
Muchas personas tienen ciertas molestias que son muy obvias a la hora de tomar leche y no saben que esto se da porque le tienen alergia. Pero ¿qué significa realmente ser intolerante a la lactosa? Primero tenemos que saber que la lactosa es un azúcar de la leche, y ser intolerante significa que la mucosa intestinal se ve afectada al ingerirla, debido a que hay una deficiencia de la enzima llamada lactasa.
Esto quiere decir que al tomar leche o algún producto que la contenga, nuestro reacciona como si se tratara de un peligroso invasor tratando de combatirlo. Por eso presentamos reacciones alérgicas, que en el fondo lo que buscan son crear anticuerpos que puedan combatir esas proteínas.

Los síntomas pueden presentarse inmediatamente o esperar a un par de horas para dar los primeros indicios, pero aparecer. Uno de los primeros que da son el dolor abdominal seguido de diarrea, muchas veces incluso se presentan gases, calambres y vómitos. Las erupciones cutáneas suelen ser típicas cuando se trata de alergias, también se puede mostrar tos, goteo nasal, sinusitis, y en el caso de los niños presentan problemas en su desarrollo al no poder aumentar de peso o crecer.
Los alimentos que contienen lactosa son obviamente primero la leche, ya sea en polvo o descremada, margarina, derivados sólidos como el queso, suero, helados, cereales enriquecidos con proteínas, chocolates, pasteles, etc. Es importante tener mucho cuidado y tratar de evitar el consumo excesivo de estos productos, pero para mantener una dieta saludable primero se debe consultar con el especialista.

Las alternativas de solución para este problema son consumir preparados de soja, maíz o almidón. Los beneficios que la leche da al cuerpo, sobre todo a los niños, son innegables por eso es muy importante que una vez que seamos diagnosticados con intolerancia a la lactosa, acudamos al nutricionista para elaborar nuestra dieta alternativa.

La intolerancia a la lactosa (“azúcar de la leche”) es una afección de la mucosa intestinal debida a que el organismo produce poca o ninguna cantidad de la enzima lactasa. La ausencia de lactasa impide al organismo asimilar la lactosa, lo que conlleva a experimentar síntomas, como: cólicos abdominales, distensión abdominal, malabsorción, flatulencias (gases), pérdida de peso, desnutrición, crecimiento lento (en niños), diarrea, heces flotantes y con olor fétido, estreñimiento y defecación con ardor.
Un grupo de investigadores del Hospital Universitario Vall d'Hebron de Barcelona hallaron que más de la mitad de los pacientes que pensaban que no podían digerir la lactosa estaban equivocados.
Los participantes del estudio, que ingirieron una solución de lactosa equivalente a casi un litro de leche en el laboratorio, observaron que su intestino absorbió el azúcar con normalidad y experimentaron menos retorcijones, gases y otros problemas intestinales.
"Existe una creencia extendida entre los pacientes con síntomas abdominales de que estos están causados por la lactosa de los productos lácteos", dijeron los estudiosos en la publicación Clinical Gastroenterology and Hepatology.
"Aunque uno debe pensar que tras una gran ingesta de lactosa la intensidad de los síntomas tiene que ser mayor que en la vida diaria, nuestro estudio muestra justo lo contrario", añadió.
“La capacidad para digerir la lactosa depende de una enzima. Cuando no hay suficiente de esa enzima, las bacterias proliferan en el azúcar, produciendo muchos gases en el proceso”.
El nuevo estudio se suma a las pruebas de que la intolerancia percibida a la lactosa puede no estar basada en la incapacidad biológica a la absorción de azúcar.
De 353 individuos que fueron derivados a especialistas por supuesta mala digestión de la lactosa, hasta 189 absorbían el azúcar con normalidad y tuvieron menos síntomas que en casa.
No está claro por qué la gente que no tiene problemas para digerir la lactosa tiene síntomas, pero los investigadores especularon con que algunos pacientes podrían sufrir el síndrome del colon irritable, que tiene síntomas similares.
A este entender, antes de desterrar los productos lácteos de nuestra dieta, es mejor consultar a un especialista.