El Senado mexicano ha aprobado una reforma de ley que permite que los enfermos terminales puedan solicitar legalmente la eutanasia pasiva, una modificación que había sido aprobada ya en abril pero a la que la Cámara de Diputados introdujo cambios relativos a los médicos que atienden a estos pacientes.
Mientras que la eutanasia activa es provocar directamente la muerte del enfermo,la eutanasia pasiva consiste en dejar de suministrar los medicamentos o retirar los aparatos que mantienen con vida artificialmente a un paciente terminal.
Los cambios a la Ley General de Salud en materia de cuidados paliativos fueron aprobados por 84 votos y una abstención. Por esta ley, un adulto enfermo terminal puede solicitar por escrito ante dos testigos que desea dejar de recibir un tratamiento que alargue su vida.
El dictamen especifica que todos los enfermos terminales podrán recibir en su domicilio tratamientos o cuidados paliativos adecuados a su enfermedad, necesidades y calidad de vida. También obliga a las instituciones del Sistema Nacional de Salud a ofrecer los servicios de orientación y asesoría al enfermo en situación terminal y a sus familiares en el caso de que los cuidados paliativos se lleven en una casa particular.
El pasado año, la Corte di Cassazione italiana se pronunció a favor de esta medida, siempre y cuando se cumplieran dos condiciones. Primero, que la paciente estuviera en coma irreversible – situación que era obvia en el caso de Eluana – y segundo, que se tratara de demostrar que la enferma, en caso de poder elegir, hubiera optado por no continuar con las medidas artificiales para prolongar su vida – situación que muy difícil averiguar.
Ahora, la justicia italiana dictó la sentencia definitiva para dejar de alimentar artificialmente a Eluana Englaro, quien lleva 16 años en coma. Esta mujer italiana sufrió daños irreversibles en 1992, cuando tuvo un accidente con su coche, a los 19 años de edad.
Según ha anunciado la agencia Ansa, el Tribunal de Apelación de Milán ha autorizado a Beppino Englaro, padre de Eluana (quien llevaba 15 años pidiendo que desconectaran a su hija, una vez conocido su situación irreversible), interrumpir las medidas de "nutrición e hidratación" que se mantienen desde hace 16 años.