Y es que a todos nos pasó alguna vez en nuestras vidas, llega un momento el menos pensado, en que nuestros pies parecen enredarse y jugarnos una mala pasada.
Es justamente eso lo que le pasó al queridísimo Rey de España, Don Juan Carlos. Tras ofrecer un discurso y recibir una medalla en la ceremonia de entrega de premios en el Palacio de Congresos de Barcelona, el Rey se disponía a bajar por las escaleras cuando de repente los pies se le enredaron y le jugaron una mala pasada.
Sin poder evitarlo el monarca español se vino por los menos tres a cuatro gradas abajo ante el asombro y susto de los presentes. Una vez incorporado, reaccionó con toda la naturalidad posible y prosiguió con su caminata.