
Un grupo de investigadores del Instituto Europeo de Investigación del Cáncer, halló cuatro variaciones genéticas que aumentan el peligro de contraer una de las principales formas de leucemia adulta, descubrimiento que confirma que los factores de riesgo de esta enfermedad sanguínea pueden heredarse.
Ahora, con los resultados de esta nueva investigación, los científicos conocen 10 modificaciones genéticas asociadas con la leucemia linfocítica crónica (LLC), el tipo más común de leucemia entre los adultos y que representa entre el 30 y el 40 por ciento de todas las formas de la enfermedad en los países occidentales.
Richard Houlston, director del estudio, manifestó que la nueva investigación confirma la existencia de un riesgo hereditario de LLC, y muestra que no se debe sólo a un gen sino a la acumulación de varios cambios genéticos.
“Una persona puede portar cualquier cantidad, desde unas pocas hasta todas las variaciones genéticas identificadas con la LLC”, dijo Houlston.
"Las personas que tienen más de 13 factores de riesgo son siete veces más proclives que la población general a desarrollar LLC", añadió el especialista en un comunicado sobre la investigación.
Los factores de riesgo fueron identificados empleando una técnica de análisis genético que los científicos han usado anteriormente para encontrar los genes que pueden provocar cáncer de pecho, próstata, testículo, cerebro y colon, además de la leucemia infantil.
En estudios previos, Houlston y sus colegas hallaron que los factores genéticos volvían a las personas más susceptibles a la LLC y habían descubierto seis variaciones en los genes que eran comunes entre los pacientes con la condición. Las cuatro nuevas modificaciones halladas se suman a esos descubrimientos.

El movimiento de los brazos al andar ha sido una de las interrogantes que ha desconcertado a la comunidad científica durante los últimos años, en un principio se creía que este era un rezago heredado por nuestros ancestros cuadrúpedos el cual carecía de propósito alguno. Sin embargo un equipo conformado por los investigadores de la Universidad de Michigan y de la Universidad de Tecnología de Delft ha conseguido determinar exactamente el propósito de esta singular característica.
Para llegar a dichos resultados, los investigadores construyeron un modelo mecánico el cual simulo la dinámica del movimiento de los brazos, también reclutaron a un grupo de 10 voluntarios a los cuales pidieron caminar con una oscilación normal, con los brazos atados o pegados al cuerpo y con los brazos oscilando en sincronía con las piernas.
Después de llevar a cabo una serie de experimentos los investigadores concluyeron que el movimiento de los brazos significa un ahorro del 12% de energía metabólica al cuerpo, mientras que andar con oscilación opuesta a la habitual, resultaría utilizar un 26 por ciento más de energía, ya que los músculos tenían que esforzarse por mantener el ritmo.