Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), uno de cada 10 medicamentos que se comercializan en el mundo es falso: "Los fármacos falsos son una grave amenaza para la salud pública. En el mejor de los casos lo único que hacen es no ofrecer mejoría a quien lo toma, pero su ingesta puede agravar una enfermedad, producir reacciones adversas, crear resistencias e incluso provocar la muerte", ha explicado Francisco Toquero Torre, vicesecretario de la Organización Médica Colegial (OMC).
Es casi imposible reconocer un fármaco falsificado del original, pues el tamaño y la forma son idénticos, además de que la similitud de la textura es prácticamente igual. Para mala fortuna, lo único que pone fin a la incertidumbre es el efecto dañino que causa al organismo.
Este ilícito negocio, mueve alrededor de 50.000 millones de euros en el mundo, por lo que a los falsificadores nada les importa el riesgo que corren los indefensos consumidores. Los fármacos que son en su mayoría adulterados son los antibióticos, hormonas, analgésicos, esteroides, antihistamínicos, antimaláricos y medicinas para mejorar la calidad de vida, estos por su alto índice de comercialización y su buen precio.
El zumo de cítricos altera el mecanismo de acción de ciertas medicinas Científicos de Estados Unidos y Canadá han detectado que el zumo de la naranja, el pomelo o la manzana, puede alterar la acción de determinados medicamentos, reduciendo así su eficacia.
Análisis realizados en pacientes medicados con el antihistamínico fexofenadina han determinado que la naringina, el principal ingrediente activo del pomelo que le da su sabor amargo, altera la absorción del medicamento en el intestino y reduce sus beneficios a la mitad.
El estudio analizó a un grupo de pacientes que consumieron este fármaco, bien ayudados con agua o con un sólo vaso de zumo. En este último caso, se observó que la naringina bloqueaba el principal transportador de este medicamento, llamado OATP1A2, y su absorción por el intestino para su paso a la sangre era más dificultoso.
Tras esto, se ha confirmado que el consumo de zumos de pomelo, naranja o manzana reduce la absorción de etoposida, un agente anticancerígeno; ciertos betabloqueadores para prevenir infartos y tratar la hipertensión, como atenolol, celiprolol, talinolol; fármacos para pacientes trasplantados, como la ciclosporina; y algunos antibióticos como ciprofloxacino, levofloxacino y itraconazol.
El NHS (Sistema Nacional de Salud británico) ha causado polémica en el país con su anuncio de ya no poder no facilitar a los enfermos con cáncer de riñón cuatro fármacos que pueden prolongar su vida argumentando que resultan demasiado caros.
Pero la respuesta no se hizo esperar por parte de los pacientes que sufren la enfermedad ya han afirmado que la decisión, tomada por el Instituto Nacional de Sanidad y Excelencia Clínica, y que se aplicará en Inglaterra y Gales, condenará a muchos enfermos a una "muerte temprana".
Aunque no curan la enfermedad cuando ésta se encuentra en un estado avanzado, estos medicamentos pueden alargar la vida de los pacientes con cáncer renal avanzado hasta en dos años. Los cuatro fármacos en cuestión son Sutent (sunitinib), Avastin (bevacizumab), Nexavar (sorafenib) y Torisel (temsirolimus).
Se trata de modernos tratamientos 'dirigidos', con un mecanismo de acción diferente al de la quimioterapia. Precisamente estos productos son los que están revolucionando en todo el mundo la financiación de los tratamientos oncológicos y obligando a las autoridades a plantearse cómo pagar su abultada factura.
El NICE (un organismo público que decide desde 1999 sobre la financiación pública de los productos sanitarios) considera que suponen un gasto excesivo para la sanidad británica, cifrado en 24.000 libras (unos 30.200 euros) por cada paciente al año, y no ofrecen una buena relación calidad-precio.
"Aunque estos fármacos son clínicamente eficaces, lamentablemente en términos de costes no pueden ser asumidos por los recursos del NHS", ha señalado el director del NICE, profesor Peter Littlejohns,
Al respecto, Pat Hanlon, de la organización 'Kidney Cancer UK', dedicada a la lucha contra el cáncer de riñón, ha señalado que la decisión tendrá "un impacto devastador en los pacientes".
Y para el profesor John Wagstaff, del Instituto de Cáncer del Sur de Gales, "esta decisión significa que el Reino Unido tendrá los peores índices de supervivencia en Europa ante este tipo de cáncer".
Conocedores de la gran responsabilidad que conlleva ser anfitriones de los Juegos Olímpicos, la capital china ha invertido 2,6 millones de euros en la compra de equipo médico y medicinas para cubrirse las espaldas en caso de emergencia durante el tiempo que dure esta competencia deportiva.
Dai Jianping, director del departamento de antidopaje, fármacos y salud pública del BOCOG (Comité Organizador de Pekín 2008), aseguró: "Hemos preparado el triple de la cantidad necesaria para 10.800 personas en un mes, lo cual se estimó de acuerdo con la experiencia de Juegos anteriores".
Y por su parte, Chen Jisheng, presidenta de la firma Beijing Pharmaceutical Co. Ltd., proveedor exclusivo para los Juegos dijo: "Las medicinas recopiladas son fundamentalmente de uso común, como antibióticos y antídotos", a la vez que añadió que la cantidad de fármacos es suficiente para gestionar una emergencia pública, aunque no detalló las cantidades exactas de medicamentos en reserva al mismo tiempo que reconoció la dificultad de prever exactamente cuántas serían necesarias en caso de una emergencia repentina.
Sin embargo, Pekín no se ha limitado a almacenar fármacos sino que ha elaborado un completo plan a través de acuerdos con las ciudades de Tianjin, Shanghai y Cantón para garantizar rápidamente el suministro en caso de la que la capital se quedase sin existencias.