
En un partido escaso en brillantez, Estudiantes de la Plata consiguió su pase a la final del mundial de clubes venciendo 2-1 al Ponhang Steelers de Corea del Sur, un equipo que termino luciendo incluso más humilde de lo que se esperaba, pero que sin embargo se las arreglo para complicarle la tarea al equipo de Argentina, sobre todo en algunos pasajes del primer tiempo y en el inicio del segundo.
Escenas del Estudiantes 2 Ponhang Steelers 1
Estudiantes, sorprendió un poco en el comienzo del partido; pues aunque su favoritismo era indiscutible, dado el estilo del equipo de Sabella, creo que eran pocos los que esperaban que el Pincha encarara el inicio del partido con la agresividad que se vio ayer. Pues los argentinos, talvez algo ansiosos, quisieron asegurar el resultado desde el vamos y en esos primeros instantes Boselli amenazó con convertirse en el verdugo de los asiáticos.
No obstante, este Estudiantes no se ha caracterizado por su capacidad de encimar a los rivales y por su creatividad a la hora de atacar, así que con el transcurrir de los minutos, el dominio inicial del Pincha se fue diluyendo y el equipo coreano empezó a equiparar las acciones y compartir el control del esférico, aunque sin llegar prácticamente nunca a inquietar el arco argentino.
El Ponhang Steelers es un equipo ordenando y que intenta realizar un gran despliegue; pero fuera del brasileño Denilson, en materia individual es demasiado discreto y por eso era incapaz de atacar a su rival de turno. No obstante, su planteamiento le sirvió para no pasar mayores zozobras en la primera mitad, ayudado también por la inoperancia en ataque del Pincha que no había hecho los merecimientos suficientes para acabar el primer tiempo con ventaja en el marcador.
Y lo cierto es que se debieron ir al descanso con el 0-0, pero los últimos minutos suelen ser decisivos cuando se enfrentan dos equipos de jerarquías tan disparejas. Y esta no fue la excepción, en un tiro libre que por la distancia del arco a la que debía ejecutarse, no debía traer mayores problemas, la defensa y el arquero del equipo coreano se quedaron dormidos, dándole a Benítez la oportunidad de encaminar a su equipo a la final del torneo.
Para la segunda mitad se esperaba un partido más abierto y con mayores emociones, y algo de eso hubo apenas iniciado el segundo tiempo; pues los coreanos insinuaron una reacción; y un buen desborde de Denilson estuvo apunto de darles a los asiáticos la posibilidad de empatar el encuentro. Pero poco a poco el elenco coreano fue perdiendo empuje y el segundo gol de Benítez, a los 53 ante una nueva desatención de la defensa coreana selló el resultado del partido.
Lo que siguió fue solo para la anécdota, a los 56 Hwang Jae Won fue expulsado y una remontada coreana era ya para entonces una utopía. Solo un gran error arbitral le permitió a los coreanos poner el descuento, cuando el árbitro convalido un gol marcado por Denilson cuando este se encontraba en posición adelantada junto a 3 de sus compañeros. Pero los coreanos no habían dado ningún indicio de tener con que igualar el partido.
Además cualquier atisbo de milagro fue borrado de inmediato por el árbitro Rosetti, que quizás sintiéndose algo culpable, expulso a Kin Jae Sung casi inmediatamente después del descuento. Poco después el arquero Shin Hwa Yong también sería expulsado, obligando a Denilson a pararse bajo los 3 palos. Los casi 15 minutos que siguieron fueron intrascendentes y solo sirvieron para poner en riesgo las piernas de algunos jugadores de Estudiantes, ante las ya iracundas entradas de los decepcionados coreanos.
Tras cerca de 39 años Estudiantes vuelve a una final del mundial de clubes; pues aunque es cierto que anteriormente solo jugó la Intercontinental, la verdad es que con el formato que le ha dado la FIFA, el mundial de clubes, no es otra cosa que una versión con antesala, de la antigua Intercontinental. Hoy se conocerá al otro finalista que debería ser el Barcelona; ojala que el Atlante por lo menos nos ofrezca un partido más interesante.


La Libertadores ya tiene a su campeón y se llama Estudiantes de la Plata, los argentinos fieles a su tradición sacaron adelante una final que pocos creían que fuesen capaces de ganar. No fue un partido brillante de parte ninguno de los dos equipos, pero si fue una gran demostración de fútbol de Estudiantes de la Plata, porque el Pincha demostró ayer que más que jugar bien, jugar al fútbol significa jugar con el alma y la fe volcadas en el campo.
Resumen del partido y de la celebración
Ciertamente el exceso de confianza y los nervios terminaron jugando en contra de Cruzeiro. Pero la verdad es que sería muy injusto el quitarle méritos al equipo argentino que le saco lustre a su historia, compensando largamente su inferioridad en talento con coraje y jerarquía. Y es que eso es Estudiantes un equipo que se hizo un nombre al final de la década de los 60s, no por un juego exquisito o por jugadores geniales, sino fundamentalmente por su coraje para salir adelante aun en las situaciones más adversas.
Ayer nuevamente el Pincha demostró que la generación que hoy tiene el honor de vestir la camiseta del León, es digna heredera de aquella que logro los primeros 3 títulos de la Libertadores. Y en ese entender no se puede explicar la victoria de Estudiantes en Belo Horizonte, sin mencionar el nombre de Juan Sebastián Verón, el gran símbolo de este equipo y que duda cabe el mejor jugador de la Copa Libertadores.
Verón que es de lejos el mayor talento que posee Estudiantes, demostró ayer que es también el hombre más valiente que tiene el Pincha, pues a pesar de su veteranía el medio campista fue el jugador más activo de la cancha y aunque en este partido se dedico más a entorpecer el juego del rival que a hacer gala de su genial talento, su sola presencia en el campo fue suficiente para motivar a Estudiantes muchísimo más de lo que motivo a Cruzeiro la presencia de los 600000 tibios hinchas que nunca alentaron a su equipo como ameritaba una final de Copa.
Además fue Verón quien con decisión y sabiduría inicio la jugada del gol del empate, eso si y hay que decirlo con la complicidad de la pasiva defensa del Cruzeiro que nunca llego a pararse bien en el campo, a lo largo de todo el partido. Por eso la elección de la Brujita como el mejor jugador del partido, es quizás la elección más justa que se haya hecho en una final de Copa Libertadores en mucho tiempo.
Del Cruzeiro solo queda decir que fue una gran decepción, pues teniendo todo a favor para ganar el campeonato, antes e incluso durante el partido cuando Henrique con una gran dosis de suerte abrió el marcador, termino sucumbiendo primero ante Estudiantes pero también frente a sus propios fantasmas. Y es que como ya se preveía por las declaraciones previas de varios de sus jugadores, la soberbia con que llego gran parte del plantel Cruzeiro al encuentro, termino convirtiéndose rápidamente en nerviosismo y desesperación, cuando el equipo argentino planto cara y demostró que nada estaba definido.
Y si se alabo el carácter con que el Cruzeiro enfrento el partido de ida, ahora hay que criticar duramente el poco valor que mostró gran parte del equipo brasileño jugando en su cancha. Y es que en muchos pasajes del partido el Cruzeiro jugo como un equipo chico y novato en finales, como si la mayoría de sus jugadores desconocieran que la camiseta que tenían puesta había ganado ya dos Copas Libertadores. Fue sobre todo decepcionante la actuación de Ramires, el jugador de la selección brasileña (donde tampoco jugo bien) que era el llamado a tomar la batuta y que se dedico solo a chocar contra los argentinos, escondiéndose en los momentos en que su equipo más lo necesitaba.
Lo más rescatable en Cruzeiro fue la actuación de Kleber, que casi en solitario y a pesar de la férrea y por momentos desleal marca a la que fue sometido, fue el único que tuvo el carácter para intentar la reacción después del empate de Estudiantes, pues tras el gol de la Gata Fernández (después de Verón lo mejor de Estudiantes en toda la campaña), Cruzeiro fue solo un grupo de individuos llenos de nervios y desorientados que iban al ataque más por inercia que por convicción y que a pesar de estar empatando de locales, parecían tener la mente más preocupada de no encajar el segundo que de marcarlo.
Fue justamente ese miedo el que le permitió a Estudiantes encimar al local hasta conseguir ese ya histórico gol de cabeza de Boselli (el juego aéreo fue siempre el punto más débil de Cruzeiro) que termino dándole el título al Pincha, que tras el 1-2; más allá de aquél remate en el palo que remeció el arco de Andujar, no sufrió tanto en los minutos finales como se esperaría jugando de visita ante un equipo brasileño. Estudiantes no fue el equipo que mejor jugo, pero definitivamente si fue el que más metió y con eso le alcanzó para ser el justo campeón de la quincuagésima edición de la Copa Libertadores. Felicidades al campeón.


A las 21:50 de esta noche se definirá por fin al campeón de la Libertadores 2009. Cruzeiro que llega a este partido como favorito tras el empate sin goles conseguido en la Plata, recibe a Estudiantes en el estadio Mineirao de Belo Horizonte, en el cual alrededor de 64000 hinchas del equipo brasileño le harán sentir al equipo argentino su condición de visitante desde el primer minuto del partido.

El Cruzeiro esta noche lo tiene todo para obtener su tercera Copa Libertadores, jugara en su cancha y ante su público. Lo favorecen las estadísticas, pues solo dos equipos argentinos lograron vencer en su cancha a lo largo de toda la historia y ninguno de ellos fue Estudiantes, que por el contrario siempre ha caído cuando ha jugado en canchas cariocas. Pero quizás el elemento más importante que tiene el Cruzeiro a su favor es que futbolísticamente ha demostrado tener muchas más armas que el empeñoso Estudiantes de Alejandro Sabella.
Y es que si algo nos dejo en claro el partido de ida jugado en Argentina es que con excepción de Verón y quizás de la Gata Fernández, por lo demás hombre por hombre el Cruzeiro es superior al equipo argentino. Incluso a la hora del choque (tradicional arma de los equipos del Río de la Plata), el equipo de Belo Horizonte dejo la sensación de que esta une escalón por encima del Pincha.
Sin embargo en los últimos días como bien ha hecho notar el entrenador de Estudiantes, en el Cruzeiro se ha notado un exceso de confianza, que puede resultar perjudicial para el equipo brasileño. Declaraciones como las de Kleber al decir que ya esta impaciente por jugar el mundial de clubes (como si ya hubiese ganado la Copa Libertadores), son un claro indicio de esta soberbia en la que parecen haber incurrido muchos de los jugadores del Cruzeiro.
Y aunque la confianza en las propias posibilidades y capacidades, es uno de los ingredientes fundamentales en un campeón, el exceso de este ingrediente normalmente siempre trae consecuencias desastrosas. Además esta confianza extrema de los brasileños es injustificada; ya que el marcador global esta igualado y más allá de los análisis previos que favorecen claramente al Cruzeiro, lo cierto es que ambos equipos llegaran al partido de esta noche con idénticas probabilidades de quedarse con el título.
Así que probablemente la mejor chance de Estudiantes esta noche será intentar aprovechar la confianza del Cruzeiro y de su hinchada, defendiendo su arco para jugar con la desesperación del equipo brasileño, pues uno de los mayores peligros del exceso de confianza es que lleva muy rápidamente a la desesperación cuando las cosas no se dan como estaban planeadas.
A partir de mantener el cero en su arco Estudiantes puede tentar la posibilidad de ganar en una contra, aprovechando el excelente criterio y pase largo de Verón y la habilidad de la Gata Fernandéz, aunque dicha sea la verdad, Estudiantes no se caracteriza particularmente por la velocidad de sus atacantes, que es un atributo primordial si se piensa jugar al contragolpe.
Cruzeiro es el favorito, de eso no caben dudas, pero Estudiantes no esta para nada entregado, así que seguramente no será un partido nada fácil para el Cruzeiro. Aunque a diferencia del partido de ida, el equipo local en esta ocasión de seguro ejercerá un dominio mucho más claro y sostenido a lo largo de los 90 minutos. No obstante, conociendo el temperamento de los equipos argentinos cuando de jugar finales se trata, es bastante factible que la Copa tenga una definición dramática que puede incluso llegar hasta la ronda de los penales.


Un empate sin goles fue todo lo que Estudiantes de la Plata pudo sacar ayer en su estadio, frente a un Cruzeiro que sorprendió por lo eficaz de su estrategia defensiva, pero sobre todo por el coraje exhibido dentro de la cancha. En un partido jugado ante el habitual e impresionante marco que le dan los hinchas argentinos a todas las finales que disputan sus equipos, el Cruzeiro no arrugó y hacia el final del partido estuvo muy cerca de llevarse la victoria.
Las principales escenas del partido
El partido encontró al Cruzeiro (en especial a su defensa) algo nervioso en los primeros instantes, mientras que Estudiantes como se esperaba intentó hacer pesar desde el principio su condición de local ajustando las marcas e intentando hacerle sentir a punta de golpes su localía a los de Belo Horizonte (como normalmente hacen los equipos del Río de la Plata ante los brasileños). Muestra de ello fueron las dos primeras intervenciones de Schiavi en el juego, que sirvieron solo para intentar ablandar al equipo visitante.
Sin embargo, el Cruzeiro rápidamente comenzó a asentarse en el campo de juego y lejos de arrugar ante el juego de contacto y fricción planteado por Estudiantes, el equipo visitante plantoó cara y en el balance final, se puede decir que en lo que a chocar y dar patadas se refiere, el Cruzeiro terminó ganando la partida. Y es que el equipo de Belo Horizonte terminó sacándole a Estudiantes un empate al estilo argentino, con muchas faltas en el medio campo y una gran dosis de coraje y guapeza que acabó sorprendiendo y en muchos momentos descontrolando al equipo local.
Cruzeiro entendió que el juego de Estudiantes giraría alrededor de Verón y por eso ejerció una fuerte presión sobre el volante y capitán de los Pincha Ratas, que a pesar de su innegable coraje y de haber mostrado algunos pincelazos de su talento, fue casi siempre bien controlado por los brasileños, que hicieron más evidente que nunca que el estado físico de la Brujita ya está muy emparentado con su edad.
Aunque Estudiantes tuvo más la iniciativa, fue el Cruzeiro el que controló el encuentro, gracias a su buen toque en primera y a la gran cantidad de faltas tácticas para cortar los ataques rivales en la mitad de la cancha, ante la complaciente mirada del árbitro uruguayo Larrionda, que tuvo una actuación desastrosa, pues su incapacidad para cortar las constantes faltas que se cometían sobre los hombres más hábiles de ambos equipos, fue en gran medida la causa de que la primera final de la Copa Libertadores acabara siendo algo más parecido a un partido de rugby que a uno de fútbol.
No obstante, el temple y la garra de los jugadores de Estudiantes (la única arma que mostraron ayer), le permitió a los locales crear varias ocasiones de peligro que bien pudieron haber cambiado la historia del partido. Pero la presencia en el arco de un enorme Fabio, fue la principal causa de que el Cruzeiro haya vuelto a Brasil con el arco invicto. Primero Verón con un gran tiro y libre y luego un remate a quemarropa de Enzo Pérez obligaron a lucirse al arquero brasileño en la primera mitad.
Ya en el segundo tiempo un gran achique en un mano a mano contra Boselli y un cabezazo sacado de la línea y que la hinchada ya gritaba como gol, convirtieron a Fabio en la indiscutible figura del partido y empezaron a hacer creer al equipo local que la baya del Cruzeiro era simplemente imbatible. Lo que termino por desesperar más a un Estudiantes que nunca tuvo fútbol y que para la mitad del primer tiempo comenzó a sentir físicamente el rigor de un duelo hasta ahí sacado adelante solo en base al empuje.
Entonces los últimos minutos del partido fueron claramente favorables al Cruzeiro, que por fin se decidió a ser menos conservador con el balón y a buscar más velocidad y profundidad en sus contragolpes. En esos minutos, Kleber que había sido parado a punta de patadas durante todo el partido encontró al fin algunos espacios para desplegar su fútbol y el Cruzeiro encontró un par de claras opciones de irse de La Plata con los 3 puntos.
El propio Kleber tuvo la ocasión más clara del partido cuando el portero Andujar le dejo en los pies un rebote, ante el cual el brasileño solo tenía que extender la pierna para marcar el gol con el arco desguarnecido. Pero el punta aparentemente se topo de nervios y para fortuna de los locales término errando de manera increíble el gol que pudo haberle asegurado el título a los brasileños.
Y es que aunque con el empate a cero, Cruzeiro tiene la primera opción de quedarse con el título, la verdad es que con un gol a favor la serie hubiese quedado prácticamente definida, pues este Estudiantes empeñoso pero con muy poco fútbol, hubiera sido una presa relativamente fácil, si veía obligado a buscar la victoria de visita. Con el cero a cero, la historia es distinta, pues quizás la mayor virtud del Pincha es su defensa y de contragolpe puede crearle más de un problema al Cruzeiro en Belo Horizonte.
Probablemente por eso, la hinchada del León conocedora de la comodidad que siente su equipo al defender y de la raza que históricamente a caracterizado a Estudiantes, despidió al equipo con una gran ovación a pesar del resultado. Y no se tata de exceso de confianza, pues Estudiantes y los equipos de Argentina en general ya han probado muchas veces que jugar de visita ante los brasileños no les pesa. Como evidencian los 9 títulos de Copa Libertadores ganados por equipo argentinos ante equipos brasileños, muchos de ellos obtenidos en circunstancias muy similares a esta.
El propio Estudiantes estuvo a punto de conseguir una hazaña similar el año pasado en la final de la Sudamericana ante el Inter. No obstante y considerando que por suerte para la final los goles de visita no valen más; sigo creyendo que el Cruzeiro será el campeón. El equipo brasileño es mucho más sólido y juega bastante mejor que Estudiantes que fuera de Verón y algunos chispazos de la Gata Fernández es solo una suma de esfuerzos y de garra. Y aunque estos dos atributos por si mismos ya son suficientes para no descartar al Pincha de la pelea, en Belo Horizonte los mejores y más numerosos argumentos futbolísticos del Cruzeiro tendrían que imponerse sobre el combativo pero limitado Estudiantes.


Tras medio año de competencia, la Copa Libertadores llega a su fin y la noche de hoy desde las 21:45 hora local, Estudiantes de la Plata de Argentina recibirá en su estadio al Cruzeiro de Brasil para definir al campeón. En una Copa Libertadores sui generis, manchada por el retiro de los equipos mexicanos en los octavos de final a causa de la gripe AH1N1, y como para recordarnos este hecho, nuevamente esta epidemia ha hecho sentir su presencia; y es que ante los casi 60 casos de muertes causados por la influenza en la Argentina, el partido estuvo a punto de suspenderse.

Es más el Cruzeiro pidió formalmente a la CONMEBOL, que no se jugara en la Argentina, tomando como antecedente de inmediato la mencionada prohibición a los equipos mexicanos para hacer de locales en su país, que termino con el retiro de los equipos aztecas. Sin embargo y aunque el caso era muy similar, Argentina pesa mucho más en la CONMEBOL que México y como era de esperarse el órgano regente del fútbol en Sudamérica rechazó el pedido brasileño.
Una decisión que dentro de todo me parece correcta; pues tomando las precauciones necesarias los brasileños (que dicho se a de paso han decidido aislarse en su hotel antes y después del partido) no tendrían porque contagiarse y los resultados deben definirse en la cancha, en igualdad de condiciones para ambos rivales. No obstante, esta decisión también hace mucho más evidente la injusticia que se cometió con los mexicanos hace unos meses.
Ya hablando de lo futbolístico, se enfrentan dos equipos con mucha historia en el torneo y para comprobarlo, solo basta decir que entre los dos suman 5 títulos. Y aunque para hablar de la última final que disputo Estudiantes de la Plata, hay que remontarse 38 años en el pasado hasta 1971 cuando el equipo Pincha Rata fue privado por Nacional de Uruguay de levantar su cuarta Copa Libertadores consecutiva. Lo cierto es que a pesar de las décadas transcurridas la clase copera de Estudiantes sigue intacta, y ese elemento es desde mi punto de vista su principal arma para enfrentar al Cruzeiro.
Pues analizando las campañas de ambos equipos, la verdad es que el equipo brasileño demostró siempre un juego más vistoso y se vio siempre como un equipo más sólido que Estudiantes, además los equipos que eliminó en el camino, como el Gremio y el Sao Paulo, fueron bastante más exigentes, que el Defensor Sporting y el Nacional, dos equipos que tuvieron la garra y el empeño como sus mayores armas, pero que tenían poco fútbol, razón por la cual la defensa de Estudiantes no sufrió en demasía contra los charruas.
Por eso, quizás hoy sea la segunda vez que el equipo de la Plata sea atacado por una delantera realmente peligrosa. La primera vez fue justamente contra el Cruzeiro en la fase de grupos, cuando el equipo de Belho Horizonte, jugando de local goleó 3-0 a l equipo argentino, en un partido en el que Estudiantes no jugo mal, pero en el que se demostró la contundencia en el ataque del Cruzeiro. Ya en el partido de vuelta un Cruzeiro clasificado y con muchos suplentes cayo 4-0 en la Plata, pero difícilmente se puede tomar ese partido como un elemento de juicio a la hora de pronosticar un resultado para la noche de hoy.
Así que como en toda final jugada entre brasileños y argentinos, el resultado en la previa es muy incierto. Hoy en la Plata, Estudiantes tiene la ventaja y debería ganar aunque dadas las características de ambos equipo, la posibilidad de que obtenga un resultado holgado que le permita asegurar el título es muy remota. Y aunque a lo largo de su historia Estudiantes solo ha perdido 2 de los 41 partidos que ha jugado de local por Copa Libertadores. El buen contragolpe del Cruzeiro, hace pensar que una victoria carioca de visita es posible.
Pero el carácter y la historia copera de Estudiantes, potenciadas por el regreso de la Brujita Verón (cuyo padre fue protagonista de excepción de las 3 copas que ostenta el León), me hacen inclinarme por una victoria del equipo argentino la noche de hoy. Aunque en el global creo que el mejor juego de Cruizeiro debería imponerse y que el equipo brasileño debería levantar al final su tercera Copa Libertadores.


En un partido trabado, como mucha lucha y muy poco fútbol y jugado sobre una de las peores canchas que ha ofrecido esta Copa Libertadores, Estudiantes de La Plata consiguió su pase a la final del torneo, al derrotar de visita 1-2 al Nacional de Uruguay en el propio estadio Centenario, de esta forma el equipo argentino ganador 3 veces de la Copa, vuelve a una final tras 38 años.
Los goles del partido
El encuentro resulto como se esperaba, con dos equipos que jugaron casi todas sus fichas al coraje y al empuje antes que al buen fútbol, y la verdad es que ninguno de los dos elencos tenía mucho más para ofrecer, pues ante la ausencia de Verón en el equipo argentino y la inexplicable decisión de Pelusso de no incluir a Lodeiro desde el inicio, era poco lo que se podía esperar de dos clubes que a lo largo del torneo han ofrecido más bien poco si de buen fútbol se trata; a esto se lo sumo el pésimo estado del terreno de juego y estos factores fueron los ingredientes perfectos para construir un muy mal partido (principalmente en el primer tiempo).
Llamo sobre todo la atención el evidente nerviosismo de la gente de Nacional, que perdía tonta y frecuentemente el balón, facilitando la tarea de un Estudiantes que había salido con la premisa de mantener el cero en su arco, pero que ante la inoperancia del local, se dio el lujo de llevar peligro al arco contrario y de tomar por momentos el control del partido. Y es que sin desmerecer la victoria de los Pincha Ratas, la verdad es que ayer el Nacional, salvo un par de excepciones (Medina y Lodeiro, en el segundo tiempo) fue una absoluta decepción.
El equipo uruguayo no jugo ayer a nada, desde el principio sus ataques sin ninguna sorpresa, se diluían en imprecisos pelotazos frontales que eran fácilmente rechazados por la saga argentina. Nadie en el equipo charrúa intentaba llegar tocando al arco y por eso uno no entiende porque Pelusso no puso a Lodeiro de titular y menos aun porque demoro tanto en enviarlo al campo.
Pero si el ataque de Nacional era una decepción, su defensa era una lágrima; a tal punto que la Gata Fernandés y Boselli, sin recibir un solo balón limpio desde la media cancha se dieron el lujo de crear hasta 4 situaciones de peligro en el arco de Nacional. El juvenil Coates, con evidentes signos ya no de nerviosismo, sino más bien de miedo, fue el suplente ideal de Verón, pues ante la ausencia del medio campista argentino, el defensor de Nacional fue el único que le sirvió pases de gol a los delanteros de Estudiantes.
Y es que también hay que decir, que salvo las llegadas fruto de los errores propios del equipo charrúa, Estudiantes no hizo mucho más y hasta el final de la primera etapa (que fue para el bostezo) el cero a cero reflejaba muy bien lo poco que ambos equipos habían hecho en el campo de juego. Ya en la segunda mitad, el equipo local salió con mayor decisión en busca de la victoria, el ingreso de Lodeiro ayudo a darle más variantes al equipo uruguayo, aunque el gol de los locales todavía no parecía estar por caer.
El Nacional ya empezaba a tomar el control del partido y amenazaba con meter a Estudiantes en su arco, cuando un error fatal de Coates le dejo la clasificación servida a Estudiantes, el defensa intento salir del fondo esquivando a Fernández pero perdió la pelota, el ex River le dejo el gol servido a Boselli y este con una gran definición sobre la salida del portero Muñoz puso el 0-1 que prácticamente aseguraba la clasificación de lo argentinos, a pesar de que faltaba más de media hora por jugarse. Y es que esa absurda regla del gol de visita, le quito la emoción a un partido que pudo dar mucho más.
Con la obligación de hacer 3 goles y conciente de lo mal que jugaba, el Nacional intento solo el descuento, teniendo el amor propio como su única arma, en ese contexto, hay que rescatar la figura del delantero Medina quien marco el empate transitorio a los 75, devolviéndole algo de emoción al partido. Pero más allá del gol, si algo hay que reconocerle a Medina fue su inquebrantable espíritu de lucha, pues jamás renunció a la posibilidad de darle vuelta a una situación, que para el resto parecía ya irreversible.
Con el 1-1, Nacional se fue con todo en busca de la hazaña, pero cuando no se tiene ni idea de lo que se va a hacer con el balón, las ganas, por muy grandes que estas sean no alcanzan, y la encimada uruguaya, solo sirvió para darle a Estudiantes chances de liquidar todo de contragolpe. Labor de la que se encargo nuevamente Boselli al definir con frialdad cuando el tiempo ya estaba cumplido.
Fue una victoria justa, pues aunque se consiguió en una semifinal mediocre (que encaja perfectamente con una pobre Libertadores 2009), la verdad es que Estudiantes fue más en La Plata y en Montevideo. Ahora el Pincha tendrá que jugar con el clasificado de la llave entre Gremio y Cruzeiro de Brasil que se define hoy y que tiene al equipo de Belho Horizonte como favorito, por lo que lo más probable es que Estudiantes y Cruzeiro que ya chocaron en la primera fase se vuelvan a enfrentar para definir al campeón. Solo esperemos que la final tenga un nivel muy superior a lo visto hasta ahora.


Estudiantes de la Plata de Argentina y nacional de Uruguay, definen esta noche en el estadio Centenario de Montevideo, al primer finalista de la Copa Libertadores 2009. En el marco de una Copa que este año ha resultado algo deslucida, por la eliminación de los equipos mexicanos fuera de las canchas a causa de la epidemia de gripe y porque dicha sea la verdad, ningún equipo ha mostrado un nivel superlativo. Estudiantes y Nacional, dos históricos rivales se vuelven a enfrentar.

Los argentinos llegan a este partido con la ventaja del 1-0 obtenido en el partido de ida, pero con la ausencia de dos elementos fundamentales en la campaña de los Pincha Ratas , Juan Sebastián Verón y la hinchada de Estudiantes, el primero no se pudo recuperar de una lesión contraída en el partido de ida y la hinchada de Estudiantes no podrá llegar al Centenario por un desacuerdo dirigencial entre ambos equipos.
De las dos ausencias, sin despreciar la importancia de la hinchada de Estudiantes, sin duda la más importante es la de Verón, a quien de seguro su equipo extrañara mucho, sobre todo a la hora de retener el balón e iniciar el contragolpe con esa claridad que solo el ex Lazio le sabe dar a los Pincha Ratas.
No obstante, aun sin Verón en el campo el partido sigue siendo parejo; pues Nacional más allá de un juego ordenado y de la tradicional garra charruá tampoco es un equipo arrollador y de buen toque al balón; por lo que probablemente esta noche se vera un partido muy luchado en el medio campo y en el que el coraje y las ganas serán mucho más notorias que el talento y la claridad.
Al ser dos equipos con características tan similares en cuanto a historia y actualidad es muy difícil vislumbrar a un favorito, aunque la ausencia de Verón, sobre todo jugando en el Centenario puede resultar una ventaja demasiado grande y por eso me inclino ligeramente por el equipo uruguayo como el favorito apara llegar a la final, aunque un resultado a favor del elenco argentino tampoco me sorprendería.


La noche del jueves fue testigo del segundo partido de ida por las semifinales de la Copa Libertadores 2009. Estudiantes de la Plata en su estadio y con su gente derroto por la cuenta mínima a Nacional de Uruguay, dando un paso firme rumbo a la final de la Copa. El gol fue marcado de cabeza por Diego Galván a los 14 minutos y le permite a los Pincha Ratas mantener intacto el sueño de volver a ganar el principal torneo de clubes de Sudamérica.
Escenas del partido
El partido comenzó con el equipo argentino tomando la iniciativa y creando varias ocasiones de gol que no pudieron ser aprovechadas hasta el minuto 14, cuando una jugada iniciada por Sebastián Verón acabo con un buen centro de Benítez para la cabeza de Galván que le dio a los Pincha Ratas la oportunidad de ponerse adelante en el marcador.
Parecía que el equipo argentino mostraría una vez más la solidez y contundencia que los ha acompañado en su partidos de local a lo largo de todo el torneo; pero Nacional fue asentándose en el terreno de juego, y poco a poco el equipo de Gerardo Pelusso fue haciéndose con el control del partido, gracias sobre todo a la buena marca que ejerció en el medio campo sobre Verón, mientras este estuvo en el terreno; pues, el volante argentino debió salir a los 30 minutos por lesión.
Ya sin su principal figura en el campo, Estudiantes perdió el rumbo y Nacional aprovecho para acrecentar su dominio e irse con mayor decisión al ataque en busca del empate; pero, al equipo uruguayo le hizo falta claridad en los últimos 25 metros del terreno, tanto para la creación como para la definición. Ya en los últimos 15 minutos Estudiantes encontró de nueva cierto equilibrio en sus líneas y contó con algunas oportunidades de aumentar el marcador.
Sin embargo el 1-0 permaneció hasta el final, y ahora probamente sin Verón, los Pincha Ratas, deberán buscar su pase a la final en el estadio Centenario de Montevideo el próximo miércoles. Por lo visto ayer en el campo, la llave esta muy pareja y ambos equipos están en condiciones de llegar a la final de la Libertadores. No obstante si Verón no llega a recuperarse para el partido de vuelta, creo que el equipo uruguayo tiene un ligero favoritismo sobre Estudiantes de la Plata.

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