene utilizando desde el año 1891 para aliviar los síntomas de resfriados y congestiones "existen pocos datos clínicos que avalen su uso".
Investigadores del Royal United Hospital de Bath, de la Universidad de Dundee y del Wrexham Maelor Hospital, Reino Unido, han analizado 707.455 intervenciones con epidural realizadas entre 2006 y 2007 y las complicaciones derivadas de las mismas.
Las conclusiones a las que arribaron los expertos, desmiente el gran riesgo de sufrir complicaciones si se utiliza esta anestesia. El trabajo, que publica la revista ‘British Journal of Anaesthesia’, estima que el riesgo de que se produzca alguna lesión por culpa de la epidural es, en el escenario más pesimista, de uno por cada 23.000 intervenciones, 10 veces menos de lo que se pensaba.
En el caso de las mujeres que utilizan la epidural para dar a luz, el riesgo es aún menor y la probabilidad de que ocurra una lesión permanente es, en el peor de los casos, de una entre 80.000.
"En todos los grupos de pacientes que hemos estudiado, los datos son tranquilizadores. Las cifras revelan que la epidural es mucho más segura de lo que creíamos", ha afirmado al diario ‘The Times’, Tim Cook, anestesista del Hospital de Bath y coordinador del estudio, que se destaca la importancia de esta buena noticia.
De las más de 700.000 intervenciones con epidural analizadas, los investigadores observaron complicaciones en 84 casos. Las más graves(fallecimiento o lesión permanente) se dieron en pacientes mayores, de más de 70 años, y con una salud delicada. "Se trata de personas con varios problemas médicos en las que el sólo hecho de someterse a una intervención quirúrgica ya entraña algún riesgo", explica Cook.
De esta manera, los autores recomiendan estudiar con detalle la historia clínica y las características del paciente, antes de prescribir este tipo de anestesia.
En el periodo de la gestación, las mujeres experimentan cambios importantes tanto interior como exteriormente. Al respecto, el aumento de peso, es un problema que puede provocar en algunas mujeres una preocupación excesiva al grado de limitar su alimentación y privarse de muchos de los nutrientes que se necesitan para el desarrollo del bebé.
Este desequilibrio puede ocasionar un grave trastorno alimenticio conocido como pregnorexia (nombre que aún no es aprobado como tal; pero ya existen muchos casos), enfermedad que si no es tratada puede ser fatal tanto para la madre como el bebé. La alimentación durante el embarazo juega un papel fundamental, por eso todos los especialistas aconsejan llevar una dieta balanceada diseñado por un especialista y que ofrezca los nutrientes necesarios que ayuden al correcto crecimiento y desarrollo del bebé y además mantenga saludable a la madre.
El tipo de alimentación tiene una pequeña participación en el aumento de peso, normalmente la persona puede llegar aumentar hasta 30 libras (14 kilos). Esto es un cambio normal en el cuerpo de la mujer, pero algunas de ellas llegan a atravesar por una crisis de apariencia.
Para los especialistas, algunas embarazadas no asimilan correctamente los cambios, por lo que se sienten incómodas con la imagen que comienzan a adquirir. En ocasiones la pérdida de la figura influye tanto a nivel emocional que puede llegar a generar la idea del rechazo hacía el producto por lo que dejan de alimentarse cayendo en una terrible desnutrición.
La mujer que cae en este tipo de trastorno alimenticio presenta algunas características tanto emocionales como físicas: rechazo a su cuerpo e incluso al producto, no hay aumento normal de peso, pues debe haber un incremento de 2 libras (1 kilo) por mes, desarrollo anormal en el útero, ejercicio en exceso a pesar de que por indicación médica se le haya pedido que disminuyera el ritmo y lo más alarmante, reducción en el consumo de alimentos.
Las mujeres que antes de embarazarse eran obesas y tenían el peso muy elevado; pero que se sometieron a una intervención para bajar de peso, casi no sufren de problemas obstétricos.
"Las mujeres obesas que se someten a una cirugía bariátrica y pierden peso antes de quedarse embarazadas mejoran su salud y la de sus hijos", ha explicado, Melinda A. Maggard, autora principal del trabajo y miembro de la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA) y de la organización sin ánimo de lucro RAND Corporation.
Las mujeres obesas, por ejemplo, tienen el doble de probabilidades de tener un niño con espina bífida, más riesgo de precisar una cesárea, de desarrollar preeclampsia o de que sus hijos sean a su vez obesos.
Sin embargo, una de las soluciones cada vez más populares contra la obesidad es la cirugía bariátrica, como el bypass gástrico o la gastroplastia. La revista ‘Journal of the American Academy’ (JAMA) recoge una revisión de 75 estudios centrados en las consecuencias de la cirugía bariátrica realizada antes del embarazo sobre las complicaciones obstétricas.
La conclusión es clara: la mayor parte de estos problemas disminuye tras la pérdida de peso secundaria a estas intervenciones. Los partos prematuros, el bajo peso al nacer, la diabetes gestacional o la preeclampsia son menos frecuentes si la mujer pasa por el quirófano antes de quedarse embarazada.
Los miles de niños que sufren de obesidad en todo el mundo, podrían presentar un sin fin de complicaciones que los encaminaría a desencadenar muchos más problemas de salud.|Un estudio desvela las consecuencias del sobrepeso infantil en la salud vascular: los vasos cardiacos de niños de 13 años presentan el aspecto envejecido propio de una persona de 45.
La investigación, presentada en la última reunión de la Asociación Americana del Corazón (AHA, sus siglas en inglés), celebrada esta semana en Nueva Orleáns, acaba de demostrar, mediante exámenes de ultrasonidos, la pared interna de las arterias carótidas de un grupo de 70 niños de unos 13 años; 40 de ellos obesos y para sorpresa de los estudiosos, estos últimos presentaban el aspecto propio de una persona de 45 años.
Los vasos de los menores pasados de peso exhibían placas de grasa atípicas para su edad que, según los autores del trabajo, los hacen susceptibles a sufrir prematuramente, un infarto de miocardio o un ictus. Este importante hallazgo constata una vez más las complicaciones de salud que puede acarrear la creciente epidemia de obesidad infantil que se extiende por muchos países desarrollados.
Los niños participantes en el estudio presentaban un riesgo cardiovascular superior al de otros de su edad por tener antecedentes familiares de dolencias de este tipo y porque tenían niveles altos de colesterol LDL (el malo) en su sangre, bajos del colesterol HDL (el bueno) y elevadas concentraciones de otro tipo de grasas denominadas triglicéridos. Además, 40 tenían un índice de masa corporal por encima de lo recomendable y que indicaba que eran obesos.
Por eso instan a los médicos a estar alerta a esta combinación cuando se encuentren ante un menor obeso, ya que puede correr el riesgo de desarrollar una enfermedad cardiovascular. Igualmente se observó que los niveles elevados de presión arterial, la exposición al humo del tabaco y la resistencia a la insulina, eran otros factores de riesgo que empeoraban la salud arterial de los niños.