
(Foto: JavierPsicocybin via Flickr)
A partir de ahora, los fumadores tienen algo de lo que alegrarse. Fumar aumenta el deseo sexual, o al menos, así lo afirma una investigación de la web de búsqueda de pareja eDarling
En este estudio, llevado a cabo por la Doctora en Psicología por la Universidad Humbolt de Berlín, Wiebke Neberich, se ha analizado, entre sus usuarios, a casi 3.500 solteros, con una edad media de 35 años.
Según el estudio, los solteros fumadores tienen un deseo sexual tres puntos por encima de las personas con pareja. Según la psicóloga, esto se explica porque los fumadores piensan menos en las consecuencias, suelen ser más impulsivos y hedonistas, les importa más el placer. Pensar menos en las consecuencias es una característica del fumador. Por ello pueden tomar decisiones más arriesgadas y dejarse llevar más fácilmente.
Por este lado, los solteros que fuman pueden estar contentos, aunque tener mayor deseo sexual no quiere decir que lo satisfagan. Este estudio, además, muestra que los solteros que fuman suelen ser más sociables, más divertidos y más lanzados, pero a la vez les resulta más difícil mantener una relación estable. Pero no lo olvide, fumar no es bueno ni para el sexo, ni para la salud.
Según revela un estudio, si una mujer tiene el hábito de fumar durante el embarazo, corre el riesgo de que su bebé desarrolle estrabismo.
El estrabismo, u "ojos bizcos", es un término colectivo para 30 condiciones diferentes de desviación del alineamiento de los ojos al mirar una imagen.
El doctor Tobias Torp-Pedersen, de Statens Serum Institut, en Copenhague, Dinamarca, apunto que: “La nicotina y otras sustancias del tabaco, el alcohol y la cafeína afectan el cerebro y mínimas alteraciones en el cerebro en desarrollo podrían causar el estrabismo".
En el estudio, el equipo identificó más de 1.300 casos de estrabismo en el registro llamado Danish National Birth Cohort.
Todos los niños habían nacido entre 1996 y el 2003. Se entrevistó a las madres dos veces durante el embarazo y a los 6 y a los 18 meses después del parto.
Los resultados arrojaron que las mujeres que habían fumado durante el embarazo tenían un 26 por ciento más riesgo de tener un hijo con estrabismo que las madres que no lo habían hecho, tras considerar otros factores de riesgo, como el consumo de alcohol y la edad materna.
Este efecto no se limitó al primer trimestre, sino que siguió aumentando al 43 por ciento y al 35 por ciento, respectivamente, para las mujeres que fumaron durante el segundo o tercer trimestre.
El trabajo, publicado en el American Journal of Epidemiology, también demuestra que las mujeres que habían fumado entre 5 y 9 cigarrillos por día tenían un 38 por ciento más riesgo de que sus bebés desarrollaran estrabismo que las que no habían aspirado cigarrillos.
A este entender, Torp-Pedersen aconsejó a las embarazadas que dejen los cigarrillos para evitar el estrabismo en sus hijos.

Según un grupo de investigadores, fumar podría incrementar la probabilidad de sufrir esclerosis múltiple en las personas que tienen otros factores de riesgo del desorden neurológico.
El estudio sugiere que los fumadores con altos niveles de una proteína que protege contra un virus común del herpes, llamado Epstein-Barr, eran dos veces más propensos que los no fumadores a contraer esclerosis múltiple (EM), según publica la edición online de la revista Neurology.
La investigación analizó cómo ambos factores (fumar y la presencia de la proteína que combate al virus) podían estar asociados, dijo Claire Simon, de la Harvard University.
"Encontramos que la asociación era más fuerte en las personas que fumaban, en comparación con las que no”, sostuvo Simon.
“El estudio no halló relación entre el hábito de fumar y un gen relacionado al sistema inmune llamado HLA-DR15, que se cree que es otro factor de riesgo de la EM”, agregó.
"Estudiar los factores de riesgo potenciales simultáneamente podría ofrecer claves acerca de cómo ciertas personas contraen la enfermedad y otras no”, explicó Simon.
El equipo de Simon analizó la información de 442 personas con EM y 865 sin la enfermedad, todas las cuales eran participantes ya sea del Nurses' Health Study, en Estados Unidos, del MS Study de Tasmania y del MS Study de Suecia.
Los especialistas determinaron si los pacientes tenían alguno de los potenciales factores de riesgo y diferenciaron si tenían antecedentes de tabaquismo.
Los investigadores dijeron que hallaron una asociación consistente entre la EM, el hábito de fumar y la respuesta inmunológica del cuerpo al virus Epstein-Barr en las tres regiones geográficas distintas.