
Un consumo regular de pescado disminuye los riesgos de desarrollar demencia, sugiere un reciente estudio. Sus autores hallaron que las probabilidades de que casi 15.000 adultos mayores tuvieran demencia disminuían a medida que el consumo de pescado aumentaba.
El incremento del consumo de este producto, hiso que la prevalencia de la demencia bajara a un 19 %. Estos resultados, publicados en American Journal of Clinical Nutrition, replican evidencias de algunos estudios previos efectuados en países desarrollados.
Los estudiosos también sugieren que la relación pescado-demencia no refleja sólo los beneficios de una dieta de alta calidad. La investigación halló que los adultos que consumían mayor cantidad de carne, solían tener una prevalencia más alta de demencia que los que nunca comían pescado.
"Evidencias más significativas derivarán de la próxima fase de la investigación, que consistirá en seguir a esos adultos mayores en el tiempo para comprobar si el consumo de pescado está asociado con el riesgo de desarrollar demencia en el futuro”, señaló el equipo del doctor Emiliano Albanese, del King's College de Londres, en el Reino Unido.
El equipo opina que los beneficios del consumo de pescado podrían derivar quizás de los ácidos grasos omega 3, que según estudios en laboratorio tienen varias propiedades que protegerían de la demencia, incluidas acciones que protegen las células nerviosas, reducen la inflamación y previenen la acumulación de proteínas amiloideas en el cerebro de pacientes con Alzheimer.
Estos resultados surgieron de una encuesta realizada a 14.960 adultos mayores de 65 años, que viven en China, India, Cuba, República Dominicana, México, Perú y Venezuela.
La gastronomia del País Vasco se caracteriza por su variedad de ingredientes procedentes del mar Cantábrico y del interior. Los famosos pinchos, una tradición equivalente a las tapas españolas, infaltables en sus bares y restaurantes, agrupan los mejores productos de la zona. Sin embargo, debido a su situación geográfica, la gastronomía vasca de distingue por la utilización de pescados frescos.
Merluza, bonito, besugo, txangurro, chipirones, anchoas de Getaria, angulas, son algunas de las delicias presentes en la oferta culinaria vasca. Sin embargo, el bacalao es, sin duda, uno de los más destacados. Traído a la península para combatir hambrunas pasadas, hoy se ha convertido en el protagonista de una infinidad de recetas populares. Han surgido infinidad de salsas en torno al bacalao: pil pil, vizcaína, salsa verde, y por supuesto el ajoarriero.
Si vas a visitar el País Vasco, no puedes dejar de probar el marmitako, la zurrukutuna, o los deliciosos chipirones en su tinta. En las pequeñas poblaciones costeras son especialmente populares las kokotxas. Si te gusta la comida asada, estas en el lugar ideal, puedes probar la ventresca, las sardinas o el besugo a la parrilla. Por último, las delicias culinarias vascas se acompañan de los excelentes vinos de la Rioja Alavesa.
Un resiente estudio publicado en la revista ´Neurology’, demuestra que el consumo del pescado puede prevenir anomalías cerebrales que pueden pasar desapercibidas. El infarto cerebral 'silencioso' es rápido, impetuoso y especialista en obstruir las arterias, provocando la falta de oxígeno. Su presencia puede pasar desapercibida en algunos exámenes médicos. Los adultos de mayor edad son el colectivo más propenso a sufrir este tipo de ataques, asociados a problemas de demencia. A este entender, el consumo de pescado, especialmente el de atún, puede ser un remedio efectivo.
Para llegar a esta conclusión, los autores del estudio han evaluado a 3.360 pacientes menores de 65 años que se habían sometido a una resonancia magnética entre 1992 y 1994. Un 20% de los mismos fue descartado por haber desarrollado un caso vascular encefálico. Los datos derivados de la prueba fueron contrastados con nuevas revisiones realizadas cinco años después, a las que accedieron un total de 2.313 personas. La información nutricional de los evaluados se consiguió sometiéndolos a varios cuestionarios alimenticios.
Observando las dietas de los pacientes, los científicos fineses han advertido que aquellos que consumían pescado al menos tres veces por semana tenían menos daños cerebrales asociados con cuadros de ictus o hemorragias encefálicas, en comparación con los que sólo lo ingerían una vez al mes.
No gozan de los mismos beneficios los preparados de pescado y fritos que se incluyen entre los productos de comida rápida, como las barritas o las hamburguesas. Éstos agregan a sus componentes básicos grasas saturadas o ácidos grasos trans, que no sólo aumentan los niveles de lipoproteínas de baja densidad en la sangre, sino que también disminuyen lo que comúnmente conocemos como " colesterol bueno", provocando un mayor riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares.
Por el contrario, el atún, el salmón, las sardinas, la caballa y, en general, tanto pescados blancos como azules, contienen ácidos eicosapentaenoicos (EPA), componentes que el organismo necesita para sus múltiples estructuras celulares.
Los ácidos grasos Omega 3, especialmente los EPA, son responsables de que la fluidez de la sangre sea mayor y de que su viscosidad no sea alta, ya que un empeoramiento en la circulación sanguínea podría aumentar las posibilidades de padecer una trombosis.
Los ácidos grasos Omega 3 y el aceite de pescado se encuentran en la alimentación de los países mediterráneos, de Japón y de Groenlandia, donde hay una menor incidencia de infartos y derrames cerebrales que en regiones como Estados Unidos o Europa Central.