
La metformina, utilizado para tratar la diabetes tipo 2, más cambios en el estilo de vida, podría desempeñar un papel importante en el tratamiento de la obesidad, afirma un reciente estudio.
Niños obesos que tomaron el fármaco perdieron una cantidad de peso pequeña pero estadísticamente significativa, según el estudio que se publica en la edición de febrero de la revista Archives of Pediatrics & Adolescent Medicine.
La investigación subraya que casi un tercio de los niños estadounidenses tienen sobrepeso o son obesos, afecciones que los ponen en alto riesgo de diabetes tipo 2 y presión arterial alta.
Y aunque algunos médicos utilizan la metformina para tratar a adolescentes gordos que no son diabéticos, no ha estado claro si en realidad ayuda.
Por tal motivo, los investigadores inscribieron a 77 adolescentes gordos de entre trece y dieciocho años de edad en un programa diseñado para mejorar su actividad física y ayudarles a controlar su dieta. Algunos recibieron un placebo, y otros una dosis diaria de 2,000 miligramos de metformina XR.
Tras un año de seguimiento, el índice de masa corporal promedio (una medida del peso en relación con la estatura) se redujo en 0.9 en el grupo de la metformina y en 0.2 entre los que tomaron el placebo.
"La metformina resultó segura y fue tolerada en esta población. Estos resultados indican que la metformina podría cumplir un papel importante en el tratamiento de la obesidad adolescente", resaltan los autores.
"Se necesitan estudios a mayor plazo para definir los efectos del tratamiento con la metformina sobre el riesgo de enfermedades relacionadas con la obesidad en esta población", resaltan, finalment, los investigadores.

La doctora Julie R. Palmer, de la Boston University en Massachusetts, manifestó a Reuters Health, que evitar evitar las hamburguesas y el pollo frito de las cadenas de comida rápida podría disminuir el riesgo de desarrollar diabetes tipo 2, una condición que está íntimamente relacionada con la obesidad.
Palmer y sus colegas informaron que las mujeres negras que comían hamburguesas o pollo frito al menos dos veces por semana eran entre un 40 y un 70 por ciento más propensas a desarrollar diabetes tipo 2, durante 10 años, que sus pares que nunca ingerían esos alimentos con gran cantidad de calorías.
El equipo de Palmer observó el consumo de comida rápida, el estilo de vida y el desarrollo de la diabetes en 44.072 mujeres negras que completaron cuestionarios cada dos años, desde 1995, según refiere un reporte publicado en American Journal of Clinical Nutrition.
En comparación con las mujeres que dijeron, en 1995 y nuevamente en el 2001, que nunca consumían comida rápida, aquellas que ingerían hamburguesas, pollo o pescado frito o comida china más de una vez por semana tenían en promedio un mayor índice de masa corporal (IMC, medición estándar usada para evaluar cuán gorda o delgada es una persona).
Palmer y su equipo manifiestan que no sólo el IMC de las consumidoras de comida rápida era de 28 o 29 (valor normal: 18.5 hasta 24.9)lo que indica claramente sobrepeso según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades, sino que ese grupo también aumentó más de peso durante el estudio.
Entre las 2.873 mujeres que desarrollaron diabetes en 10 años, los expertos notaron una mayor probabilidad del desorden ligado con el azúcar en sangre en las consumidoras de hamburguesas y pollo frito, pero no en las de otras comidas rápidas.
Finalmente, Palmer sugiere que es posible hallar asociaciones similares en hombres y mujeres y destaca la necesidad de que se realicen más investigaciones sobre la relación entre la comida rápida y la diabetes, en otras poblaciones.