El actor estadounidense Robin Williams, de 57 años, se recupera favorablemente en una clínica de Cleveland, Ohio, tras superar con éxito una operación de corazón, han informado sus publicistas. Se espera que el actor, que fue intervenido el pasado 13 de marzo, complete su recuperación en ocho semanas.
"Su corazón es fuerte y funcionará con normalidad en las próximas semanas, sin limitaciones en las actividades que será capaz de hacer", ha explicado el doctor Marc Gillinov, encargado de la cirugía. "Un par de horas después de la operación, estaba entreteniendo al equipo médico y haciéndonos reír", ha agregado el especialista.
El cómico tuvo que suspender a principios de este mes una gira por 80 ciudades de Estados Unidos, tras sufrir dificultades para respirar. Los doctores explicaron a Williams que debía someterse a la sustitución de la válvula aórtica.
"No puedo darles suficientemente las gracias por su amabilidad y dedicación", comentó Williams en un comunicado. "Y gracias también a toda la gente que ha expresado su amor y preocupación por mi. Me ha emocionado su apoyo", agregó el actor.
Un estudio realizado por científicos estadounidenses advierten que: La ira y otras emociones fuertes pueden disparar arritmias cardiacas potencialmente letales en ciertas personas vulnerables.
Además, según lo demuestran algunos estudios previos, lo terremotos, las guerras o hasta perder un partido en un mundial de fútbol pueden aumentar las tasas de muertes por paro cardiaco, en el cual el corazón detiene la circulación de la sangre.
“Se ha demostrado que cuando se coloca a todo una población bajo un tensor, la muerte súbita aumentará”, ha manifestado la doctora Rachel Lampert de la Universidad de Yale. “Nuestro estudio comienza a observar cómo afecta esto realmente al sistema eléctrico del corazón”, añadió la experta.
Lampert y sus colegas estudiaron a 62 pacientes con enfermedad cardiaca y con desfibriladores cardiacos implantables, que pueden detectar los ritmos anormales peligrosos (arritmias) y producir una descarga eléctrica para restaurar la normalidad de los latidos del corazón. “Estas eran personas que ya sabíamos que tenían una vulnerabilidad a la arritmia”, sostuvo Lampert.
Los pacientes del estudio participaron en un ejercicio en el cual narraban un episodio de enojo reciente, mientras el equipo de Lampert realizaba una prueba llamada T-Wave Alternans, que mide la inestabilidad eléctrica del corazón. La especialista señaló que su equipo efectuó preguntas específicas para que los pacientes revivieran el episodio de enojo. “Descubrimos en el laboratorio que la ira aumentaba la inestabilidad eléctrica de esos pacientes”.
Luego los investigadores siguieron a los pacientes durante tres años para ver quiénes desarrollaban un paro cardiaco y necesitaban la descarga de sus desfibriladores. “Las personas que tenían la mayor inestabilidad eléctrica inducida por la ira eran 10 veces más propensos que las demás a tener una arritmia durante el seguimiento”, aseveró Lampert.
Así, la experta concluyó que el enojo puede ser letal, al menos para las personas que ya son vulnerables a este tipo de disturbios eléctricos del corazón.
Un estudio realizado en Estados Unidos con más de 100.000 mujeres, señalan que las que dan el pecho a lo largo de su vida durante más de 23 meses tienen un 23% menos de riesgo de padecer una enfermedad coronaria.
Un grupo de investigadores del Brigham Women's Hospital (de la Facultad de Medicina de Harvard) ha analizado la influencia de la lactancia sobre la salud cardiovascular femenina, valiéndose de las 121.700 mujeres del Estudio de la Salud de las Enfermeras, que comenzó en 1976 en Estados Unidos. En el año 1986, cuando la participante más joven contaba con 40 años, todas ellas respondieron a un cuestionario sobre el tiempo total que habían empleado en su vida en amamantar a sus hijos.
Según estos datos se establecieron seis categorías que iban desde ningún mes hasta más de 23 meses empleados en esta tarea. Después, recogieron la información sobre los casos de infarto de miocardio y los fallecimientos por problemas coronarios sucedidos entre ese mismo año y 2002, un total de 2.540.
De las casi 90.000 mujeres que tomaron parte en el análisis final, el 63% había amamantado alguna vez y el 1% lo había hecho durante más de 48 meses. Haber dado el pecho durante dos años o más equivalía a un riesgo cardiovascular un 23% más bajo, comparado con las mujeres que no habían practicado la lactancia natural.
Además, numerosos estudios avalan que durante el periodo de lactancia el metabolismo de los lípidos y la glucosa mejoran. Algunos de esos trabajos sugieren que estos cambios se mantienen con el paso del tiempo, cosa que apoya el hecho de que dar de mamar a los hijos se haya relacionado con un menor riesgo de diabetes (alrededor de un 15% por cada año de lactancia) y con un incremento de HDL (colesterol bueno).
La mayor parte de estos factores influye en el riesgo cardiaco de modo que cabría esperar una atenuación de las posibilidades de sufrir una enfermedad cardiovascular asociada a la lactancia natural.
El actor estadounidense ha tenido que ser ingresado en el hospital tras sufrir dificultades respiratorias. Robin Williams, de 57 años, se someterá a una operación de corazón tras sufrir dificultades respiratorias, ha informado su publicista, Diane Rosen, quien no ha especificado cuándo ni dónde tendrá lugar la intervención quirúrgica.
Williams, conocido sobre todo por sus interpretaciones en películas familiares como ‘Hook’, ‘Jumanji’ o la ‘Señora Doubtfire’, tuvo que ser ingresado en el hospital esta misma semana y entrará en quirófano para que los médicos le reemplacen la válvula aórtica.
Estos problemas de salud que afronta el actor, lo han obligado a posponer su espectáculo cómico, estrenado el pasado mes de septiembre y que tiene previsto pasar por 80 ciudades de Estados Unidos en la gira ‘Armas de autodestrucción’.
Si alguna vez te hiciste esta pregunta, aquí te ofrecemos una respuesta para esta interesante interrogante. A pesar de que las células de los todos los órganos del cuerpo son susceptibles de convertirse en cancerígenas, en el caso del corazón los casos son mínimos.
La web SaberCurioso.com. nos explica que a diferencia de lo que ocurre en otros órganos, las células del corazón únicamente se dedican a bombear sangre, sin contar con la capacidad de dividirse para generar nuevas células.
Si el cáncer surge a partir de la mutaciones en el ADN de la células cuando éstas se replican, y que es necesario un elevado número de mutaciones para que el potencial cáncer evolucione hasta ser mortal, la probabilidad de que el corazón desarrolle un cáncer maligno, por suerte, es muy baja.
Zhana Simmons, es una adolescente norteamericana que ha vivido 118 días sin corazón, con dos bombas implantadas en su lugar. Ahora, recuperada de un doble trasplante, la paciente y sus médicos cuentan el caso.
Los especialistas que la cuidaron, hasta que pudo someterse al segundo trasplante cardiaco, señalan que no es la primera vez que se consigue prolongar la vida de una persona sin corazón. La técnica es común en adultos y menores. Lo que no es corriente es optar por un dispositivo implantable, en lugar de uno externo, cuando el enfermo es un niño.
Para prolongar la vida de esta adolescente, se utilizó los instrumentos de larga duración que, en Europa, se conocen como 'Berlin Heart' y que pueden ser externos o internos.
"Creemos que es el primer paciente pediátrico en recibir este tipo de dispositivo", ha explicado Marco Ricci, director de Cirugía Cardiaca Pediátrica del Jackson Memorial Medical Center de Miami, Estados Unidos.
Para Zhana la experiencia de vivir conectada a un 'corazón artificial' resultó bastante "aterradora". "Nunca sabías cuando iba a funcionar inadecuadamente", ha murmurado esta joven de Carolina del Sur durante una rueda de prensa. "Era como si fuera una persona de mentira, realmente no existía. Simplemente estaba allí", añadió.
Con 14 años, su corazón se había debilitado y alargado hasta tal punto que había dejado de bombear sangre de manera adecuada, fruto de una cardiomiopatía. En julio de 2008, se sometió a un primer trasplante pero a los dos días sufrió un rechazo y se lo tuvieron que extraer. Mientras recuperaba la fuerza suficiente para someterse a un nuevo trasplante, los médicos optaron por implantarle el corazón artificial, compuesto por dos bombas, con el que impulsar adecuadamente la sangre y regular los latidos.
Entre las distintas complicaciones sufridas por Simmons en este periodo de tiempo, una de las más graves fue un fallo renal. Un día después de recibir el corazón, el 30 de octubre volvía a entrar en quirófano, esta vez para someterse a un trasplante de riñón.
Aunque el pronóstico de la paciente es bueno, sus médicos afirman que hay un 50% de posibilidades de que una persona trasplantada tenga que recibir un nuevo corazón durante los 12 ó 13 años posteriores a la cirugía.
Un reciente estudio estadounidense, asegura que la buena música es beneficiosa para la salud cardiovascular. Según los investigadores, esto se debe a las emociones que promueven determinados acordes. Escuchar ritmos alegres o una canción que nos hace sentir bien provoca un sentimiento de bienestar que es capaz de influir en el endotelio, el tejido que recubre el interior de los vasos sanguíneos, haciendo que se dilate, lo que permite un mayor flujo sanguíneo.
De otro lado, la música que aumenta nuestra ansiedad actúa, por el contrario, reduciendo el calibre de venas y arterias, por lo que podría tener un potencial efecto dañino: "Habíamos demostrado previamente que emociones positivas, como la risa, eran buenas para la salud vascular. Por eso, una pregunta lógica era si otras emociones, como las evocadas por la música, tenían un efecto similar", explican los autores de este trabajo, que se ha presentado en el Congreso de la Asociación Americana del Corazón (AHA), que se celebra estos días en Nueva Orleáns, Estados Unidos.
Estos científicos, miembros de la Escuela de Medicina de la Universidad estadounidense de Maryland, reclutaron a 10 voluntarios no fumadores y sin problemas de salud. Entre otras cosas, les pidieron que eligieran una canción que les hiciera sentir bien y otra que aumentara su ansiedad y que acudieran con ellas al laboratorio.
Allí, mientras escuchaban los temas seleccionados, les sometieron a varios tests para medir la dilatación de sus vasos sanguíneos. A través de un tensiómetro colocado en el brazo y una prueba de imagen, los investigadores comprobaron si se producían cambios en el flujo sanguíneo con cada ritmo.
Además, también evaluaron la reacción de los voluntarios cuando escuchaban contenidos relajantes o veían vídeos que inducían a la risa. Los diferentes experimentos se repitieron durante un tiempo que varió entre los seis y los ocho meses, después de lo cual se llevó a cabo un análisis detallado de los datos obtenidos.
Los resultados pusieron de manifiesto que el diámetro del vaso sanguíneo del brazo estudiado se dilató un 26% después de escuchar la música calificada como alegre, mientras que se demostró que los temas relacionados con la ansiedad provocaron una reducción del 6% en el flujo sanguíneo de la zona.
Así que cualquiera sea su música favorita, mientras sea para alegrarse, empiece a ofrecer a su corazón una ayuda para su bienestar. A escuchar música alegre se ha dicho.
El primer corazón artificial de material orgánico, fue presentado en París. Este corazón tiene la capacidad de imitar al corazón humano. Este dispositivo, creado con biomateriales que minimizan, o en el mejor de los casos, anula el riesgo de presentar coágulos y a la vez regula los fluidos de forma automática acaba de ser presentado por un equipo de investigadores franceses, que esperan proceder al primer trasplante en humanos dentro de dos años.
"Este órgano responderá a las necesidades de pacientes que sufren de un infarto masivo o que no tienen acceso a un corazón humano y les permitirá tener una vida normal", ha asegurado el médico del hospital Georges Pompidou de París, director del proyecto y uno de los cardiólogos más prestigiosos de todo el mundo, profesor Alain Carpentier.
El corazón artificial ha superado ya los ensayos clínicos en animales, esencialmente en vacas, y en bancos de ensayo artificiales, por lo que sus responsables consideran que hay que pasar a la fase industrial para poder probarlo en humanos. "Eso llevará unos dos años, contando todo el proceso técnico y la burocracia", ha asegurado el profesor Philippe Pouletty, otro especialista involucrado en el proyecto.
El corazón ha sido presentado a la prensa tras quince años de trabajos que se han desarrollado en un absoluto secreto. "No queríamos dar falsas esperanzas a los enfermos hasta que no estuviéramos seguros de que había opciones de que funcionara", ha afirmado Pouletty.
El nuevo corazón resuelve los dos principales problemas a los que hasta ahora se habían enfrentado las prótesis cardiacas artificiales: al contacto con materiales artificiales, la sangre crea coágulos de sangre que multiplican los riesgos de accidentes cardiovasculares. "Los materiales biológicos utilizados en este caso son hemo-compatibles, lo que limita los riesgos de coagulación", señaló Carpentier, mientras que Poluetty ha precisado que el material orgánico utilizado es de origen animal, similar al empleado habitualmente para fabricar válvulas cardiacas.
Por otro lado, los antecesores de la prótesis no regulaban de forma automática la actividad cardiaca, sujeta a cambios en función de la actividad del portador. El nuevo prototipo está dotado de captores electrónicos y de un complejo sistema electromecánico que detecta la posición en la que se encuentra el paciente, de pie, sentado o tumbado, además de la presión venosa y arterial ligada a su actividad, por lo que adapta la frecuencia cardiaca y el fluido a las diferentes situaciones.