La Agencia Estadounidense del Medicamento (FDA) aprobó la primera vacuna terapéutica contra el cáncer de próstata. El visto bueno a Provenge (nombre de la vacuna), diseñada para que el propio sistema inmune ataque al tumor, se ha convertido en la primera terapia de este tipo que acepta la FDA.
Provenge, que ha sido desarrollada por una empresa con sede en Seattle, Dendreon Corp, estimula el propio sistema defensivo para que ataque a las células cancerígenas. El tratamiento consiste en extraen los glóbulos blancos del paciente, tratarlos en el laboratorio con una proteína genéticamente modificada para hacerlos más potentes frente al tumor, y luego introducirlos de nuevo en la sangre del afectado.
Utilizando los propios glóbulos de la persona, esta terapia no provoca los efectos secundarios que sí produce la quimioterapia (empleada actualmente contra esta enfermedad).
De momento, Provenge está indicada para aquellos sujetos con cáncer de próstata que ya han dejado de responder a la terapia hormonal.
Con la participación de 512 hombres con este tipo de tumor, el ensayo clínico en fase III IMPACT, halló que Provenge reducía el riesgo de mortalidad de estos pacientes un 22,5% en comparación con un placebo y prolongaba su supervivencia una media de cuatro meses.
Mitchell H. Gold, presidente y director ejecutivo de Dendreon, aseguró que el hallazgo es una recompensa a la constante búsqueda de una esperanza para combatir el cáncer: "La aprobación de Provenge es un reconocimiento al trabajo de pacientes e investigadores que llevan 15 años participando en ensayos para obtener esta vacuna", dijo en un comunicado.
Dendreon CorpTras, que deberá abastecer con la vacuna a 50 centros de EEUU, espera incrementar su capacidad de producción el próximo año.
Dennis Hopper, actor y director de cine estadounidense, quien saltó a la fama al dirigir y actuar al lado de Peter Fonda en la película ‘Easy Rider: Buscando mi Destino’, sufre de cáncer de próstata y ha cancelado todos sus compromisos laborales para concentrarse en su tratamiento.
Sam Maydew, representante del actor, manifestó que Hopper, de 73 años, tiene cáncer de próstata y que se está sometiendo a tratamiento en la Universidad de California del Sur.
De esta manera, el actor se vio obligado a cancelar su aparición en una exhibición en el Australian Center for the Moving Image (ACMI) de Melbourne titulada 'Dennis Hopper And The New Hollywood,' una colección de sus ilustraciones y fotografías.
Al respecto, el director del ACMI, Tony Sweeney dijo: "Obviamente su salud es su primera prioridad y le deseamos una pronta mejoría".
Actualmente Hopper participa en una adaptación para la televisión del filme ganador del Oscar a mejor película del 2004 Crash.
Recientes estudios han abierto nuevos horizontes para determinar el origen del cáncer de próstata, el punto exacto de la glándula en el que se pueden originar los tumores y cómo distinguir un problema maligno de un benigno.
Un primer estudio describe una forma de células madre de la próstata que se puede volver cancerosa si se descontrolan los controles genéticos. La próstata está compuesta por varias capas de células. La capa basal,que cumple una función de apoyo, mientras que la luminal, hace el trabajo de la glándula.
"Hasta la publicación de nuestro artículo, se pensaba que las células madre de la próstata residían en la capa basal, sin embargo, hemos hallado otra población de células madre que es luminal y no basal”, explicó Cory Abate-Shen, coautor del estudio y profesor de urología, patología y biología celular del Centro Oncológico Integral Herbert Irving de la Universidad de Columbia en la Universidad de Nueva York.
Con este hallazgo ratones, los investigadores ya se enfrascaron en la búsqueda de células madre simulares en las glándulas prostáticas humanas: "Si logramos identificarlas en los seres humanos, podemos analizarlas a nivel molecular. Queremos enfrentarnos a estas células madre", añadió el experto.
“Si se encuentra el mismo tipo de células madre en glándulas prostáticas humanas, obtendríamos una herramienta para estudiar el lugar y la forma de origen del cáncer de próstata", aseguró Abate-Shen.
El otro informe descubrió una relación entre la infección con un parásito de transmisión sexual, el Trichomonas vaginalis y un mayor riesgo de cáncer de próstata, sobre todo la forma virulenta de la enfermedad. "Hallamos una relación entre la evidencia serológica de la infección con Trichomonas y los cánceres de próstata que estaban avanzados en el momento del diagnóstico o que luego del seguimiento resultaron fatales", señaló Jennifer Rider Stark, investigadora líder y becaria de postdoctorado de la facultad de salud pública de la Harvard.
Sin embargo, los estudiosos señalaron que: "Necesitamos más estudios de población para confirmar que la relación realmente existe. Aún así, es emocionante hallar un factor de riesgo potencialmente importante para la infección", señaló Stark.
Dos nuevas moléculas, denominadas como MDV3100 y RD162 y desarrolladas por científicos del Memorial Sloan Kettering Cancer Center de Nueva York y la Universidad de Los Angeles en California, (EEUU), podría revertir el proceso por el cual muchos varones desarrollaron resistencia a los fármacos antiandrogénicos en contra del cáncer de próstata.
Una de las funciones de la testosterona (hormona masculina y el tipo de andrógeno más frecuente), es regular el crecimiento de las células de la próstata. Sin embargo, este mecanismo está alterado en los pacientes con cáncer, lo que permite que esta hormona actúe como contribuyente en el crecimiento tumoral. Por esta razón, la mayoría de los pacientes con tumores de próstata son tratados con fármacos antiandrogénicos que impiden que la testosterona se una a sus receptores en las células tumorales. ¿Pero que de aquellos que desarrollan resistencia a este tipo de tratamiento? Este nuevo estudio pone en evidencia lo siguiente.
La clave de las dos nuevas sustancias, desarrolladas por estos científicos, está en que son capaces de mantener su actividad antitumoral incluso aunque las células eleven el nivel de sus receptores de hormonas. Esta capacidad las convierte, según los propios investigadores, "en candidatas prometedoras para el tratamiento del cáncer de próstata avanzado" y en una posible solución a las resistencias a los actuales medicamentos.
Aunque las principales evidencias que apoyan su uso se han desarrollado en ratones, también se ha llevado a cabo un pequeño estudio piloto (en fase II) con 30 pacientes, que demuestra que ambos compuestos funcionan también en humanos.
Este equipo, dirigido por Charles Swayers, comparó estas sustancias con un antiandrogénico estándar (la bicalutamida): primero en ratones con tumores de próstata resistentes a los andrógenos; y finalmente con 30 varones que recibieron ambas sustancias por vía oral en una primera prueba para comprobar su eficacia.
En nueve de los 12 animales tratados se observó un 50% de reducción del tumor, mientras que en los otros tres restantes la masa tumoral dejó de ser palpable. Lo contrario sucedió con 11 de los otros 12 animales que recibieron la bicalutamida en los cuales se observó un aumento del tamaño de la masa en la próstata tras 28 días de tratamiento. También se observaron ventajas con las nuevas moléculas en el tiempo que tardó en reaparecer el cáncer, 186 días frente a sólo 35 con el antiandrogénico tradicional.
De otro lado, en el caso de los pacientes, y teniendo en cuenta que se trata de resultados aún preliminares, MDV3100 logró que 22 de los 30 tumores, que ya no tuvieron éxito con la quimioterapia, presentarán un descenso sostenido del PSA a lo largo de 12 semanas. En 13 casos el descenso de este indicador de cáncer de próstata fue superior al 50%. La molécula fue bien tolerada por los pacientes, 11 de los cuales llegaron a tomarlo durante más de 25 semanas.
Sin embargo, el tratamiento se mantuvo hasta que los participantes sufrieron una recaída y fue interrumpido; aunque un grupo más amplio de 110 pacientes, que serán tratados con dosis más elevadas de la molécula en un nuevo ensayo, deberán ratificar esta primera observación.
Bueno cualquier avance es un gran aliciente para los pacientes con esta enfermedad. Estaremos al tanto de los avances.
El actor ingles, quien dio vida al villano más popular de la historia del cine tiene cáncer. David Prowse, elegido para encarnar al siniestro Darth Vader en la trilogía original de ‘La Guerra de las Galaxias’, ha revelado que sufre cáncer de próstata.
Prowse ha hecho pública su dolencia en un programa matinal en la televisión británica. El actor espera poder recaudar fondos para el Hospital Royal Marsden, donde se está sometiendo a un tratamiento contra el cáncer de próstata.
"Me han dado mi última terapia esta misma mañana", ha revelado David Prowse, de 73 años, que a continuación ha añadido que lleva dos meses sometiéndose a tratamiento de radioterapia en el citado hospital. El actor ha dicho sentirse en buen estado físico y de ánimo "fantástico".
Los únicos efectos secundarios que ha sentido son cambios de temperatura corporal que hacen que su mujer le llame "menopáusico", ha bromeado Prowse, que ha resaltado la importancia de una detección temprana del cáncer de próstata. "Todo hombre en los 50 años debería pasar el test y eso le dará una idea de si tiene problemas de próstata", ha recomendado Prowse.
Estudiosos de la Universidad de Michigan (Estados Unidos), han sido los que hicieron posible este hallazgo. Este descubrimiento que recoge la revista ‘Natura’, y que promete facilitar a varones de todo el mundo la detección del cáncer de próstata, el tumor más frecuente en los hombres y principal causa de morbilidad y mortalidad, de una manera más eficaz y sencilla que los métodos actuales.
Se trata de un metabolito (una molécula resultado de los procesos biológicos) que influye en otros mecanismos celulares. Este producto del metabolismo, denominado sarcosina, ha sido identificado como un posible marcador de la presencia y malignidad del cáncer de próstata.
Su detección en la orina, lo hace apto para que la ciencia se anime en un futuro a desarrollar un test que sirva para diagnosticar de una forma sencilla y no agresiva este tipo de tumores.
A partir de los 50 años, los hombres deben empezar a realizarse análisis sanguíneos para valorar los niveles de PSA (antígeno prostático específico), una proteína producida por la próstata. Si la prueba ofrece un resultado sospechoso, el varón debe someterse a un tacto rectal digital para valorar la presencia de una anomalía de la glándula. Sin embargo, la prueba sanguínea falla en muchas ocasiones y la mayoría de los especialistas recibirían con entusiasmo la aparición de un marcador más fiable.
Los investigadores empezaron a rastrear unos 1.100 metabolitos entre 262 muestras de tejido, sangre u orina de personas sanas, pacientes con un cáncer de próstata en estadio temprano y enfermos con un cáncer avanzado o metastásico. Después de analizar todas esas moléculas, observaron que unas 10 estaban presentes más frecuentemente en las células tumorales que en las sanas y su presencia era todavía mayor en las muestras correspondientes a los tumores más agresivos.
De todos estos 10 metabolitos, comprobaron que los niveles de uno de ellos, la sarcosina, fue el mejor indicador de la progresión de la enfermedad. La concentración de este aminoácido estaba elevada en el 79% de las muestras de cáncer de próstata metastásico y en el 42% de aquellas procedentes de tumores en fase temprana, mientras que no se pudo encontrar su rastro en los tejidos libres de cáncer.
Sin embargo, y a pesar de los resultados prometedores del estudio, sus autores se muestran cautelosos. "Necesitamos valorar la sarcosina en tejidos y orina de pacientes de una cohorte de diferentes instituciones médicas,para someterlo a un estudio más amplio", señala Arul Chinnaiyan, director del Centro Michigan de Patología Traslacional y profesor en la Universidad de Michigan.
Un estudio realizado en 21 pacientes, ha revelado que la droga Abiraterone puede detener a la testosterona que alimenta el cáncer prostático. El estudio fue realizado en el Reino Unido, en una serie de experimentos que han tenido resultados positivos, aunque todavía no se tiene una conclusión definitiva.
Los tratamientos contra el cáncer prostático se basan en la supresión de la producción de hormonas sexuales (como la testosterona), pues los tumores se alimentan de estas. Abiraterone ha sido probado con éxito, paralizando la producción de estas hormonas en todo el cuerpo de los pacientes estudiados.
El cáncer de próstata es el segundo tipo de cáncer más recurrente en varones, se desarrolla con más frecuencia en personas mayores de 50 años. Esta enfermedad puede causar dolor y dificultades al miccionar, disfunción eréctil, entre otros síntomas.
El fármaco se encuentra en un proceso de investigación avanzado y se prevee que pueda estar disponible para el público en unos tres años.