Robinho, quien ha sido contratado recientemente por el Manchester City, reconoció ser el autor de una pinta a manera de graffiti en el vestuario que se le asigno a la selección brasileña en el estadio de Santiago en su última visita a la capital chilena.

El letrero pintado por Robinho exigía respeto hacia la selección penta campeona, y tenia colgada al lado, la portada de un diario chileno (dejada por el propio jugador) con un titular que decía que Chile le enseñaría a bailar a los brasileños. El mensaje de Robinho decía literalmente “Hay que respetar a la mejor selección del mundo”.
Robinho critico duramente a los jugadores del equipo chileno que según él no respetó a Brasil y los vieron por debajo del hombro, por la racha de resultados negativos que tuvo la selección verde amarela en los últimos meses, Robinho añadió que: “Brasil, pese a toda su tradición y sus títulos respeta a sus adversarios, y los jugadores de Chile no nos respetaron”.
Finalmente, al ser consultado sobre el partido que jugarán la noche del miércoles en Rio de Janeiro ante Bolivia, Robinho manifestó: “no podemos hacer lo mismo que Chile, que no nos respetó y sufrió una goleada. Tenemos que respetar a Bolivia para que no nos sorprenda” aunque también dijo: “Sería hipócrita decir que ellos tienen una selección espectacular, incluso porque son los últimos, pero los respetamos y no creemos que el partido será fácil”. Luis Fabiano el compañero de Robinho en ataque y autor de dos goles ante Chile declaro algo muy similar, él dijo:” No podemos pensar en la clasificación. Sabemos que Bolivia está en último lugar, pero tenemos que entrar con la misma seriedad. Aunque voy a hacer de todo por los tres puntos”.
El acto de Robinho en Chile es un hecho anecdótico aunque no para el aplauso. Sin embargo, la acción del brasileño no deja de ser comprensible después de toda la presión y críticas que ha recibido la selección brasileña y en especial el propio Robinho durante los últimos tiempos. Y sobre todo tomando en cuenta que fue en Santiago de Chile la plaza de la eliminatoria sudamericana en donde dicha sea la verdad, más se maltrata y ataca a los equipos visitantes. Cosa que tampoco es condenable, porque cada país tiene el derecho de hacer sentir al visitante su localía, obviamente dentro de los límites de la razón y sin llegar a extremos que linden con la delincuencia, como alguna vez ha ocurrido en Santiago y en otros escenarios de Sudamérica.