Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), uno de cada 10 medicamentos que se comercializan en el mundo es falso: "Los fármacos falsos son una grave amenaza para la salud pública. En el mejor de los casos lo único que hacen es no ofrecer mejoría a quien lo toma, pero su ingesta puede agravar una enfermedad, producir reacciones adversas, crear resistencias e incluso provocar la muerte", ha explicado Francisco Toquero Torre, vicesecretario de la Organización Médica Colegial (OMC).
Es casi imposible reconocer un fármaco falsificado del original, pues el tamaño y la forma son idénticos, además de que la similitud de la textura es prácticamente igual. Para mala fortuna, lo único que pone fin a la incertidumbre es el efecto dañino que causa al organismo.
Este ilícito negocio, mueve alrededor de 50.000 millones de euros en el mundo, por lo que a los falsificadores nada les importa el riesgo que corren los indefensos consumidores. Los fármacos que son en su mayoría adulterados son los antibióticos, hormonas, analgésicos, esteroides, antihistamínicos, antimaláricos y medicinas para mejorar la calidad de vida, estos por su alto índice de comercialización y su buen precio.