Unos investigadores de la Organización Mundial de la Salud (OMS) han elaborado un modelo matemático que, se estima, pueda llegar a reducir la transmisión del virus de forma que afecte sólo a uno de cada 1.000 individuos.
Según los estudiosos, quienes explican que lo que haría falta para conseguir este objetivo es universalizar las pruebas voluntarias del sida y que todos los mayores de 15 años se realizaran, al menos, una anual, y que empezaran el tratamiento en cuanto el resultado de la prueba diera positivo, en vez de esperar a que las células defensivas caigan por debajo de un límite terminado, que es el criterio que se utiliza ahora, este proyecto podría convertirse en realidad de aquí a 10 años.
Según el trabajo, hasta el año 2010 los esfuerzos deben centrarse en asegurar que las pruebas del VIH se hagan a todo el mundo y que la terapia antirretroviral sea accesible y la reciban todos los seropositivos. A partir de esa fecha, habría que centrarse en asegurar la adherencia al tratamiento, vigilar a las parejas sexuales por si han sido infectadas y monitorizar la posible aparición de infecciones secundarias a la enfermedad del sida.
Además, el doctor Reuben Granich, del Departamento de VIH de la OMS y coordinador del estudio, sugiere que la prueba voluntaria y el acceso al tratamiento "ayudarían a combatir el estigma que todavía rodea a la enfermedad".
El modelo matemático también calcula el coste que tendría la universalización de las pruebas y del tratamiento. En primer lugar, los autores señalan que para lograr el acceso universal a los fármacos, los recursos financieros destinados a la cuestión tendrían que cuadriplicarse para el año 2010 y llegar, al menos, a los 41.000 millones de dólares en 2015.
El estudio se publica en la revista ‘The Lancet’.