
Un equipo de investigadores, liderados desde la Universidad British Columbia, en Canadá, seleccionó a cuatro pacientes con cáncer de tipo granuloso para analizar al detalle el ARN de sus tumores.
A partir de estas muestras trataron de identificar algunas modificaciones genéticas de interés que estuviesen presentes en al menos tres de las cuatro mujeres; pero que no se hubiesen identificado con anterioridad en otro tipo de tumores de ovario (epiteliales), ni en los genomas humanos conocidos, ni en otras bases de datos de polimorfismos.
Una vez que tuvieron sus mutaciones 'candidatas' a esta pequeña escala, verificaron sus descubrimientos en una muestra más amplia de mujeres (unos 60 casos). La misma alteración estaba presente en 86 de las 89 muestras de cáncer de ovario de tipo granuloso, mientras que no se localizó en otras más de 370 muestras de otros tipos de cáncer de ovario y mama que fueron estudiadas.
Sus conclusiones arrojaron la existencia de una mutación en los tres mil millones de pares de bases de nucleótidos que componen el material genético de un tumor. Esta mutación que se encuentra localizada en el gen FOXL2, juega un papel importante durante el desarrollo de los ovarios y que lo convierte en un potencial 'causante' de este cáncer, cuyo origen era desconocido hasta la fecha.
Una mujer de nacionalidad alemana, la primera en recibir un transplante completo de ovario acaba de dar a luz a una niña, según informa la agencia británica PA. La recien estrenada madre, de 38 años y cuyo nombre no ha sido facilitado, se quedó embarazada tan sólo un año después de someterse al trasplante del ovario entero de su hermana melliza el año pasado, tras haberle fallado los suyos a los 15 años, a causa de un fallo ovárico prematuro que la dejó estéril.
Sherman Silber, el doctor que llevó a cabo la operación en el Centro de Infertilidad de St Louis, en Missouri, Estados Unidos, ha señalado que su paciente ha dado a luz a una niña de unos 3,5 kilos mediante cesárea. Su caso se ha presentado en el transcurso de la conferencia de la Sociedad Americana de Medicina Reproductiva que se está celebrando en San Francisco.
Según ha explicado el especialista encargado de la operación al diario británico ‘The Sun’, este tipo de operación requiere técnicas de microcirugía muy precisas para volver a conectar los vasos sanguíneos con el nuevo órgano, sin embargo, sólo tres meses después de operarse, la mujer tuvo su primera regla después de 22 años.
Refieren que este parto es el noveno que se produce en el mundo después de una donación ovárica entre hermanas gemelas idénticas, aunque hasta ahora los alumbramientos se habían producido después de trasplantar únicamente un trocito de corteza ovárica, y no el órgano completo.
El primer fármaco antitumoral de origen marino, fue uno de los protagonistas del Congreso Europeo de Oncología Médica (ESMO) que se celebró en Estocolmo. Allí se han dado a conocer los resultados que podrían propiciar la aprobación de este antitumoral de origen marino para tratar a mujeres con un cáncer de ovario que han recaído tras recibir otros tratamientos previos.
El encargado de presentar la investigación, ha sido Bradley Monk, uno de los especialistas de la Universidad de California, (EEUU) que ha dirigido el estudio de registro en fase III. En él han participado 672 mujeres de 138 hospitales de 21 países de todo el mundo.
Todas ellas habían experimentado una recaída tras recibir una primera línea de tratamiento con quimioterapia. Tras la reaparición del cáncer ovárico, la mitad de las participantes recibió doxorrubicina liposómica y la otra mitad una combinación de doxorrubicina y Yondelis (trabectedina). La trabectedina, o ET-743 como se le conoce en el laboratorio, es un derivado de un compuesto marino, la 'Ecteinascidia Turbinata', que se fabrica ya de forma artificial en las instalaciones de la filial del grupo gallego Zeltia. Hasta ahora, este producto estaba aprobado en toda la Unión Europea únicamente para tratar sarcomas de partes blandas avanzados, mientras que en EEUU está considerado como medicamento huérfano para sarcoma de tejidos blandos y cáncer de ovario.
En el trabajo, las pacientes que recibieron Yondelis tardaron en experimentar una recaída mes y medio más que el otro grupo (7,3 frente a 5,8 meses). Esta supervivencia libre de enfermedad, se amplió hasta los 9,2 meses en las que sufrieron la recidiva más de seis meses después de su primer tratamiento, frente a sólo 7,5 entre las que no recibieron Yondelis.
"Es una buena noticia para las pacientes, pero ahora empieza de verdad el reto de los oncólogos, para ver en qué contextos va a tener una aportación significativa. No se trata, insiste, de empezar a utilizar Yondelis desde ya en todas las mujeres con cáncer de ovario que recaigan sino de hallar un nicho de pacientes en el que la combinación sea realmente beneficiosa. Probablemente, lo encontremos en aquellas recaídas que se producen entre los seis y los 12 meses desde la primera quimioterapia", explica el Antonio González, miembro del Grupo Español de Cáncer de Ovario (GEICO).
Mucho más optimista se ha mostrado Monk en Estocolmo. "Estos son resultados emocionantes, porque los ensayos positivos en cáncer de ovario avanzado son raros. Si el fármaco fuese aprobado daría a todas las mujeres con esta enfermedad otra oportunidad muy necesitada".