
A veces el ser una reina no necesariamente significa tenerlo todo, he aqui un ejemplo. La reina Isabel I ha jurado lealtad con su pais, a pesar de estar perdidamente enamorada de Raleigh no puede luchar por su amor, en cambio le pide a su dama de compañia que seduzca a su amado sólo con el objetivo de mantenerlo cerca a ella, y en efecto, Raleigh se queda cerca de ella pero mucho más cerca de la dama de compañía, la reina será triste testigo de toda la pasión que envuelve a la pareja. Todo esto sumado a la traición de su propia familia hacen que la reina se sienta atrapada en una cárcel de oro, no imagina si quiera que se ha dado comienzo al declive de Inglaterra.