Kate Moss, recientemente expulsada (junto a su novio) de un cementerio londinense, donde se le ocurrió bailar y cantar encima de un tumba, se ha comprado uno de los famosos taxis negros de Londres por un monto de 44.450 euros, según informa el dominical “Mail on Sunday”.
Sin perder el tiempo, la top model ya se ha puesto al volante como chofer de sus amigos, a quienes llevó la semana pasada desde un pub en el norte de la capital británica hasta su casa (no sabemos si les habrá cobrado por el servicio o si todo el paseo fue gratis).
Kate estaba tan entusiasmada que se divirtió como un niño en una tienda de caramelos, pese a que la ex de Pete Doherty no podía usar su "black cab"(especial para estos emblemáticos automóviles, que evitan los atascos circulando por los carriles reservados a autobuses y taxis) y además de regirse a las normas para conductores ordinarios, deberá pagar la tasa de circulación de 10 euros por acceder al centro de Londres.
Ahora Kate ya tiene una ocupación para sus momentos de ocio, sólo deberá buscar unos cuantos “pasajeros” y listo, un servicio con una top model al volante.