Menos practicada que la reflexologia de los pies, la de las manos tiene la ventaja de ser muy simple para realizarla en toda ocasión. La estimulación de los diferentes puntos energéticos se hace por medio de micro-presiones, micro-masajes circulares o micro-masajes lineares.
En general se estimulan las zonas correspondientes a los órganos sobre las dos manos, excepto la zona del corazón (sólo en la mano izquierda) y la vesícula biliar (sólo en la derecha).
Se sugiere realizarlo mediante presión, utilizando el dedo pulgar e imprimiendo un movimiento similar al que emplearíamos para pulverizar un terrón de azúcar de una mano sobre la palma de la otra.
El principio fundamental de este masaje es reducir la tensión y facilitar el aflujo de sangre al área afectada. La reflexología, según sus cultivadores, estimula además el flujo de energía fina, que revitaliza así todo el organismo.
Si tomamos en cuenta que las extremidades inferiores están conectadas con la corteza cerebral, la reflexología en esta parte de nuestro cuerpo, nos ayudaría a combatir de una forma natural todos los problemas que nos acarrea el estrés.
La reflexología es considerada una terapia natural que utiliza las más de siete mil terminaciones nerviosas que poseen las extremidades inferiores, las cuales están interconectadas con los órganos del cuerpo, permitiendo calmar síntomas de diferentes enfermedades y lo que es aún más importante, nos ayuda a liberarnos del estrés.
En una sesión de reflexología podal, sólo se masajea con las manos durante 20 minutos cada pie, pudiendo utilizar la planta de los mismos o el empeine de éstos para incidir en las terminales nerviosas y actuar por medio de éstas. Esta terapia puede incidir tanto en males físicos como psicológicos y se considera una terapia alternativa y complementaria de otras, como las derivadas de la medicina y la psicología.
Sin embargo, aunque no se la considera como un único factor para aliviar patologías, la reflexología, ha demostrado efectos positivos en aspectos puntuales como son el dolor de cabeza, de articulaciones, el estreñimiento, angustia, estrés o ansiedad, que a la larga son los grandes iniciadores de una enfermedad, física o psicológica.