
La risa relaja el tono muscular, aumenta la ventilación pulmonar y la saturación de oxígeno, reduce la hiperreactividad bronquial en pacientes con asma, amortigua el pico de glucemia que se produce después de ingerir alimentos, disminuye la presión arterial y la frecuencia cardiaca, mejora la funcionalidad de los vasos sanguíneos, estimula el sistema inmunológico, favorece la liberación de endorfinas y muchas más consecuencias fisiológicas positivas.
Existen cinco tipos de risa. La espontánea es la que surge de forma natural, como expresión genuina de las diversas emociones humanas, la estimulada que se produce ante determinados factores externos, como las cosquillas, la inducida, como efecto de ciertos medicamentos o sustancias psicotrópicas como el alcohol y ciertas drogas; la patológica, como su propio nombre indica, es producto de alteraciones emocionales o dolencias y no es fácil de controlar y finalmente, la risa ensayada que se consigue mediante su práctica a voluntad y sin motivo aparente que la justifique.
En tal caso, la risa constituye una gran terapia para evitar los estragos que conlleva enfermarse de estrés.


Si tomamos en cuenta que las extremidades inferiores están conectadas con la corteza cerebral, la reflexología en esta parte de nuestro cuerpo, nos ayudaría a combatir de una forma natural todos los problemas que nos acarrea el estrés.
La reflexología es considerada una terapia natural que utiliza las más de siete mil terminaciones nerviosas que poseen las extremidades inferiores, las cuales están interconectadas con los órganos del cuerpo, permitiendo calmar síntomas de diferentes enfermedades y lo que es aún más importante, nos ayuda a liberarnos del estrés.
En una sesión de reflexología podal, sólo se masajea con las manos durante 20 minutos cada pie, pudiendo utilizar la planta de los mismos o el empeine de éstos para incidir en las terminales nerviosas y actuar por medio de éstas. Esta terapia puede incidir tanto en males físicos como psicológicos y se considera una terapia alternativa y complementaria de otras, como las derivadas de la medicina y la psicología.
Sin embargo, aunque no se la considera como un único factor para aliviar patologías, la reflexología, ha demostrado efectos positivos en aspectos puntuales como son el dolor de cabeza, de articulaciones, el estreñimiento, angustia, estrés o ansiedad, que a la larga son los grandes iniciadores de una enfermedad, física o psicológica.


Raymond Luis Ayala Rodríguez, cantante de reggeton, actor, productor cinematográfico y locutor radial puertorriqueño, conocido artísticamente como Daddy Yankee, reveló el pasado viernes que su forma de liberar el stress y al mismo tiempo mantenerse en forma, es entrenarse en un gimnasio de boxeo.
Daddy Yankee, uno de los cantantes que popularizo el genero reggeton en América Latina y diversos países de habla no-hispana, dijo que mientras está en Puerto Rico va todos los días al gimnasio ‘Wilfredo Gómez’ de esta ciudad para "guantear" con los boxeadores que se entrenan allí.
"Estoy entrenando aquí todos los días con Iván Calderón (campeón mundial junior mosca de la Organización Mundial de Boxeo) y mi 'trainer' José 'Cheché' Sánchez. Desde que tenía 14 años vengo a este gimnasio, esta es mi guarida secreta", admitió el cantante. “Aquí comparto con todos los boxeadores que entrenan aquí, aquí guanteamos y también bromeamos", agregó Yankee.
Sin embargo, además del boxeo, el reggetonero dijo ser fanático del béisbol y del baloncesto.
"Estoy sufriendo por los Yanquis porque se eliminaron, pero el año que viene los pillamos", dijo entre risas en referencia al equipo de Nueva York de las Grandes Ligas.
Profesionalmente, el artista acaba de estrenar hace pocos días su película "Talento de barrio", que a parte de producirla también la protagonizó, alcanzando un récord de taquilla en Puerto Rico. La banda sonora del filme, que se estrena el 10 de octubre en Nueva York y Los Angeles, también ocupó los primeros lugares en ventas, de acuerdo con la revista Billboard.


El mundo laboral, ahora más competitivo, cada vez nos exige y presiona para mantenernos en carrera y poder lograr los objetivos trazados. Ese cúmulo de tensiones nos lleva al límite de la resistencia, dando paso al estrés.
El estrés es consecuencia de una presión psicológica frente a situaciones de presión a las que nos podemos hacer frente y que simplemente se desbordan, dando paso a muchas enfermedades tanto psicológicas como orgánicas.
Lo peligroso es que cuando estamos muy estresados nuestra presión arterial aumenta y con ella el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares, inclusive puede traer consigo otro tipo de afecciones como trastornos gastrointestinales, respiratorios, musculares o dermatológicos.
Debemos hacer hincapié que frente a este llamado “mal de siglo” (estrés), lo mejor es recurrir a técnicas de relajación; es importante seguir una dieta correcta, debemos practicar ejercicio, mantener una actitud positiva frente a los problemas, organizar bien nuestro tiempo y tomarnos las cosas con calma para evitar situaciones críticas.
Si eres de esas personas que vive – para mala fortuna – en situaciones de excesiva presión, es aconsejable controlar la presión arterial y los niveles de colesterol y triglicéridos en sangre a través de análisis periódicos.


El cuerpo humano, en sus múltiples funciones, genera una sustancia, denominada adrenomedulina, encargada de proteger al cerebro frente al estrés y la ansiedad. Esta relación ha sida planteada por un grupo de investigadores del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) en un trabajo realizado con ratones.
En el estudio, han detectado que ante la falta de esta hormona, el organismo se vuelve hiperactivo y desarrolla conductas similares a las del síndrome obsesivo-compulsivo. Este importante hallazgo, abre las puertas a nuevos estudios para valorar de qué manera se puede modificar la función de esta sustancia para tratar así diferentes trastornos.
Alfredo Martínez, investigador del CSIC en el Instituto Cajal, acaba de demostrar esta relación mediante la aplicación de técnicas de ingeniería genética.
"El problema era que cuando se eliminaba el gen, los roedores morían. Nosotros hemos logrado uprimirlo sólo en el sistema nervioso y no en el resto del cuerpo, por lo que ahora contamos con un buen modelo de investigación", señala Martínez, director del estudio.
El estrés, ansiedad, hiperactividad y conductas obsesivas-compulsivas, fueron patologías que los científicos observaron en los roedores, cuando genéticamente les eliminaron el gen de la AM.
Sin embargo, eso no es todo, pues este trabajo, publicado en la revista 'Proceedings of the National Academy of Sciences', demostró también que los ratones carentes del gen, sometidos al estrés que genera una altitud elevada, morían antes que los ratones que si tenían el gen.
"Esto nos indica que el gen de la AM tiene que ver con la protección del cerebro y que podría ser útil en trastornos como las isquemias cerebrales, las hemorragias o en el daño cerebral originado por un traumatismo", explica Martínez.
Ahora los investigadores están probando algunas moléculas para potenciar su función: "Vamos con cuidado porque algunas moléculas regulan unas funciones de la AM y no otras. En algunos casos nos interesa potenciar su acción, como en la isquemia cerebral o en el estrés excesivo, pero en otras situaciones, como el caso de los tumores, estamos intentando frenarla con otras moléculas ya que esta hormona propicia una serie de condiciones que favorecen el cáncer", aclara Alfredo Martínez.
Por último, también están valorando la función intracelular de la adrenomedulina. Su disminución endurece el esqueleto celular (citoesqueleto). Por este motivo, estos científicos piensan que podría tener un papel sobre aquellos trastornos relacionados con el citoesqueleto como el Alzheimer, el Parkinson o la enfermedad Creutzfeldt-Jakob.

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