Los betaglucanos son un tipo de fibra soluble que abunda en la avena y en el poca consumida cebada. Unos estudios han arrojado que este compuesto mejora el control de la glucosa, los niveles de lípidos tales como el colesterol o triglicéridos en la sangre.
La incorporación de betaglucanos a las comidas permite reducir el índice glucémico de las mismas y así, disminuir la curva de glucemia posprandial, aún en personas diabéticas.
Además, al ingerir esta fibra soluble, los lípidos y azúcares se absorben más lentamente a nivel intestinal, lo que permite reducir los niveles de colesterol en sangre y mejorar el pronóstico de dislipemias (alteración en los niveles normales de lípidos plasmáticos).
Por otro lado, consumir los betaglucanos por medio de la avena o cebada, te ayudan a evitar el molesto estreñimiento y beneficia a las bacterias intestinales pudiendo incluso, ser un factor clave para reducir el riesgo de cáncer de colon.