
Un estudio, realizado por un grupo de investigadores franceses, sugiere que consumir una gran cantidad de proteína animal aumentaría el riesgo femenino de desarrollar enfermedad intestinal inflamatoria ((EII) un conjunto de enfermedades que se caracterizan por una inflamación grave del sistema digestivo, como la colitis ulcerosa, en el colon, y la enfermedad de Crohn, en el tracto digestivo
El equipo, dirigido por Franck Carbonnel, del Centre Hospitalier Universitaire de Bicetre, en París, aseguro en el American Journal of Gastroenterology, que “los resultados del estudio ayudarían a comprender mejor el papel de la alimentación en la EII, y de confirmarse los mismos, permitirían elaborar estrategias protectoras, en especial para las familias con riesgo de sufrir la enfermedad y a prevenir las recaídas".
Los investigadores estudiaron a más de 67.000 mujeres de entre 40 y 65 años, para averiguar si la dieta influye en la aparición de la EII. Durante el seguimiento, que duró 10 años, 77 mujeres desarrollaron la condición.
Las mujeres que comían la mayor cantidad de proteína tenían tres veces más riesgo de tener EII, y la proteína animal fue la que generó la mayor parte de ese riesgo, que estuvo especialmente asociado con el alto consumo de carne y pescado, más no así de lácteos y huevos.
"Los resultados deben confirmarse en otras poblaciones, en especial en hombres y jóvenes", dijo el autor. De tal manera que el próximo paso sería realizar un ensayo para comparar los efectos del consumo restringido y no restringido de proteína animal en el riesgo de sufrir EII.
Otra investigación reveló que una dieta rica en ácidos grasos omega 3 reducía el riesgo de EII, mientras que el alto consumo de ácidos omega 6 lo elevaba, dijo Carbonnel.
Los omega 3 se encuentran en el aceite de pescado, de semilla de lino y otras fuentes, y los omega 6 están presentes en distintos tipos de verduras y aceites de frutos secos.
¿Sabias que el abuso en la ingesta de proteínas de tus hijos puede acarrearle problemas de salud?
La energía que aportan las proteínas en la edad infantil debería suponer entre el 10% y el 15% de las calorías totales de la dieta. En ese escala, el 65% de estas deberían ser de origen animal, mientras el 35% restante del consumo de las verduras.
Sin embargo la nutrición de los niños en estos tiempos, se alejan de estas cantidades y los infantes ingieren mayor cantidad de alimentos proteicos, entre ellos: los lácteos y carnes.
Debemos tener conocimiento que ingerir proteínas animales en exceso implica un aporte mayor de calorías, grasas saturadas, colesterol y sodio. Es por eso que no es casualidad que estos nutrientes sean los que - en grandes cantidades -, se asocian al desarrollo de las enfermedades crónicas de mayor incidencia en la edad adulta: obesidad, trastornos cardiovasculares, hipertensión arterial y problemas renales.
Para evitar esos problemas de salud, es preciso que a temprana edad, se tenga en cuenta la cantidad justa de alimentos proteicos de origen animal que el organismo necesita para su funcionamiento, en especial las que aportan los lácteos, las carnes y derivados, los pescados y los huevos. Además debemos sumar a estas las que provienen de los gramos de proteína vegetal aportadas por los cereales, las legumbres y los frutos secos.
Así es que mamás a consultar a un buen nutricionista