La tuberculosis resistente a los fármacos de primera línea (isoniazida y rifampicina) se ha convertido en un importante problema de salud pública en países de la antigua Unión Soviética, Sudáfrica y China.
Encontrar un fármaco que contrarreste esta resistencia, se ha convertido en todo un reto para los investigadores. Al tener que tratarla con medicamentos de segunda línea, la eficacia es menor y se producen más efectos secundarios. Sin embargo, un fármaco en fase II, que actúa de manera distinta a los que existen en la actualidad, podría dar esperanza a estos pacientes.
El fármaco, que aún esta en investigación, se llama TMC207. Según un equipo de científicos, este medicamento pertenece a la familia de las diariquinolinas y bloquea la acción de la ATP sintasa. Ningún otro producto se había fijado hasta ahora en esta diana.
En el estudio fueron, los expertos contaron con la participación de 47 personas diagnosticadas recientemente con tuberculosis pulmonar multirresistente, con una edad media de 33 años. De estos, 23 recibieron el nuevo fármaco junto a cinco medicamentos de segunda línea y el resto un placebo más la terapia de segunda línea durante ocho semanas.
Los resultados del seguimiento a los pacientes arrojan que el TMC207 mejora la eficacia de los otros fármacos y acelera la eliminación del bacilo tuberculoso de las células pulmonares. Comparado con el placebo, el TMC207 logró que los pacientes eliminaran el bacilo mucho más rápido y en muchos más casos (un 48% frente a un 9%).
Ahora, con estos resultados a la vista, los investigadores, coordinados por el Centro de Investigación de la Tuberculosis de la Universidad de Stellenbosch y, en Sudáfrica, indican que:
"La seguridad y la eficacia mostrada en este estudio validan a la ATP sintasa como una nueva diana terapéutica contra la tuberculosis y apuntan al TMC207 como un prometedor fármaco contra las cepas resistentes". No obstante, advierten de que "quedan aún muchos ensayos por hacer".
Siendo los vómitos y las náuseas el principal efecto secundario de los tratamientos contra el cáncer, un nuevo ensayo clínico ha demostrado la eficacia de un fármaco que, añadido al régimen habitual de dos antieméticos, reduce las náuseas a partir de las primeras 24 horas de la quimioterapia. .
Este estudio, patrocinado por la farmacéutica GlaxoSmithKline, se realizó en 77 centros de 22 países con pacientes que tenían un tumor sólido (ovario, vejiga, cérvix, de pulmón de células pequeñas…) y que iban a recibir quimioterapia con cisplatino (agente que ha demostrado ser muy eficaz en el tratamiento de estas patologías; pero también uno de los que más náuseas y vómitos provoca).
La investigación, realizada con un grupo de 810 personas, reveló que los pacientes que recibieron casopitant, sufrieron menos náuseas que los que no lo hicieron. En concreto, un 80% y 86% de los participantes que recibieron este fármaco por vena y boca no tuvieron arcadas ni vómitos ni tuvieron que recurrir a medicamentos de rescate durante las 120 horas posteriores a recibir la quimioterapia.
Un nuevo estudio, publicado en el último número de ‘The Lancet’, nos muestra esperanzadores resultados en la lucha contra la tuberculosis. Un grupo de investigadores, procedentes de la Universidad Federal de Río de Janeiro (Brasil) y de la Universidad Johns Hopkins (Estados Unidos) y autores de este estudio, en su afán incansable de buscar nuevos fármacos eficaces contra la tuberculosis, refieren que un nuevo antibiótico puede reemplazar a uno ya utilizado; pero con mejores resultados.
Los investigadores se refieren al triplete típico (rifampicina, isoniazida y pirazinamida) un antibiótico llamado moxifloxacino en sustitución del etambutol, que también se les administra a los enfermos de tuberculosis.
Para desarrollar la investigación, 74 pacientes fueron asignados al régimen del moxifloxacino y 72 al del etambutol. De estos, el 80% y el 63%, respectivamente, tenían cultivos negativos tras ocho semanas de tratamiento. Además, aquellos que tomaron el primero de estos antibióticos mejoraron más rápido y tenían tasas más altas de cultivos negativos semana tras semana.
Si estudios posteriores ratifican estos resultados, la terapia, que actualmente dura seis meses, podría acortarse varias semanas.
Más de nueve millones de infectados, la mayoría en Asia y en África, medio millón de personas contagiadas con cepas multirresistentes y unas 40.000 con extremadamente resistentes, además de 1,3 millones de coinfectados con el virus del sida, de los cuales medio millón falleció, y en total 1.7 millones de muertos al año, son los preocupantes y alarmantes cifras que reporta la tuberculosis.
En el último número de la revista 'Archives of Dermatology', se publica un estudio que confirma la seguridad de un producto cuando se utiliza en forma de gel en lugar de administrarlo en comprimidos, vía por la que, en algunas personas, este puede generar anemia.
"En caso de déficit de la enzima glucosa 6-fosfato deshidrogenada (G6PDH), la ingestión de Dapsona aumenta los efectos tóxicos y puede producir anemia hemolítica, cansancio y anemia ferropénica". Es la advertencia que muestra el prospecto de este fármaco antiacné y que también tiene en cuenta la FDA, agencia reguladora de medicamentos en EEUU, que recomienda a las personas con deficiencia de dicha enzima y que toman Dapsona para su acné que se sometan a continuos controles médicos.
Pensando en aquellos pacientes que presentan deficiencia de la enzima G6PD, un equipo de investigadores del Hospital Cook County, Chicago ha desarrollado un estudio en el que se sustituyen los comprimidos de Dapsona por su aplicación en forma de gel.
Después de evaluar a 64 personas con acné vulgaris, déficit de la enzima G6PD y mayores de 12 años, se concluyó que la aplicación en gel fue efectiva y segura en este tipo de pacientes.
"Probablemente, esto se debe a que su absorción a través de la piel es mínima, es decir, no pasa de la piel al torrente sanguíneo", explica el doctor Fernández Lorente. Los participantes se sometieron a dos tratamientos, el gel Dapsona y otro placebo, cada uno durante 12 semanas, con 14 días de descanso entre ambos periodos. Se lo aplicaron en la cara y aquellas zonas afectadas por el acné (cuello, hombros, espalda o la parte alta del pecho).
Antes de iniciar la terapia, a las dos y a las 12 semanas de tratamiento se midieron las concentraciones de Dapsona y algunos parámetros hematológicos. "La anemia hemolítica hace que aumente el índice de reticulocitos, suba la bilirrubina, disminuya la concentración de haptoglobina, incremente la lactato-deshidrogenasa y la concentración de hemoglobina", según los especialistas. A través de estos indicadores, los expertos del estudio evaluaron el riesgo de hemólisis de cada uno de los miembros del grupo.
"Los cambios registrados en los anteriores parámetros indicadores de la anemia fueron similares en todos los casos (gel Dapsona y placebo) y no se relacionaron con la enfermedad", explican los autores de este trabajo.
"Pocos efectos adversos se asociaron al tratamiento del gel Dapsona (17 de 44) y se presentaron en ocho de los participantes, tales como quemaduras, sequedad de la piel, prurito o dermatitis". De estos, ninguno indicaba hemólisis.
"Los resultados de este estudio demuestran que no hubo señales de anemia hemolítica en los individuos con déficit de G6PD que siguieron el tratamiento para el acné vulgaris con el gel Dapsona, lo que significa que el riesgo de hemólisis es remoto con esta terapia", concluyen los responsables de esta investigación.