Mascarillas para la piel grasa, para elaborarla necesitaremos: 1/2 vaso de zumo de un pepino y 3 cucharadas de arcilla en polvo, de preferencia verde.
Vierte el zumo del pepino en el interior del recipiente y luego vierte la arcilla en polvo removiéndola con una espátula de madera hasta conseguir una pasta espesa y homogénea.
Aplica la crema en la cara y cuello hasta que la mezcla seque. Retírala con abundante agua tibia. Para terminar aplica una crema hidratante para piel grasa en toda la piel que trataste.
Mascarilla para pieles sensibles o secas
Necesitarás: 1/2 vaso de infusión de manzanilla, 3 cucharadas de arcilla en polvo y la pulpa de medio aguacate madura.
Mezcla bien los ingredientes hasta obtener una crema, aplícala al rostro y cuello durante 10 minutos, y como en el caso anterior, transcurrido el tiempo, retírala con agua tibia y finaliza el tratamiento con una crema hidratante de tu preferencia.
Mascarilla de arcilla para piel normal
Ingredientes: 1/2 vaso de zumo de zanahoria y 3 cucharadas de arcilla en polvo. Se mezcla el zumo de zanahoria con la arcilla. Se aplica sobre el rostro y se retirará una vez seca con abundante agua tibia, para luego aplicar la crema hidratante.

El fango, o comúnmente llamada arcilla, se ha convertido en un elemento muy utilizado a la hora de mejorar la belleza de la piel. Este producto, por sus excepcionales cualidades de recuperación y rejuvenecimiento, y combinado con algunos elementos vegetales, constituye una alternativa cada vez más utilizada en el mundo de la cosmética.
Si hablamos de las propiedades dermatológicas y cosméticas más conocidas de la arcilla podemos mencionar las siguientes:
Mejora el riego sanguíneo y linfático, fortalece las terminales nerviosas, tonifica el tejido conjuntivo, favorece la regeneración celular, y además, absorbe restos de maquillaje y agentes extraños o patógenos casi microscópicos que se encuentran debajo de la epidermis
Respecto al precio de estas fabulosas cremas, si no tienes mucho dinero para comprarlas, no tiene porque ser un problema, pues en la calidez de tu hogar y con productos a tu alcance, tú puedes elaborar tu propia crema.
En cuanto a la frecuencia de aplicación, estas mascarillas pueden ser utilizadas una vez por semana, cada quince días o una vez al mes.