Es la inflamación de la bursa, un apequeña bolsa llena de líquido situada entre los huesos, tendones y que tiene la finalidad de facilitar el movimiento entre todas estas estructuras y evitar la fricción entre las partes móviles.
La bursitis se produce como consecuencia de una sobrecarga crónica, un golpe o traumatismo, o bien, puede ser originada por infecciones o enfermedades reumáticas o metabólicas como es el caso de la gota.
Es frecuente que la bursitis se presente en hombro, rodilla, codo y cadera, provocando una inflamación acompañada de dolor articular y calor en la zona afectada. Los deportistas que frecuentemente realizan una misma actividad repetidas veces pueden sobrecargar zonas del cuerpo y ser víctimas de una bursitis.
Asimismo, pueden presentar bursitis personas que manejan constantemente o que están frente al ordenador muchas horas realizando actividades repetitivas.
Para evitar este padecimiento, es aconsejable diversificar los entrenamientos así como los movimientos durante las jornadas laborales. Por otro lado, el uso de protectores de articulaciones durante la práctica de deportes evita las causas traumáticas y así, reduce el riesgo de sufrir bursitis.
Una vez que se presenta la enfermedad, el tratamiento consiste en evitar el uso de la articulación comprometida para no producir carga sobre ella, aplicar frío y antiinflamatorios para reducir el hinchazón de la bursa.
De otro lado, si la causa es infecciosa se necesitarán antibióticos y si la inflamación no cede es posible extraer líquido de la bursa con la finalidad de superar el cuadro agudo caracterizado por dolor para poder después, continuar ejercitando y movilizando la zona afectada.
Ahora, una prueba de ADN de la mucosa oral nos permitirá saber si heredaremos el gen de la alopecia androgénica. Un grupo de especialistas han presentado 'el primer test genético de detección de la alopecia androgénica'.
La compañía Svenson presentó esta sencilla y rápida prueba, que permite identificar la patología antes de que aparezcan los primeros signos de calvicie. En los hombres, el test busca en el gen receptor de andrógenos, que se encuentra en el cromosoma X, dos tipos de variantes concretas: A y G.
Aquellos que presenten la variante A, tienen menos del 30% de posibilidades de sufrir este tipo de calvicie; pero si se trata de la variante G, el riesgo es del 70%. En ellas, esta prueba determina la longitud de uno de los alelos del cromosoma X. A menor longitud, más probabilidades de perder cabello.
Sin embargo, pese a los resultados, otros especialistas sostienen que la alopecia androgénica (calvicie común), no es un trastorno causado por un sólo gen. Además, el gen androgénico que se sitúa en el cromosoma X se hereda a través de la madre, pero hay más en otros cromosomas que no conocemos. Por ejemplo, es más frecuente ser calvo si se tiene un padre calvo.
Frente a estas interrogantes, los especialistas sostienen que el objetivo de este test es proporcionar información para que el sujeto pueda adquirir medidas preventivas contra la calvicie o frenarla si ya ha comenzado, siempre que los folículos pilosos tengan vida.
"El diagnóstico de la calvicie común se produce a menudo cuando ya está avanzada y el pronóstico se empobrece porque los tratamientos que se establecen cuando el cuadro está evolucionando, son menos eficaces", argumenta Aurora Guerra, jefa de sección de Dermatología del Hospital 12 de Octubre de Madrid y una de las especialistas que ha presentado este nuevo test.
"El cabello puede mantenerse e incluso recuperarse en parte, siempre que se instaure con prontitud", añade.
Un grupo de científicos estadounidenses de la facultad de Medicina de la Case Reserve University de Cleveland (EEUU), ha desarrollado un método que permite identificar a los niños con problemas de hipertensión de una forma sencilla y directa. Este novedoso método trata de una tabla de valores que, a partir de datos como la edad y el sexo, ayuda a localizar a posibles pacientes afectados.
"La hipertensión y prehipertensión pediátricas suelen quedarse sin diagnosticar, en parte debido a la complejidad de las tablas de tensión arterial actuales, que requieren conocer información como el percentil de altura del niño", explican los autores en su trabajo.
"Este estudio presenta una tabla mucho más sencilla, que simplifica los exámenes para localizar potenciales pacientes con hipertensión", añaden estos investigadores.
Esta nueva herramienta establece un umbral de 'anormalidad en la tensión arterial' (diferentes para niños y niñas) para cada año comprendido entre los 3 y los 18 años. Así, de los 476 posibles valores que comprendían las tablas anteriores, la nueva herramienta pasa sólo a 64.
Esta tabla, por ejemplo, establece que las niñas de 13 años tienen valores anormales de tensión si la medición supera los 117 mmHg de tensión sistólica y los 76 mmHg de diastólica. En los varones de la misma edad, estas cifras son, respectivamente, de 117 y 75 mmHg.
Sin embargo, y pese a los resultados, los investigadores reconocen que este método puede fallar al tratar de evaluar a niños especialmente altos para su edad, en tal caso la tabla debe utilizarse como un 'indicador' de posibles casos que siempre deberían verificarse a través de exámenes más exhaustivos.
"Este método permite localizar de forma rápida y sencilla a niños adolescentes con hipertensión o con valores de tensión arterial anormales que requieran estudios más amplios", manifiestan los investigadores.
Un biosensor, desarrollado por la Universidad Rovira i Vorgili (URV) de Tarragona, detecta mediante un cambio en la carga eléctrica la presencia de la levadura 'Candida albicans', causante de enfermedades transmisibles como la candidiasis.
"Como elemento principal emplea los nanotubos de carbono, que se recubren de anticuerpos específicos para la 'Candida albicans'. Esta interacción entre la levadura y el anticuerpo genera una diferencia de carga eléctrica", explica la principal autora del estudio, publicado en ‘Sensors and Actuators B’, Raquel A. Villamizar.
Para el análisis, las muestras del paciente, obtenidas de sangre, suero o secreciones vaginales, se colocan directamente en el sensor, provisto de "un electrodo fuente y un electrodo drenador, acoplado a un transductor". Y en cuestión de una hora (tradicionalmente el análisis que demora 24 horas) se identifica el nivel de presencia del citado hongo, traduciendo el cambio eléctrico producido en los nanotubos.
"Tuvimos en cuenta la posibilidad de que otras proteínas de la sangre pudieran interferir en los resultados pero el sensor que hemos desarrollado es altamente selectivo con la 'Candida'", explica Villamizar.
Muchas veces el desconocer que tipo de piel poseemos hace que la elección de las cremas humectantes, nutritivas y todos los tratamientos para nuestra piel sea incorrecta. Es por esta razón que conocer nuestro tipo de piel es de real importancia para comenzar un tratamiento de belleza. La doctora Elisa Shearer, miembro de la Asociación para la Investigación Dermatológica Plástica y Estética de París explicó cómo saber qué tipo de piel es la que tienes.
"Coloca una de tus manos en la frente y la otra en la mejilla para identificar esa sensación de grasa o ausencia de la misma. Si la sensación de la mano que coloqué en la frente es grasa pero en la mejilla no, entonces mi piel es de normal a grasa o mixta. Si la sensación en mi frente y mejilla es seca, mi piel es de normal a seca. Si en ambas manos la sensación es grasa, mi tipo de piel sería entonces grasa", detalló Shearer.
Piel de normal a seca. "Esta piel tiene en zona T (frente, nariz y mentón) la piel normal, pero en las mejillas existe una sensación de tirantez, ya que no genera grasa o genera muy poca", comentó la doctora Shearer.
Piel mixta. "Es el tipo de piel más común. Tiene en zona T grasa, brillo y puntos negros, pero en las mejillas la piel es normal".
Piel grasa. "En este tipo de piel todo el rostro es graso, generalmente las personas así no aplican crema en la cara por esa sensación constante de grasa en la piel", dijo la doctora.
Un estudio publicado en 'The Lancet Oncology' describe el uso de un análisis de sangre y una ecografía transvaginal para dar con el carcinoma de ovario, que es el tumor ginecológico que más mortalidad causa en la mujer debido a que alrededor del 80% de los diagnósticos se realiza en estados avanzados de la enfermedad.
La ausencia de síntomas retrasa la detección del cáncer de ovario y dificulta la supervivencia de la paciente. Las mujeres diagnosticadas en un estadio III ó IV (avanzados) tienen una tasa de supervivencia baja, del 20%-30% a los cinco años. Hasta la fecha, no existe ninguna prueba capaz de diagnosticar de forma eficaz esta patología en sus fases tempranas.
Sin embargo, un equipo de estudiosos del University College de Londres han probado la utilidad de dos técnicas para detectar el cáncer de ovario. Para ello, escogieron a algo más de 200.000 mujeres postmenopáusicas y las asignaron a tres grupos distintos. El primero, compuesto por 100.000 participantes, no fue sometido a prueba especial alguna. Del resto, la mitad fue controlada con una ecografía transvaginal anual. Las demás se hicieron un análisis de sangre en busca del marcador tumoral CA-125 y si éste sugería alguna anomalía se les realizó una ecografía.
El uso de ambos regímenes de diagnóstico mejoró de forma similar las tasas de detección del cáncer de ovario y los porcentajes de tumores en estadios tempranos hallados (48%). Sin embargo, muchos de los resultados positivos eran falsos, especialmente cuando sólo se utilizaba la ecografía, y esas mujeres se sometieron a cirugías innecesarias.
"Hemos demostrado que podemos identificar a la gran mayoría de mujeres con cáncer de ovario más pronto de lo que lo hubiéramos hecho con otros métodos y antes de que presentaran síntomas", ha explicado Ian Jacobs, director del Instituto de Salud de la Mujer de la universidad británica y director del ensayo. “Debido a que muchas de ellas estaban en fases iniciales de la enfermedad tenemos razones para pensar que esto puede salvar vidas", ha añadido Jacobs.
Precisamente, para averiguar si la introducción de estas pruebas reduce la mortalidad a causa del carcinoma de ovario, el equipo dirigido por Jacobs prolongará el ensayo hasta 2014. Hasta entonces, no será posible sopesar si los beneficios de esta forma de cribaje superan a los costes y los riesgos. Al margen de las cautelas, los investigadores reconocen que ambas estrategias de 'screening' "son válidas para implantarse a gran escala y capaces de detectar carcinomas de ovario en fases tempranas".
Estudiosos de la Universidad de Michigan (Estados Unidos), han sido los que hicieron posible este hallazgo. Este descubrimiento que recoge la revista ‘Natura’, y que promete facilitar a varones de todo el mundo la detección del cáncer de próstata, el tumor más frecuente en los hombres y principal causa de morbilidad y mortalidad, de una manera más eficaz y sencilla que los métodos actuales.
Se trata de un metabolito (una molécula resultado de los procesos biológicos) que influye en otros mecanismos celulares. Este producto del metabolismo, denominado sarcosina, ha sido identificado como un posible marcador de la presencia y malignidad del cáncer de próstata.
Su detección en la orina, lo hace apto para que la ciencia se anime en un futuro a desarrollar un test que sirva para diagnosticar de una forma sencilla y no agresiva este tipo de tumores.
A partir de los 50 años, los hombres deben empezar a realizarse análisis sanguíneos para valorar los niveles de PSA (antígeno prostático específico), una proteína producida por la próstata. Si la prueba ofrece un resultado sospechoso, el varón debe someterse a un tacto rectal digital para valorar la presencia de una anomalía de la glándula. Sin embargo, la prueba sanguínea falla en muchas ocasiones y la mayoría de los especialistas recibirían con entusiasmo la aparición de un marcador más fiable.
Los investigadores empezaron a rastrear unos 1.100 metabolitos entre 262 muestras de tejido, sangre u orina de personas sanas, pacientes con un cáncer de próstata en estadio temprano y enfermos con un cáncer avanzado o metastásico. Después de analizar todas esas moléculas, observaron que unas 10 estaban presentes más frecuentemente en las células tumorales que en las sanas y su presencia era todavía mayor en las muestras correspondientes a los tumores más agresivos.
De todos estos 10 metabolitos, comprobaron que los niveles de uno de ellos, la sarcosina, fue el mejor indicador de la progresión de la enfermedad. La concentración de este aminoácido estaba elevada en el 79% de las muestras de cáncer de próstata metastásico y en el 42% de aquellas procedentes de tumores en fase temprana, mientras que no se pudo encontrar su rastro en los tejidos libres de cáncer.
Sin embargo, y a pesar de los resultados prometedores del estudio, sus autores se muestran cautelosos. "Necesitamos valorar la sarcosina en tejidos y orina de pacientes de una cohorte de diferentes instituciones médicas,para someterlo a un estudio más amplio", señala Arul Chinnaiyan, director del Centro Michigan de Patología Traslacional y profesor en la Universidad de Michigan.
Medir la concentración de oxígeno en sangre de los recién nacidos, siguiendo unas pautas específicas, mejora las tasas de detección de malformaciones congénitas del corazón.
Según un estudio publicado en el ‘British Medical Journal’, la introducción de esta técnica en los exámenes rutinarios de los neonatos podría ayudar a salvar vidas.
Un equipo de especialistas suecos decidió probar la utilidad del pulsioxímetro (aparato que mide la saturación de oxígeno) para detectar las cardiopatías congénitas. Las maternidades de la región sueca de West Götaland implantaron esta herramienta como parte de la exploración rutinaria de los recién nacidos. La prueba consistía en medir la oxigenación en la mano derecha del bebé y en cualquiera de los pies. Si las saturaciones eran inferiores al 95% o la diferencia entre ambos gradientes era superior al 3% en tres medidas diferentes, el paciente era derivado para que se le realizara una ecocardiografía pues se consideraba sospechoso.
De otro lado, los expertos analizaron la utilidad de su nueva técnica con del examen físico habitual y por último la capacidad diagnóstica de ambos a la vez. En una segunda fase, compararon los resultados obtenidos en West Götaland con los registros de otras regiones del país en los que no se había utilizado el pulsioxímetro. Cerca de 40.000 bebés se beneficiaron de esta nueva herramienta. Gracias a ella, el 92% de los que padecían una patología dependiente del ductus((vaso que conecta la arteria pulmonar y aorta que es esencial para la circulación fetal pero que debe desaparecer tras el parto), fueron diagnosticados antes de abandonar el hospital, a pesar de que no manifestaban síntomas. Si sólo se hubiera utilizado la exploración física, casi un 28% se habría ido a casa sin que se detectara su problema.