
Una investigadora alemana ha sido puesta en cuarentena después de haberse pinchado accidentalmente con una jeringuilla que había contenido el virus del Ébola (una enfermedad infecciosa, altamente contagiosa y muy severa que afecta a todo tipo de primates (incluidos los seres humanos) y a otros mamíferos).
La estudiosa, que trabaja en un laboratorio de alta seguridad en el Instituto de enfermedades tropicales de Hamburgo, se pinchó el pasado jueves a través de sus guantes de protección, según ha confirmado el centro sanitario en un comunicado.
"Dado que ella no mostraba en ese momento ningún síntoma de la enfermedad, no existe ningún riesgo de contaminación para las personas que estaban en contacto con ella", subraya el documento.
La cepa del virus con la que trabajaba la científica se ha mostrado mortal en un 90% de los casos y "en ausencia de cualquier medio profiláctico o de tratamiento, se ha decidido, de acuerdo con expertos internacionales, aplicar un protocolo personalizado, basado en una vacuna testada con éxito en un estadío pre-clínico en Estados Unidos". Esta vacuna fue administrada a la paciente, que dio su consentimiento, el pasado 14 de marzo.
En las 24 horas siguientes al accidente se observó una subida de la fiebre, lo que puede ser un signo de inicio de la infección y, por tanto, de posibles contagios, por lo que la paciente fue aislada. Posteriormente la fiebre volvió a caer, lo que "puede señalar una reacción a la vacuna y que se ha acabado con la infección", ha indicado un portavoz de la clínica.
Sin embargo, debido a que la incubación de la enfermedad puede durar 21 días, la investigadora deberá permanecer durante ese tiempo bajo observación en estado de aislamiento.
Bundibugyo, ya no es sólo una ciudad en Uganda, pues bajo ese nombre, fue bautizada la quinta variante del Ébola. Tras detectarse en el país un brote del virus, a finales de 2007, con 149 casos sospechosos y 37 muertes, un grupo de investigadores identificó que se trataba de una nueva cepa que también puede causar la temida fiebre hemorrágica. Una enfermedad que, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), puede ser mortal hasta en un 90% de los casos.
Según revela el estudio que recoge ‘PLoS Pathogens’, los Centros de Control de Enfermedades de EEUU (CDC, siglas en inglés), la Universidad de Columbia, Estados Unidos y el Ministerio de Sanidad de Uganda, se unieron en la investigación.
Ahora, Zaire, Sudán, Reston, Costa de Marfil y Bundibugyo, son todos tipos de virus del Ébola que difieren entre sí con un mayor o menor porcentaje. "Tienen genomas que divergen por lo menos en un 30% ó 40%. Este nivel de diversidad, presumiblemente, refleja las diferencias en el nicho ecológico que ocupan y su evolución", explican los autores de la investigación, dirigidos por Jonathan S. Towner, de los CDC de Atlanta, Estados Unidos.
En los inicios del mencionado brote, cuando se registraron los primeros casos de fiebre hemorrágica, se tomaron 29 muestras de sangre de personas sospechosas de estar infectadas. De éstas, nueve mostraron la presencia de un virus de la familia Ébola pero con alguna peculiaridades, tal y como se pudo ver tras secuenciar su ADN.
"Era distinto al de las otras cuatro especies aunque resultó relacionado con el Costa de Marfil". Esta semejanza entre cepas fue uno de los resultados más sorprendentes. Sigue sin conocerse exactamente cómo se extiende este virus a través de la geografía, se cree en el papel 'transportista' de algunas especies de murciélagos pero, sea lo que sea, tiene que ser capaz de extenderlo de Costa de Marfil a Uganda.
El hallazgo de la nueva clase de virus, además de ayudar en el momento del brote a identificar y prevenir las infecciones en la citada ciudad ugandesa, muestra la necesidad de realizar más investigaciones si se quiere lograr una inmunización capaz de erradicar el Ébola.
"Esta investigación también subraya el poder de la detección molecular y las herramientas de caracterización a la hora de identificar rápidamente nuevos agentes patógenos", concluye el documento.