Jenna Bush, hija del mandatario americano, George W. Bush, se casó el sábado en un rancho de Texas, de propiedad de su padre.
La ceremonia se celebró en estricto privado, debido a que la Casa Blanca evitó el acceso de la prensa al rancho de Crawford. Tal disposición se dio en vista que la familia Bush consideró el matrimonio como un hecho privado.
Los invitados (más de 200), que se dieron cita en la propiedad del presidente americano, disfrutaron de la música de la banda de Nashville "The Tyrone Smith Revue". La canción elegida por Jenna para dar inicio al baile fue “You are so beautiful”, tema que compartió con su padre. Luego se escuchó "Lovin in my Baby's Eyes", que fue tema elegido por la pareja para su primer baile.
Jenna vistió un traje diseñado por Oscar de la Renta, de organdí bordado y una reducida cola. El anillo, compuesto de oro, diamante y zafiros, era una joya familiar.
Jenna Bush, de 26 años, y su marido, Henry Hager, de 30, deben encontrarse disfrutando de su luna de miel, felicidades!!!

Todo apunta a que el mandatario del país más poderoso del mundo pronto llevará a la niña de sus ojos al altar. El romance de su hija, Jenna Bush, y su prometido, Henry Hager, estaría por culminar en el altar, el día 10 de mayo próximo, así lo revela la edición digital de la revista estadounidense “People”.
La noticia surgió por la indiscreción de dos amigos cercanos a la familia, los cuales refieren que la boda se llevaría a cabo en el rancho que el presidente estadounidense posee en Texas. Además advierten que la ceremonia seria muy pequeña e íntima:
“Ellos forman una pareja estupenda, ella (Jenna Bush) esta encantada de la vida”, afirmaron las fuentes.
La pareja se comprometió en el mes de agosto y transcurridos dos meses, la primera dama de los Estados Unidos, Laura Bush, declaró que le gustaría que la ceremonia se desarrollara en la “Casa Blanca”; pero ello estaría sujeto a la decisión de la novia. Ahora, las versiones de los amigos de la pareja, indicarían que Jenna habría escogido el rancho de su padre en “Crawford”.
Es la ley de la vida, los padres sólo cuidamos a los hijos hasta que éstos deciden que ya es la hora de abandonar el hogar paterno.