El agua es un elemento vital muy importante para el correcto funcionamiento del organismo. Este liquido actúa como hidratante, transportador de nutrientes, soporte para toda la actividad celular, vehículo para excretar sustancias de desecho, aparte favorece una correcta digestión, previene el estreñimiento, mantiene el buen funcionamiento de los riñones, además de regular la temperatura corporal y eliminar las toxinas a través de la sudoración.
Es tan importante beber agua que La Organización Mundial de la Salud, junto a numerosos especialistas recomiendan consumir entre 2 y 3 litros de agua al día, dependiendo de la actividad física, el peso y el sexo.
La Sociedad Española de Nutrición Comunitaria, recomienda en lo posible, beber agua con un contenido adecuado de minerales. El agua mineral es de origen subterráneo, que llega al consumidor con la misma pureza, riqueza mineral y propiedades saludables que tiene en la naturaleza.
“El contenido en minerales y oligoelementos confiere a las aguas minerales propiedades terapéuticas específicas” afirma la doctora Carmen Pérez Rodrigo.

Con el objetivo de ofrecer pautas básicas que permitan mejorar el estado de hidratación de los españoles, el Observatorio de Hidratación y Salud ha editado su “Decálogo de Hidratación”.
1. Estar bien hidratado es siempre esencial para la salud, se realice o no actividad física y en cualquier época del año.
2. El balance hídrico de nuestro organismo debe ser equilibrado: la cantidad de líquido aportada tiene que ser la misma que la perdida o eliminada.
3. Conviene beber al menos 2,5 litros de líquido al día. Diariamente perdemos entre 2 y 3 litros de líquido a través del sudor, la orina, la respiración y la transpiración de la piel.
4. Si se realizan actividades y esfuerzos físicos notables, conviene aumentar estas cantidades, o si se vive en zonas con clima cálido y húmedo.
5. Hay que intentar evitar las pérdidas excesivas de líquidos y no pasar largos períodos de tiempo sin ingerir bebidas. En épocas de calor no exponerse al sol innecesariamente ni realizar ejercicio físico en las horas centrales del día.
6. Los niños son muy vulnerables a la deshidratación: hay que asegurar que beban en abundancia agua y otras bebidas.
7. Las personas mayores, al presentar una menor sensación de sed, y las personas dependientes también son especialmente sensibles. Hay, por lo tanto, que controlar que ingieran líquidos regularmente.
8. Las personas que pertenezcan a un grupo de población con un estado fisiológico particular, como las mujeres embarazadas y, como citábamos antes, niños y personas mayores; o que realicen actividad física, deben ingerir líquidos, preferentemente en forma de agua, de manera frecuente y recordar no consumir bebidas alcohólicas para mantener una correcta hidratación.
9. Incluir el mayor número de bebidas posible ayuda a que la ingesta total de líquidos sea la adecuada. Para las personas sanas y dependiendo de la edad y de la actividad física, además de agua, consumir infusiones, refrescos, zumos, lácteos, caldos..., puede ayudarles a conseguir la cantidad de líquidos que necesitan. El sabor de las bebidas también estimula un mayor consumo de líquidos.
10. Conviene preguntar a los especialistas de la salud, la dietética y la nutrición sobre cómo hidratarse correctamente, especialmente en los casos antes citados: niños pequeños, mujeres embarazadas, personas mayores y enfermas.