En el Hospital Gregorio Marañón de Madrid, se ha presentado el primer implante de células madre derivadas de la grasa, para reconstruir el pecho extirpado a causa un cáncer de mama.
La iniciativa, que forma parte de un ensayo europeo en fase I con 40 pacientes con participación de Reino Unido, Italia y Bélgica, ha sido presentada por Rosa Pérez Cano, jefa del servicio de cirugía plástica del centro hospitalario. Para llevar a cabo el implante, primero fue necesario extraer unos gramos de grasa del abdomen de las pacientes a través de una liposucción. Este material fue tratado en el laboratorio para separar las células propias de la grasa (los adipocitos), células sanguíneas y suero de las mesenquimales, células madre adultas que tienen la capacidad de transformarse en diversos tejidos del organismo.
La cantidad de grasa extraída en cada caso varió en función de la extensión de mama a reconstruir. El equipo de Pérez Cano se guió por un sencillo cálculo: para rellenar 90 centímetros cúbicos es necesario extraer unos 340 gramos de grasa, de donde se obtienen entre 28 y 30 millones de células madre mesenquimales. Finalmente, una vez purificadas y limpias estas últimas se inyectaron directamente en la mama. Tras la intervención, de apenas cinco horas, las pacientes volvieron a sus casas sin necesidad de un ingreso.
“Hasta dentro de un año no habrá resultados definitivos, cuando podamos mostrarlos, veremos cómo estas células se han adaptado al medio y se han transfromado en vasos, en endotelio y en tejido mamario", ha epxlicado la cirujana plástica.
Las mujeres, con una edad medio comprendida entre los 40 y 50 años, tenían un tumor de mama en estadios iniciales, sin metástasis ni ganglios afectados, las cuales habían terminado el tratamiento con quimioterapia o radioterapia hace dos años. Ninguna de ellas tenía una extirpación completa del pecho, sólo se les extrajo el tumor o el cuadrante del pecho, donde se localizaba la lesión.