Todo el mundo anhela que, en su matrimonio, no falte la envidiable limusina; ese coche que derrocha elegancia y "glamour" por donde quiera que pase. Sin embargo, si la novia se demoró un poco en arreglarse y le exige a gritos al chofer que pise a fondo el acelerador para llegar a tiempo, y encima es una tarde lluviosa... bueno, que Dios guarde a la novia.
Este video muestra que una limusina no tiene nada que hacer corriendo a altas velocidades y mucho menos en un día lluvioso. El intentar dar una curva a velocidad con un vehículo que tiene 8.5 metros de distancia entre sus ejes no es una tarea para nada sencilla.
Para hacer drifting... cualquier otro coche menos una limusina!