Para muchos, especialmente para aquellos que comienzan a recorrer sus primeros kilómetros en cuatro ruedas y detrás del volante puede resultar un tanto complicado aparcar el coche, especialmente si se trata de áreas realmente reducidas en espacio. ¿Pero os imagináis encajar un coche en un espacio de apenas 155 centímetros? Pues eso es lo que tiene que hacer un anciano cada vez que desea guardar su coche.
El coche en cuestión es un Fiat Panda, de 149 cm de ancho, eso le da unos 3 centimetros a cada lado. Una verdadera proeza, que exige precisión, y mucha mucha práctica. Para cumplir con su tarea diaria, este señor debe plegar los espejos retrovisores y llevar el vehículo con total calma y seguridad. Para evitar posibles errores (por que de seguro los cometió) se han reforzado los lados con protección para evitar rayones.
El coche es llevado con sumo cuidado hasta la altura de la puerta que da acceso a la casa, luego, nuestro amigo abre la puerta de la casa, lo que le da espacio suficiente para abrir la puerta del coche y salir de él. Con el freno de mano sin aplicar, retrocede un poco hasta quedar libre, del mismo modo vuelve a llevar el coche hacia delante para cerrar la puerta.
Esta hazaña no sería posible con la mayoría de coches disponibles en el mercado, y es que el Fiat Panda es un coche único en ese sentido. Su pequeño tamaño puede provocar ciertas incomodidades, pero en este caso, se ajusta perfectamente a las necesidades de su usuario.