Lejos de una romántica luna de miel, los recién declarados marido y mujer disfrutan de un desayuno en una de las innumerables terrazas del Palacio de Versalles.
Muy abrigados, como si el calor de tanto amor no sería suficiente (claro que si contamos con el clima no hay calor de amor que lo soporte). Sarkozy con un sacón azul y Bruni con uno marrón, empezaron juntos el día.
El primer alimento de la mañana no pudo ser más romántico para los esposos que se mostraron muy acaramelados, pues claro, si llevan recién dos días de casados, ¿qué esperaban?
Luego dieron un paseo por los bellísimos jardines del Palacio, junto al padre de Carla, (Maurizio Remmert), quien estaba acompañado por su actual mujer.
La luna de miel fue demasiado corta, y claro, con una agenda tan ocupada como la del mandatario francés, no les quedará otra que imaginarse que se encuentran en el lugar más extraordinario y dar rienda suelta a amor.
A propósito de Carla Sarkozy, ella fungiría como la nueva primera dama del país galo el 28 de marzo, en la visita de Estado que Nicolás Sarkozy tiene planeado realizar al Reino Unido.